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Jueves, 06 Abril 2017 22:48

Central Colombia, compromiso del pueblo

Escrito por Yanet Lago Lemus
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Central Colombia, compromiso del pueblo Rey López

Pocos tienen la suerte de contar la historia del renacimiento de un central. Quienes vivimos hoy en Colombia, asistimos no solo a la molienda histórica del ingenio tras cumplir cien años, sino a la feliz realidad de ver despertar la principal fuente económica del territorio.

Para que se tenga una idea cercana al privilegio, el ´Colombia´ integró la lista de los 98 centrales detenidos durante la década del 2000, de los 155 existentes entonces, y es uno de los pocos que se devuelven a la vida útil en el presente. Su meta: contribuir al incremento de la productividad agro-azucarera en el sur de la provincia.
La decisión de priorizar la arrancada, dictada por la dirección nacional de Azcuba, llegó vía correo electrónico a las oficinas de la directiva local el año de su centenario. Hasta entonces, solo se habían hecho labores de desmontaje y donde antes hubo 82 zafras apenas quedaba el armazón y la herrumbre.
Un riguroso plan de inversiones puso a disposición del ingenio unos 25 millones y medio de pesos que significarían no solo la rehabilitación de sus áreas, también la modernización de gran parte de la maquinaria y la automatización de los procesos, en busca de los superiores rendimientos que necesita el país.
La ejecución exitosa de la inversión, fue el resultado del esfuerzo fusionado de los trabajadores de la industria, de las empresas Azumat, Tranzmec, Zeti, Azutecnia, ICIDCA, IPROYAZ y Esazucar, acompañadas por los organismos locales y el Consejo de cincuentenarios, el Partido y el Gobierno del municipio y la provincia. Se contó con la asesoría de técnicos extranjeros que han estado brindando la asistencia necesaria para el buen funcionamiento de los equipos instalados.
Finalmente, el 22 de febrero el Central Colombia comenzó a contabilizar los indicadores medibles para la zafra azucarera 2016-2017. La UEB cuenta con un total de 470 trabajadores, preparados y comprometidos para enfrentar la presente zafra. Para el periodo el central tiene un plan de producción de 18 mil 335 toneladas de azúcar crudo y nueve mil 497.25 toneladas de miel B en 67 días de zafra.
La realización de la zafra azucarera en Colombia luego de ocho años en paro, dará un gran aporte al crecimiento del Producto Interno Bruto del municipio, incidiendo directamente en el desarrollo local.
EL CENTRAL ES SU GENTE
A sus 67 años, Medardo Pérez Castellano no abandona su labor como técnico del área de fabricación. Recuerda su primera vez en el ruidoso engranaje del ´Colombia´, en enero de 1970, año en el que Cuba impulsó la gloriosa zafra de los 10 millones.
Ahora, el reinicio de la molienda lo sorprende después de su jubilación, reincorporado y aportando su experiencia. "Esta es un área de gran importancia, en términos sencillos, es donde llega el guarapo y sale hecho grano de azúcar por centrífuga. Se montó el sistema de la doble semilla para mejorar la calidad del azúcar, antes no lo teníamos y ahora eso es lo que exige el país".
No basta con tener un central nuevo y potente, una plantilla de 470 obreros requerida para echarlo a andar debe tener sentido de pertenencia y, si no experiencia, sí mucho de preparación. Un equipo joven e impetuoso, en su mayoría alistado de las aulas del politécnico Flores Betancourt, pone en funcionamiento esta importante área del ingenio.
Así lo afirma Yainier Hernández, de 21 años: "Tuvimos un buen adiestramiento en el ´Antonio Guiteras´, allí nos dieron la teoría y semanas después participamos en el proceso industrial. Nosotros hicimos posible la prueba de calderas que originó el primer pitazo del central después de siete años. ¡Fue emocionante!, utilizamos leña para generar el vapor que alcanzó presiones de más de 25 kilogramos y fue exitosa para la limpieza de los equipos. ¡Estamos animados, nos gusta el trabajo!".
Así también lo siente Eduardo Rojas Ortiz, jefe del área de basculador y molinos: "El basculador fue una de las más complejas por el montaje de las piezas de gran tamaño, fueron empleados 120 metros cúbicos de hormigón en su base y carecíamos de fuerza calificada. Hoy tenemos la plantilla cubierta con trabajadores de experiencia y repartidos los turnos. Como holguinero y colombiano que soy le digo que: ¡vamos a cumplir esta zafra!".
Alexis Carralero Reyes, después de 36 años de trabajo en el sector de la educación este año se incorporó a la zafra como químico del área de tratamiento de agua: "El despertar del central es un acontecimiento para todos. Desde aquí vemos a la gente que pasa y se queda mirando a través de la cerca todo el proceso, a veces llegan y preguntan. Escuchar el pito del central cada día es emocionante para el pueblo, nos une un mismo anhelo, hacer zafra, ¡y lo vamos a cumplir!"
El sentido de pertenencia hacia el central se hace evidente dentro y fuera de su armadura hoy reluciente. Reinerio Estrada es técnico veterinario de la empresa pecuaria y desde su trinchera, la mejoría local viene aparejada a suministros de paja de caña y miel, un alimento necesario para los animales en estos tiempos de sequía: "Estamos poniendo en buen estado las corraletas y las condiciones del ganado, la ganadería también se favorece con la zafra".
Marcos Rabasa era apenas un niño la última vez que oyó el pitido del central anunciando la hora de los muñequitos, o al menos ese era el significado que tenía para él aquel cambio de turno de las seis de la tarde. "El primer día que encendieron la chimenea di un brinco en la cama, ¡aquello sonaba como un avión frente a mi casa! El ruido es fuerte para los que vivimos cerca del central, no se puede ni hablar, ´´llueve´´ bagacillo y se mancha todo, pero a eso uno se acostumbra, ¡zafra significa desarrollo para el pueblo!".
"Determina la oportunidad de empleo para cientos de colombianos, es un central de tradición, dentro de las industrias pequeñas del país siempre ha reportado ganancias. Fue una decisión correcta darle vida otra vez", opina Adria Oliva Jiménez, maestra retirada.
Jorge Luis Hernández, jefe de producción en la UBPC Anacaona -unidad de altos rendimientos en el municipio- comenta: "Que el central muela, es significativo para la economía provincial. El tiro de caña 80Central Colombia, compromiso del pueblo

