En el 2017, octubre específicamente, en un Trabajo Comunitario Integrado, el primer secretario del Partido en Las Tunas, Ariel Santana Santiesteban, se comprometió a volcar todos los esfuerzos para hacer de nuevo transitable el vial. Aunque la falta de recursos y equipos mecanizados, y la poca disponibilidad de presupuesto no permitieron agilizar las faenas y hubo que impulsar el proyecto por períodos, en los últimos meses se laboró intensamente para sacar la tarea a toda costa.
Con un valor de casi cinco millones de pesos, el terraplén de alrededor de 20 kilómetros de distancia está en fase final. Se está haciendo un notable esfuerzo para concluir en breve tiempo: "Damos unos cuatro viajes por día desde las canteras de La Luisa, donde hay un buen rocoso, pero imagínese, son 16 kilómetros desde aquí hasta la cantera, es decir, que cubrimos 128 por día. Aun así, vamos avanzando, ya solo nos falta menos de un kilómetro para terminar", explica uno de los choferes de volquete.
A media tarde, casi a punto de concluir la jornada, Carlos Castillo, uno de los pobladores de Palo Seco, miraba como si supervisara el ajetreo, cuánto había avanzado el camino, a menos de 200 metros para llegar al caserío. Y suspiraba con alivio "ya se puede entrar aquí sin problema, antes ahí mismo donde soltaron esa loma de tierra se hacía tremendo fanguero y los carros patinaban. En primavera era difícil que alguien pasara sin esquivar los canarreos".
Por suerte, Elio, el tractorista que lleva el pan y las mercancías a Zabalo, ya no tiene que hacer un viaje de dos horas y media o tres, y el rostro le delata, el hombre se ve contento. "Llegaba cansado todos los días, cogiendo baches y dando tumbos. Ahora esto es como andar por una carretera", dice.
"Es cierto que en varias partes el camino está un poco estrecho, que no pueden circular dos carros al mismo tiempo, pero por aquí no andan muchos vehículos, es decir, que eso no es problema. Lo que sí puede deteriorar la vía es que no se le pusieron las alcantarillas y las obras de fábrica, pero a modo general está muy bueno", explica el experimentado chofer.
"Nos quedan alrededor de 400 metros antes de llegar a Zabalo, que le vamos a echar de este rocoso de La Luisa, y un pedazo aquí antes de arribar a Palo Seco", refiere Ibrahín Muñoz Rivero, el operador de la motoniveladora, quien lleva unos nueve meses en esa zona reparando senderos.
Realmente el terraplén de Jobabo a Zabalo tiene mejores condiciones que las carreteras que dan acceso al municipio, solo le faltaría eso que plantea Elio, las alcantarillas y obras de fábrica; sin embargo, en un viaje que no dura prácticamente más de 20 minutos, cualquier carro ligero va hasta Palo Seco u otra de esas comunidades y se nota el cambio. En la opinión de la gente hay satisfacción.






















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