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d97b878f33d276a4bf398aec360f2673 LMonagas, Venezuela.- El terruño, esa Patria chica, que nos identifica y nos une se extraña demasiado cuando, por cualquier motivo, estamos lejos y el reencuentro con coterráneos es momento de extrema alegría. Por eso en estos días en los que recorro la extensa y maravillosa geografía venezolana siempre que voy a un sitio nuevo, después de las presentaciones de rigor, casi espontáneamente indago: "¿Aquí hay tuneros?". En este estado no hice la excepción.

Y sí, para mi agrado su presencia es amplia en las misiones sociales que procuran el bienestar de los más humildes: Médica, Cultura Corazón Adentro y Educación Superior, en las que brindan con altruismo servicios de acompañamiento a los venezolanos más vulnerables en su estoica resistencia frente a la cruel arremetida del imperio en su afán hegemónico y recolonizador de los pueblos de Nuestra América.

Hice la misma pregunta en el centro de diagnóstico integral (CDI) Rosalía Donoso, en el municipio de Maturín, parroquia Alto de Los Godos, y enseguida me localizaron al administrador, que para regocijo mío era el mismísimo Ricardo Collazo Guerra, con quien había compartido numerosas jornadas reporteriles vinculadas con el trabajo sindical en el sector de la Administración Pública en Las Tunas.

Nos fundimos en un abrazo fuerte, sincero; y, acto seguido, la entrevista que impone el complejo contexto, en el cual asume responsabilidades de administrador del CDI, en el que fue ubicado el 30 de julio de este año, después de una semana de estancia en la Patria de Bolívar, a la cual sirve con vasta experiencia en esos trajines.

"Cuando me dieron la tarea, rememora, llevaba ocho años en el cargo de jefe de Recursos Humanos en el Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología, lo que me ha ayudado mucho a encarar los retos de estas funciones en una coyuntura difícil, por las limitaciones y obstáculos que genera el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba y Venezuela".

Ricardo es consciente de que esas medidas hostiles procuran el desaliento de la población para resquebrajar su apoyo a los respectivos gobiernos y destruir las dos revoluciones, y son el principal obstáculo a las buenas intenciones de atender mejor a los más necesitados.

Por esa razón "para mí es una gran satisfacción poder servir al hermano pueblo venezolano como parte de esta gran misión, ser uno más entre los miles de cubanos que comparten suerte con ellos y contribuir a materializar los desvelos de la Revolución bolivariana por su gente más pobre al facilitarle el acceso a los servicios de Salud de manera gratuita en medio de la cruel agresión imperialista".

Sin restarles importancia a los conocimientos adquiridos en el sector que lo acoge, "el sindicato fue otra escuela", dice y pondera los 12 años de dirigente sindical, desde la base hasta el nivel provincial, "porque en ese período adquirí muchas herramientas para conducir colectivos, al margen de la diversidad en su integración.

"Esa trayectoria laboral en la dirección del movimiento obrero me ha servido para desarrollar mejor mis funciones administrativas en Cuba y aquí", confiesa y le atribuye los éxitos del presente y "hemos alcanzado la unidad del Consejo de Dirección y de todos los colaboradores en torno a las prioridades de nuestra misión", remarca.

Y, como es lógico, Ricardo añora, y extraña la familia, las rutinas sociales y laborales de la Patria, pero "siempre estaré a la orden, dispuesto a cumplir la tarea que me asignen las máximas direcciones del país y del Ministerio de Salud Pública", dice.