Imprimir
Visto: 2459

gnomon restaurado plaza mar

Las Tunas.- La sonrisa en el rostro del arquitecto Domingo Alás no dejó lugar a dudas. Solo de verlo, esta reportera intuyó que sus respuestas estarían marcadas por las buenas noticias. “Sí, ya funciona el gnomon de la Plaza Martiana”.

26 Digital se ha hecho eco, en más de una ocasión, de las condiciones de deterioro de esta pieza, indispensable para concretar la trilogía astronómica solar que es esencia del lugar: el reloj, el calendario y el espejo. Fue preciso hasta retirarla por temor a que los niños, siempre prestos a jugar con tan aparatoso artefacto, salieran lastimados en cualquier momento.

Manos buenas se juntaron para hacer la maravilla de darle utilidad otra vez. No por gusto brillaron los ojos de Alás, cuando al sol intensísimo de la tarde de este 4 de febrero y tras mediciones y ajustes de todo tipo, pudo comprobar que sí funciona otra vez. ¡Qué prodigio!

“Comprobamos que la hora en que la sombra de ese gnomon debía pasar por el meridiano se cumplió, de manera que la reparación lo puso en la posición astronómica correcta. Probamos en varios momentos la hora solar, que no es la que dan los relojes que están en las muñecas. Lo verificamos con la ecuación de rectificación horaria. Está listo”.

El gnomon se rompió desde mayo del año pasado, por lo que no pudo percibirse el sol en el momento exacto en que se cumplió el aniversario 124 de la muerte del Apóstol.

“Desde entonces hablamos con algunas autoridades, pero parece que organizar todo lo que hacía falta para reparar eso, no fue posible. A través de una gestión que hizo la Delegación Provincial del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), con alguien de la Empresa de Aceros Inoxidables (Acinox), se pudo realizar todo.

“Esa persona, a partir de un pequeño diseño que hice de dos planchas con unos orificios y unos tornillos, nos ayudó a concretar la obra. Después acopiamos lo que era necesario para alistar las labores de reparación. Hemos tenido que pedir prestados el taladro, las llaves y las herramientas necesarias para apretar, barrenas y extensiones eléctricas. Pero ya está”.

En su diálogo, el experto, con más de 100 obras emplazadas en distintos sitios de Cuba y del mundo, hace un pequeño guiño a las indisciplinas sociales. Porque el sitio, símbolo indudable de esta pequeña comarca del oriente cubano, carga con chicles en sus lugares y personas que se recuestan en sus piezas, con alevosía.

“Mucha gente se me ha acercado sugiriendo que cerremos la Plaza Martiana. Imagine usted, cerrar una plaza que, además, está dedicada a José Martí, me parece que no se debe poner entre polares o rejas. Sería, además de muy costoso, una manera de demostrar que no somos educados.

“Creo que la Plaza debe seguir siendo un nudo de circulación, un lugar público al que todo el mundo tenga acceso libre, como Martí habría querido. Todo está en cuidarla”.

Las indisciplinas se mantienen. Y a eso se suma la triste noticia de que, desde el primero de enero de este año, el sitio tiene a medias, su protección. Así lo explicaron los especialistas.

“Los agentes de la Empresa de Seguridad y Protección del Consejo de la Administración Provincial (ESPCAP) se retiraron desde el primero de enero y cerraron el contrato con la Dirección Municipal de Cultura, los responsables directos de la Plaza Martiana. Por el día se mantienen veladores. Estos no son más que trabajadores de la propia Plaza. Desde el 3 de febrero entraron dos custodios, uno por noche. No son suficientes para preservar el lugar. Realmente necesitamos dos por cada noche.

“Hemos visto a miembros de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) cuidando la Plaza; pero no siempre. Sin embargo, sabemos que es la población la que más tiene que preservar. Honrar a Martí, portándonos de la mejor forma posible”.

Sin lugar a dudas la reparación del gnomon es una excelente noticia; pero no alcanza. La Plaza Martiana de Las Tunas, única de su tipo en Cuba, arribará este 25 de marzo a su primer cuarto de siglo. Es un símbolo de esta comarca y una joya de la arquitectura por estos lares.

Ser permisivos con quienes dañan sus espacios o mantenernos al margen del paso del tiempo, en sus esquinas, no es la actitud que merecen su historia y sus aciertos. 26 Digital vuelve a llamar la atención sobre ella. Esperando, esta vez, más soluciones concretas que respuestas tardías.