Un poco a su vera hemos ido creciendo. En su ideario están lo inmenso y lo necesario. Encuentras al amigo sincero, asimilas el porqué "las niñas tienen que saber lo mismo que los niños" y también lo dañino de que "comiencen las relaciones de amor en nuestra tierra por donde debieran terminar". Resulta a ratos de una luz descomunal que un hombre desde su tiempo pueda entender lo por venir y lo pruebe a fuerza de una mirada agudísima y el verbo directo, desafiante y enardecido.
Pudo ser muchas cosas nuestro Martí. Traductor, poeta, periodista, ensayista, diplomático, pero escogió el Yugo, antes que la Estrella que ilumina y mata. Y tal vez por eso, por la fuerza mayúscula de aquella elección de vida, estamos aquí. Convocados por su pasión desmedida por Cuba y su entrega viril al sacrificio.
Los de 26 salimos a las calles en estas jornadas para conocer qué saben de él los pioneros. Hemos encontrado historias fascinantes y a pequeños capaces de enseñarnos detalles de la Plaza Martiana, describir el porqué de sus enseñanzas y confesar cuánto crecen de la mano de su ejemplo. Por estos días muchos son protagonistas directos de los homenajes más sencillos y también de los más enconados.
Van a acompañar a sus padres a la Marcha de las Antorchas, en la noche del 27, cuando todo se llene de luz a pesar de lo oscuro. Y, nos dijeron, pensarán un poco en Fidel y en el empuje de aquella Generación del Centenario. Habrá una vigilia martiana convocada por la AHS luego de esa Marcha que esperará las 12:00 de la noche del 28, como saludo de vida.
Y no sé si a esa hora todavía estén despiertos. Espero que no, para que tengan muchos bríos el domingo. La fecha en que amanecerán en la ciudad temprano y desfilarán vestidos de Pilar, Los Dos Príncipes y Meñique, para marcar la diferencia de todos los días. Es el cumpleaños 165 de José Martí, la Patria los necesita.
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