Por Yanet Lago Lemus
Pocos tienen la suerte de contar la historia del renacimiento de un central. Quienes vivimos hoy en Colombia, asistimos no solo a la molienda histórica del ingenio tras cumplir cien años, sino a la feliz realidad de ver despertar la principal fuente económica del territorio.
Para que se tenga una idea cercana al privilegio, el ´Colombia´ integró la lista de los 98 centrales detenidos durante la década del 2000, de los 155 existentes entonces, y es uno de los pocos que se devuelven a la vida útil en el presente. Su meta: contribuir al incremento de la productividad agro-azucarera en el sur de la provincia.
La decisión de priorizar la arrancada, dictada por la dirección nacional de Azcuba, llegó vía correo electrónico a las oficinas de la directiva local el año de su centenario. Hasta entonces, solo se habían hecho labores de desmontaje y donde antes hubo 82 zafras apenas quedaba el armazón y la herrumbre.
Un riguroso plan de inversiones puso a disposición del ingenio unos 25 millones y medio de pesos que significarían no solo la rehabilitación de sus áreas, también la modernización de gran parte de la maquinaria y la automatización de los procesos, en busca de los superiores rendimientos que necesita el país.
La ejecución exitosa de la inversión, fue el resultado del esfuerzo fusionado de los trabajadores de la industria, de las empresas Azumat, Tranzmec, Zeti, Azutecnia, ICIDCA, IPROYAZ y Esazucar, acompañadas por los organismos locales y el Consejo de cincuentenarios, el Partido y el Gobierno del municipio y la provincia. Se contó con la asesoría de técnicos extranjeros que han estado brindando la asistencia necesaria para el buen funcionamiento de los equipos instalados.
Finalmente, el 22 de febrero el Central Colombia comenzó a contabilizar los indicadores medibles para la zafra azucarera 2016-2017. La UEB cuenta con un total de 470 trabajadores, preparados y comprometidos para enfrentar la presente zafra. Para el periodo el central tiene un plan de producción de 18 mil 335 toneladas de azúcar crudo y nueve mil 497.25 toneladas de miel B en 67 días de zafra.
La realización de la zafra azucarera en Colombia luego de ocho años en paro, dará un gran aporte al crecimiento del Producto Interno Bruto del municipio, incidiendo directamente en el desarrollo local.
EL CENTRAL ES SU GENTE
A sus 67 años, Medardo Pérez Castellano no abandona su labor como técnico del área de fabricación. Recuerda su primera vez en el ruidoso engranaje del ´Colombia´, en enero de 1970, año en el que Cuba impulsó la gloriosa zafra de los 10 millones.
Ahora, el reinicio de la molienda lo sorprende después de su jubilación, reincorporado y aportando su experiencia. "Esta es un área de gran importancia, en términos sencillos, es donde llega el guarapo y sale hecho grano de azúcar por centrífuga. Se montó el sistema de la doble semilla para mejorar la calidad del azúcar, antes no lo teníamos y ahora eso es lo que exige el país".
No basta con tener un central nuevo y potente, una plantilla de 470 obreros requerida para echarlo a andar debe tener sentido de pertenencia y, si no experiencia, sí mucho de preparación. Un equipo joven e impetuoso, en su mayoría alistado de las aulas del politécnico Flores Betancourt, pone en funcionamiento esta importante área del ingenio.
Así lo afirma Yainier Hernández, de 21 años: "Tuvimos un buen adiestramiento en el ´Antonio Guiteras´, allí nos dieron la teoría y semanas después participamos en el proceso industrial. Nosotros hicimos posible la prueba de calderas que originó el primer pitazo del central después de siete años. ¡Fue emocionante!, utilizamos leña para generar el vapor que alcanzó presiones de más de 25 kilogramos y fue exitosa para la limpieza de los equipos. ¡Estamos animados, nos gusta el trabajo!".
Así también lo siente Eduardo Rojas Ortiz, jefe del área de basculador y molinos: "El basculador fue una de las más complejas por el montaje de las piezas de gran tamaño, fueron empleados 120 metros cúbicos de hormigón en su base y carecíamos de fuerza calificada. Hoy tenemos la plantilla cubierta con trabajadores de experiencia y repartidos los turnos. Como holguinero y colombiano que soy le digo que: ¡vamos a cumplir esta zafra!".
Alexis Carralero Reyes, después de 36 años de trabajo en el sector de la educación este año se incorporó a la zafra como químico del área de tratamiento de agua: "El despertar del central es un acontecimiento para todos. Desde aquí vemos a la gente que pasa y se queda mirando a través de la cerca todo el proceso, a veces llegan y preguntan. Escuchar el pito del central cada día es emocionante para el pueblo, nos une un mismo anhelo, hacer zafra, ¡y lo vamos a cumplir!"
El sentido de pertenencia hacia el central se hace evidente dentro y fuera de su armadura hoy reluciente. Reinerio Estrada es técnico veterinario de la empresa pecuaria y desde su trinchera, la mejoría local viene aparejada a suministros de paja de caña y miel, un alimento necesario para los animales en estos tiempos de sequía: "Estamos poniendo en buen estado las corraletas y las condiciones del ganado, la ganadería también se favorece con la zafra".
Marcos Rabasa era apenas un niño la última vez que oyó el pitido del central anunciando la hora de los muñequitos, o al menos ese era el significado que tenía para él aquel cambio de turno de las seis de la tarde. "El primer día que encendieron la chimenea di un brinco en la cama, ¡aquello sonaba como un avión frente a mi casa! El ruido es fuerte para los que vivimos cerca del central, no se puede ni hablar, ´´llueve´´ bagacillo y se mancha todo, pero a eso uno se acostumbra, ¡zafra significa desarrollo para el pueblo!".
"Determina la oportunidad de empleo para cientos de colombianos, es un central de tradición, dentro de las industrias pequeñas del país siempre ha reportado ganancias. Fue una decisión correcta darle vida otra vez", opina Adria Oliva Jiménez, maestra retirada.
Jorge Luis Hernández, jefe de producción en la UBPC Anacaona -unidad de altos rendimientos en el municipio- comenta: "Que el central muela, es significativo para la economía provincial. El tiro de caña 80 kilómetros hasta Majibacoa o más de 30 hasta Amancio, reportaba una pérdida de combustible, medios y rendimiento de la cosecha incalculable. Vamos a entregarle al central 26 mil toneladas de caña, ya seis mil 460 se trasladaron a ´Amancio´. Nuestra unidad tiene un trabajo sostenido y no tendremos dificultades para mantener los planes futuros".
Pero, la tarea no está tan acabada como parece. Si en siete años los colombianos supieron sembrar caña suficiente como para abastecer la primera molienda de su central -que por ser la arrancada se limita a unas 18 mil 335 toneladas de azúcar crudo - y prestar otras tantas a ´Amancio´ y ´Majibacoa´, esto no significa estabilidad en la cosecha. Para las unidades productoras en el municipio sur, un rendimiento de 45 toneladas por hectáreas como promedio no debe ser suficiente cuando el país aspira a 54 toneladas cosechadas por hectárea.

