Una de las obras que potenciaron el despegue de esta rama fue el inicio en el año 1967 de la construcción del tanque elevado del reparto La Carretera y culminó en 1969.
De manera paulatina incrementaron las fuentes de abasto en las distintas comunidades locales, instalaciones que impulsan el desarrollo de la infraestructura del sector.
Se han potenciado además, obras como la Derivadora Sevilla, las micropresas y la Estación Climática que permiten el almacenaje de agua, así como observar el comportamiento de las aguas subterráneas y los promedios de lluvia.
Asimismo, garantizan la calidad del vital líquido para que llegue apto a su destino final.
No obstante las carencias materiales que enfrenta el sector, se ha logrado resolver varios planteamientos de la población relacionados con nuevas conexiones a la red y la sustitución de otras en mal estado.
Un ejemplo es que en el actual año se trabajó en el asentamiento rural de Las Marías, con la instalación de 360 metros de tuberías y se prevé la ampliación de nuevos servicios en la calle 88 del reparto Las Delicias, además de las comunidades de Cubita y La Matilde.
En la más sureña de las localidades tuneras un total de 17 mil 895 habitantes reciben el agua por las redes, lo que representa más del 45 por ciento de la población, en tanto, el resto lo hace mediante carros cisterna o pozos artesianos, estos últimos debidamente certificados.
En fin, son muchas las misiones de este sector que, a pesar de limitaciones con recursos materiales, se sobreponen para cumplir con su objeto social en función de elevar la calidad de vida de la población.


Escriba su comentario
Post comentado como Invitado