(...) "Quiero que rechaces siempre lo fácil, lo cómodo. Todo lo que enaltece y honra implica sacrificios (...) Cuando un revolucionario comienza a recibir beneficios que aún su pueblo no puede recibir, comienza, sino, es que ha dejado ya de serlo. (...) Rechaza la lisonja y la adulonería y no la practiques nunca. (...) Recuerda que quiero que, ante las alternativas que la vida te ofrezca, tú siempre escojas la estrella que ilumina y mata".
Tal postulado revolucionario, valiente y diáfano, marcó la vida del Rubio de la guerrilla del Che, como llamaron a Jesús Suárez Gayol, de quien se dice en el Diario del Che en Bolivia que nació en La Habana, pero se inscribió en el Registro Civil de Victoria de las Tunas el 24 de mayo de 1936.
La primera infancia la vive en Dumañuecos, en el municipio de Manatí, y al morir su padre se traslada a Camagüey con su mamá. Sus ideas de patriota y político afloran cuando, desde el gremio estudiantil, se rebela ante el golpe de estado de 1952 gestado por Fulgencio Batista. Deviene líder de los estudiantes camagüeyanos y comienza a participar de manera activa en las manifestaciones revolucionarias.
Nunca más se detiene su andar. Se incorpora al Movimiento 26 de Julio. Matricula Arquitectura en la Universidad de La Habana y sus acciones lo llevan a ocupar la vanguardia de entonces, así como a pagar el precio de la misma con torturas, persecución y cárcel. Tuvo que marchar al exilio y en 1958 regresa a la Patria, donde permanece alzado en la zona de Pinar del Río hasta que baja de las lomas como jefe de acción y sabotaje. De ahí se incorpora a la tropa del Che en Las Villas.
Jesús Suárez Gayol es recordado por sus compañeros como un valiente luchador. Después de 50 años de su caída en tierras bolivianas su pensamiento vive en quienes apuestan por los amaneceres de paz. El 10 de abril de 1967, en la confluencia del río Iripiti y el Ñacahuasú, muere en combate. De ello escribe el Che en su Diario: "Por la mañana iniciamos el traslado de todos los enseres y enterramos al Rubio en una pequeña fosa a flor de tierra, dada la falta de materiales". El día 12 deja constancia de que "a las 6:30 reuní a todos los combatientes, menos los 4 de la resaca, para hacer una recordación del Rubio y significar que la primera sangre derramada fue cubana".
Quizás para volver a él, al revolucionario que muestra la luz, su espíritu gravite todavía por las tierras de Bolivia. El legado de Gayol es una señal de esas sacudidas vitales de la historia. Es el reencuentro de América con y por América.
Domingo, 09 Abril 2017 06:18
El Rubio de la guerrilla del Che
Escrito por Graciela Guerrero Garay(...) "Cuando se es revolucionario verdadero se siente la necesidad de servir a la Revolución desde los lugares más difíciles, en los puestos de vanguardia", así escribió a su madre Aurora casi a punto de partir hacia Bolivia. A su hijo, en la carta de despedida, le dice:
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De Las Tunas
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