kilómetros hasta Majibacoa o más de 30 hasta Amancio, reportaba una pérdida de combustible, medios y rendimiento de la cosecha incalculable. Vamos a entregarle al central 26 mil toneladas de caña, ya seis mil 460 se trasladaron a ´Amancio´. Nuestra unidad tiene un trabajo sostenido y no tendremos dificultades para mantener los planes futuros".
Pero, la tarea no está tan acabada como parece. Si en siete años los colombianos supieron sembrar caña suficiente como para abastecer la primera molienda de su central -que por ser la arrancada se limita a unas 18 mil 335 toneladas de azúcar crudo - y prestar otras tantas a ´Amancio´ y ´Majibacoa´, esto no significa estabilidad en la cosecha. Para las unidades productoras en el municipio sur, un rendimiento de 45 toneladas por hectáreas como promedio no debe ser suficiente cuando el país aspira a 54 toneladas cosechadas por hectárea.

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Post comentado como Invitado

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  • Invitado - Zidy

    Todos hicieron su aporte para que el coloso renaciera!

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  • Invitado - Zardi

    Los trabajadores del Central Colombia harán todo lo posible para que su renacido central cumpla con los planes propuestos.

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  • Invitado - Zenia

    Aún no es suficiente, pero ir creciendo en la producción paulatinamente es necesario.Confiamos que sus trabajadores realizarán sus mayores esfuerzos por hacer de ese despertar, un despertar de glorias y cumplimientos.

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  • Invitado - eztrella

    Recuperar este central azucarero ha sido muy productivo y alentador para los tuneros

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