Ello significa que sus habitantes contarán con el servicio y todas las condiciones y garantías de un abasto estable, seguro, normado y bien controlado.
Para lograrlo, se sitúan metrocontadores en las instalaciones y las viviendas, además de la rehabilitación total de las conductoras y redes, a fin de impedir la pérdida del líquido, principal causa de su derroche actualmente.
En la conductora central colocarán dos válvulas para controlar y regular la cantidad en correspondencia con la demanda real de la comunidad.
Cuando se concluyan esas y otras inversiones en San José, comenzará a aplicarse la norma de suministro de 325 litros de agua diarios por habitante.
Mirtha García Rojas, delegada de Recursos Hidráulicos en el territorio, precisó que con ello, al tiempo que mejora el servicio de agua potable, se asegura su ahorro y uso adecuado.






















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