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Las Tunas.- Martha se ahoga con el nasobuco, pero aun así, decide llevarlo hasta dentro de la casa. Es asmática y evita a toda costa el menor síntoma catarral. Comenta alegre sus esperanzas de que siga todo favorable, pues no quiere renunciar a su “semanita en la playa con los nietos”. Su optimismo es contagioso.

Es una añoranza colectiva, dentro y fuera de Cuba. Sin embargo, otra vecina hace notar el detalle que, a las puertas del verano y los intensos soles que bañan estas tierras, se hacen tan imprescindibles las sombrillas como las mascarillas protectoras contra la mortal Covid-19. Oiga -le dice- aunque las salidas de casa sean precisas y rápidas, hay que protegerse del sol. Esto da cáncer en la piel.

Martha guarda silencio y asienta con la cabeza. Y recordó… Era una mujer joven, creo no llegaba a los 50 años, pero tenía cáncer de piel. Yo iba a la consulta de las células madres y ella a Oncología. Era triste verla, siempre estaba deprimida y apenas se le veían los ojos detrás de las gafas. Tienes razón, no hay por qué exponerse al sol si una puede disfrazarse, puntualizó.

Ahora todas las tensiones están centradas en cómo prevenir y evitar al contagioso y letal coronavirus. Sin embargo, la pandemia cohabita con otras enfermedades de alto riesgo y no hay que descuidarse. Usar gorras, pamelas, sombreros, pulóver con capuchas, entre otros atuendos que protejan el rostro y el cuerpo son vitales también para mantener una salud idónea.

Una información de la colega Misleydis González Ávila, publicada en febrero en 26 Digital, indica que ese tipo de cáncer es el de mayor incidencia en la población tunera. Aquí más de cinco mil personas tienen algún tumor maligno y es la causa de muerte de unas mil 300 cada año.

En ese y otros despachos noticiosos, los especialistas indican que protegerse del llamado Astro Rey es la mejor manera de prevenir las lesiones cutáneas, agudizadas por el estrés, ingerir inadecuados niveles de agua, no mantener una dieta balanceada y usar sustancias químicas.

Ante la negativa incidencia de la Covid-19 en los hábitos cotidianos y las limitaciones objetivas de alimentos para mantener las dietas o comer de manera balanceada, así como la utilización de desinfectantes que irritan la piel e influyen en estas dolencias de manera nociva, se impone cuidarse con mayor responsabilidad de tan fuertes calores e intensos rayos solares.

En pocas palabras, al decir de Martha, “a disfrazarse, llevar un pomo de agua a las colas y pensar que sí, que la vecina tiene razón, las sombrillas son tan importantes ahora como el nasobuco”. Desde mi balcón, con el sol quemante de las 3:00 de la tarde, veo pasar a muchos sin protección alguna y la mayoría es joven. Otra vez la pobre percepción de riesgo gana la partida. También el cáncer de piel puede ser letal.