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Las Tunas.- Mientras la provincia avanza hacia la recuperación pos-Covid-19, el elevado índice de infestación del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, zika, chikungunya y la fiebre amarilla, enciende las alarmas en las comunidades tuneras.

Las autoridades sanitarias llaman a extremar las medidas higiénico sanitarias en esta época del año, en la que las condiciones medioambientales contribuyen a la proliferación del vector. Advierten que la mayor cantidad de focos se hallan en las cuatro áreas de Salud del municipio cabecera, en la del policlínico Romárico Oro, de Puerto Padre; en Majibacoa y Manatí.

Liset Hidalgo Pérez, jefa del Departamento Provincial de Promoción y Prevención de Enfermedades, explica a 26 Digital que actualmente en el territorio no hay propagación de dengue ni de otras arbovirosis, pero el peligro permanece latente mientras el mosquito merodee en los barrios.

Se conoce que el ciclo de transmisión de estas enfermedades es hombre-vector-hombre. Cuando la hembra aegypti se alimenta de la sangre de un infectado se convierte en portadora del virus que luego transmite a otra persona a través de la picadura. Por esa razón hay que interrumpir el ciclo reproductivo del Aedes, eliminando los lugares donde pone sus huevos, principalmente los reservorios de agua dentro de las casas o en los alrededores.

Hidalgo recomienda mantener los tanques herméticamente cerrados, teniendo en cuenta que esos depósitos son refugios predilectos del insecto. Asimismo, aconseja revisar las gavetas de los refrigeradores, sembrar las plantas ornamentales en tierra, limpiar los patios, cambiar diariamente el agua de los bebederos de animales, así como la de floreros y vasos espirituales en días alternos.

La constancia, responsabilidad y unidad son determinantes en la lucha antivectorial. Resulta imprescindible que la población acompañe las acciones del sector de la Salud, tal y como lo ha hecho en la ofensiva contra el coronavirus SARS-CoV-2. 

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