milenaLas Tunas.- A Milena Hidalgo Castro la conozco desde la etapa del "Luis Urquiza". Entonces era una muchacha irreverente y atrevida, muy sincera y a esa edad prístina no temía contradecir, cuando consideraba que la situación lo ameritaba, los criterios y la autoridad de los profesores.

Y aunque la verdad es que entre los integrantes de mi grupo resaltaba por sus cualidades, a veces demasiado revolucionarias para algunos; otra característica la definía: la pasión por la literatura. Leía y escribía mucho, sobre todo esto último. Siempre pensé que sería escritora.

milena1Tras el egreso del Preuniversitario y los posteriores años en la Enseñanza Superior, perdimos el contacto. Hace un tiempo nos reencontramos, gracias a la maravilla que, en casos así, suelen ser las redes sociales. Por este medio sé que ya tiene un libro publicado Los cuatro vértices del triángulo y pude advertir que las letras siguen marcando el compás de sus días. Solo que ahora está a miles de kilómetros, reside en Madrid, España, y es una de las tantas cubanas que vive la situación creada por el nuevo coronavirus lejos de su tierra de nacimiento, lejos de su provincia natal, Las Tunas.

Fue ese el motivo de este encuentro digital en el que me dice que ‟ser inmigrante en una situación como esta agudiza la incertidumbre”. Cuenta que, aunque en España escalonadamente se adoptan medidas de desconfinamiento, ‟está tranquilita en casa”, donde ahora tiene mucho más tiempo ‟para dedicar al placer de estar conmigo misma”, según me dice en un mensaje de voz.

Mientras se mantiene en el hogar, comenta, se ha descubierto demasiado pendiente, para su gusto, del Instagram, el Facebook y las redes sociales en general; aunque, además, es la única manera de mantenerse comunicada con la familia y los amigos.

‟La pandemia nos tomó de sorpresa. Pero al mismo tiempo no me sorprende que se haya propagado tan rápido porque tenemos muchísima facilidad para movernos y estar en muchos sitios súper rápido y, con ello, pues llevamos no solo cosas buenas, sino también lo malo. Así que no me sorprende del todo que se haya propagado con esta velocidad.

‟No sabíamos que iba a tener esta magnitud, no sabíamos que íbamos a estar cautivos voluntariamente en nuestras casas. Dicho esto, asumo la cuarentena con muchísima resignación y ganas de que valga la pena estar en casa. Creo que sí, que el hecho de no contagiarnos y evitar contagiar a otra persona, es razón suficiente para quedarnos tranquilos”.

Relata que aprovecha el tiempo para hacer ejercicios;  lee, ve series y come muchas frutas y vegetales, pues es vegana. Permanece despierta hasta tarde y duerme hasta bien entrada la mañana. El confinamiento puede y, de hecho, ha cambiado sus rutinas; las de todos, pienso yo, mientras escucho su hablar pausado. Recordaba su voz de otra manera, tal vez sea el acento que, para ser sincera, se le advierte, aunque un poco menos que a otros conocidos míos.

Milena sabe que le corresponde estar en su hogar y, en consecuencia, sale ‟solo a lo necesario”. Cada día se dice a sí misma que la prioridad es estar alegre para que ‟el sistema inmunológico funcione bien”. Enfrenta la situación, ‟con esperanza, con resignación y con fe”, convencida de que ahora solo le resta permanecer en casa, quieta, a buen resguardo.

Para ella en España, como en el resto del mundo, ‟el trabajo de los médicos y de todo el personal de Salud es de verdad admirable. Todo esto que se dice de que son unos verdaderos héroes queda muy por debajo de lo que merecen”, subraya.

Le pregunto qué hará cuando la pandemia pase, sonríe, responde que lo que extraña ‟no es salir, sino tener la opción de salir”. Como es hipocondríaca, según sus propias palabras, probablemente no sea de las primeras en regresar a las calles, pero definitivamente disfrutará ‟del libre albedrío, de contactar con la gente, tocarlas y presentar una novela que está en stand by debido a la pandemia”.

Por ahora, esta joven escritora tunera deshoja las horas como mejor sabe, compartiendo lo que ama, la literatura: hace solo unas jornadas participó en el Festival online Bunker Poético con un recital en directo desde su cuenta en Instagram. En esos espacios digitales, como en la vida misma, Milena sigue esculpiendo una ‟estatua para su apellido”, acaso tejiendo lazos invisibles, y a la vez corpóreos, hasta el abrazo con sus raíces y esencias; esas que por muchas volteretas que dé la vida y por mucho mar que haya de por medio, no quisiera perder nunca.