Minutos después, se quiebra, estalla el poema en pura emoción y el público sencillo de campo o pulcro de teatro, se eriza de pies a cabeza y aplaude frenético. Ella decidió que cada escenario sería como el último, digno de la mejor actuación.
Treinta años le han valido a Ileana María Fernández Mejías para forjar una profesión de soñadores, que inició en la escuela de instructores de arte del Yarey, en los límites de Bayamo, una escuela que recuerda bella, con una arquitectura maravillosa a sus ojos juveniles.
"Comencé a trabajar con niñas que hoy veo por la calle y ya son doctoras, maestras, la periodista que escribe; tienen otras profesiones y eso me enorgullece, han pasado los años y me recuerdan, siento que he hecho algo importante al llevar mi conocimiento a tantas generaciones. Siento también que el arte les acompaña en cada profesión que eligieron", dice con la mirada perdida en algún sendero de la memoria.
Entre sus logros más cercanos al corazón menciona a las declamadoras Liliana Muñoz y Arilis Arencibia, -fuertes en la voz y dispuestas a todo escenario, como requiere la difícil tarea del trabajo aficionado- a un grupo de estomatólogos que en los años 80´ estuvo de pasada profesional por el terruño y como tarea extracurricular eligieron el teatro...otro orgullo, su misión internacionalista a Venezuela, el llevar el arte a los barrios complejos de la hermana nación.
"En Venezuela tuve el que considero uno de mis grandes momentos, cuando al terminar un encuentro de los colaboradores cubanos con el querido presidente Hugo Chávez, me las arreglé para colarme entre la multitud y pararme frente a él y pedirle un beso...ese regalo y su palabra de aliento los guardo bien fuerte en la memoria".
- Actualmente se desempaña como jefa de cátedra de la localidad y lleva de la mano a la brigada de instructores de arte José Martí que agrupa a 16 en teatro...
"La brigada José Martí es uno de esos proyectos maravillosos de la Revolución. Me encanta trabajar con ellos y estar rodeada de jóvenes, ellos me siguen, estamos en un muy buen momento de la especialidad, se está trabajando bien".
"En la Casa de la Cultura pienso que hemos trabajado bastante, abarcamos a una buena parte de la población, tenemos en cuenta todos los sectores, las asociaciones de discapacitados están bien potenciadas con premios provinciales por sus méritos, también existen muchas unidades artísticas en sectores infantiles.
"Adaptamos el sistema de trabajo a las comunidades, en locales públicos, los barrios y hasta allá llevamos las clases, a las personas les gusta. Aunque también es una estrategia, pues el deterioro se apoderó de las instalaciones nuestras sin remedio".
- Un nombre inolvidable para Ileana artista y amiga: Sara Archer Morejón (excelente instructora desaparecida físicamente)...
"Sara fue en el trabajo mejor de lo que seremos todos nosotros. Muy disciplinada, muy creativa, consagrada al trabajo, ella ha dejado huellas enormes en el pueblo, la comunidad de San José que hoy es un polo cultural comunitario la recordará por siempre por el trabajo maravilloso que hizo allí durante años con personas adultas. Tras su muerte, hemos querido dar su nombre a un evento o grupo de teatro, pero no será un honor fácil de ganar, solo podrá ostentarlo quienes lo merezcan con sacrificio y lo honren".
- ¿Satisfecha con el trabajo?
"Creo que lo que he hecho hasta ahora, lo he hecho con amor, porque es la única vocación que tengo y defiendo. Hemos tenido épocas de florecimiento, por las condiciones de los momentos, por el personal que nos acompaña...
"Me gradué gracias a un programa de la Revolución en respuesta al éxodo de instructores de arte que tuvo el territorio hacia otros sectores profesionales. Yo soy una de las que se quedó en este terruño para enseñar arte y por eso me duele tanto que no hayan otras condiciones y un mejor apoyo para poder soñar un poquito más, pienso que los que nos hemos quedado aquí hemos sido fieles a este lugar donde nacimos".
Mientras, la vida pasa con sus dolores naturales, como la partida de su adorada madre, una pérdida que causó ese desbalance en la armonía espiritual que solo armoniza la pasión sobre el escenario y el amor inquebrantable dentro del hogar, y la risa de su más reciente tesoro: el nieto primogénito Alain. Ileana es una mujer fuerte, una artista memorable que ya marcó su seña en la historia artística del sur tunero.
Viernes, 14 Abril 2017 08:22
"Siempre soñar un poquito más..."
Escrito por Yanet Lago LemusNo importa de qué material esté hecho el tabloncillo, ni la decoración, ni si el público viste gala o ropa de trabajo tras la jornada en el campo, ella entra en escena con la pasión en los ojos, el paso seguro y la voz de hierro.
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De Las Tunas
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