tormentas12 1

Las Tunas.- Cuba ha sido víctima, a lo largo de los años, de ciclones tropicales en sus diferentes manifestaciones. Por cierto, este primero de junio inicia la temporada ciclónica para el área del Atlántico Norte, mar Caribe y golfo de México y hay que extremar medidas para disminuir las vulnerabilidades y, de paso, minimizar los daños.

Pero ha quedado en el olvido un fenómeno natural que es el más letal en la Mayor de las Antillas, las fulguraciones; o sea, la acción del rayo durante una tormenta eléctrica e, incluso, sin ocurrir, lo que popularmente se llama trueno seco.

Cuando se ponen nubes en el cielo y el ambiente presagia la ocurrencia de tormentas eléctricas, muchas personas corren a tapar espejos y a guardar cucharas, tijeras y cuchillos, y hasta hablan en voz baja. Otros prefieren protegerse más y se acuestan en espera del fin de la tempestad.

Supersticiones aparte, razón no les falta en la adopción de algunas medidas, porque con el inicio del período lluvioso se multiplican esos fenómenos meteorológicos, los que ocasionan severos daños a la economía y a la vida de modo general.

Hace ya algunos años se realizó en la provincia de Las Tunas un estudio de los efectos producidos por nubes cumulonimbos (verticales, con base plana y cima grande y redondeada), acompañadas de relámpagos y truenos, fuertes rachas de vientos, lluvias intensas y ocasionalmente granizos.

En ese sentido, Alexey Moreno Borges, subdirector técnico del Centro Meteorológico, explicó que, desde el punto de vista meteorológico, las tormentas eléctricas tienen un origen definido y que la única nube que produce las descargas se llama cumulonimbo.

"Tiene muchos movimientos ascendentes y descendentes. Puede ocurrir dentro de la nube, entre dos del mismo tipo y entre una nube y la superficie de la Tierra. Y es el resultado de descargas positivas y negativas.

"En el territorio los meses de mayores afectaciones son junio, julio, agosto y septiembre. Y los municipios de más incidencias son los ubicados al centro de la provincia: Las Tunas y Majibacoa. Les siguen Manatí, Puerto Padre y Jesús Menéndez".

También, a nivel de país, se publicó hace poco un extenso e importante informe que revela estadísticas de 1987 al 2017. En esos 30 años hubo mil 742 fallecimientos por descargas eléctricas naturales; y la mayor parte se reportó en la región oriental, con 764 decesos.

También le puede interesarFulguraciones, fenómeno natural más letal en Cuba

Curiosamente, Las Tunas no está dentro de las provincias con más muertes (es la séptima); sin embargo, el municipio cabecera ocupa el primer lugar en todo el territorio nacional, con 35 fallecidos en las tres décadas que abarcó la investigación.

Ya vivimos el período lluvioso en Cuba, una etapa bonita, por la magia que siempre tienen los aguaceros, y necesaria aquí, por ser este uno de los territorios más secos de la Isla. Pero es también una fase peligrosa, porque llegan las tormentas eléctricas y con ellas, muchos lamentos que pueden evitarse.

"La población debe estar informada -precisó Moreno Borges-, conocer qué es una tormenta eléctrica y las afectaciones que acarrea y cumplir con las orientaciones indicadas.

"Si se encuentran en caminos y sabanas nunca deben acercarse a árboles, lomas, zanjas o huecos. Es recomendable refugiarse en edificios y dentro de las casas. Tampoco deben tocar las rejas ni objetos metálicos en portales y terrazas”.

Desde junio hasta septiembre es frecuente la inestabilidad atmosférica con nubes cúmulo-nimbos que favorecen los rayos, truenos, relámpagos y las intensas lluvias, por lo que se infiere que el peligro estará latente, al acecho.

Paradójicamente, por estos días, aún en medio de la difícil etapa de la enfermedad Covid-19, varios adolescentes y jóvenes han optado por bañarse en los aguaceros, arriesgándose a dos situaciones complejas: infectarse con el nuevo coronavirus, pues andan en grupos, sin la correspondiente protección; o morir por el impacto de un rayo, justo, cuando pensaban divertirse.

Escribir un comentario