programa materno

Las Tunas.- Acaricia las montañitas que forman en su vientre mientras piensa en la dicha de tenerlas ahí dentro. Gloria Gómez no puede ver a sus niñas, pero ya las imagina. Tejen una complicidad especial, única, que las hace compartir algo más que un cuerpo: el amor.

Las adoró mucho antes de que llegaran a su vida. Defendió el anhelo de ser madre aun cuando las esperanzas pendían de un hilo. Por los “caprichos” del destino en dos ocasiones quedó su vientre vacío y un hoyo en el pecho. Pero nunca se rindió y esos corazoncitos latiendo fuerte, son la evidencia.

“Me operaron de dos embarazos ectópicos, primero perdí una trompa y luego la otra, por lo que no podía concebir de manera natural. Se me vino el mundo encima. Tras esos duros procesos me atendí en el Centro de Reproducción Asistida, resultó que aquí mi caso no tenía solución, pues requería de una fertilización in vitro.

“Fue en Holguín que inicié el tratamiento y en nueve meses logré el 'milagro'. Agradezco a Dios, a la ciencia y a esos maravillosos profesionales por regalarme a mis hijas. Llevo cuatro meses ingresada y no tengo quejas; yo solo puedo decir que estoy muy contenta. No ha sido fácil, pero ellas dos valen cualquier sacrificio”, dice emocionada.

A Gloria la encontré en una de las salas de la Maternidad del hospital Ernesto Guevara de la Serna; tenía entonces poco más de 36 semanas. Quizás, a estas horas, sus chiquitas ya le hayan hecho abrazar la felicidad.

TRAS UNA VIDA…

Para el Sistema de Salud Pública nada es más importante que la vida de una madre y su criatura. Así lo confirma la doctora Eloísa Corrías Salgado, jefa de Obstetricia de la Maternidad del “Guevara”.

A diferencia de otros años, en esta oportunidad se registran tres muertes maternas, dos por causas relacionadas directamente con la especialidad; ambas con pocas semanas de gestación (una por un embarazo ectópico y la otra por legrado). Y el tercer fallecimiento sucedió por complicaciones de una insuficiencia renal crónica.

“El 2019 ha sido difícil por el alza de ingresos en Terapia Intensiva. Varias de las progenitoras son llevadas a ese servicio porque padecen una patología asociada que pudiera complicar su estado. A pesar del incremento de la morbilidad logramos que la mayoría saliera sin daños; fueron muchas las vidas salvadas”.

Corrías comenta que el índice de cesárea fue de los más favorables en la historia del centro. “Hemos trabajado para realizar solo la que sea necesaria, teniendo en cuenta los riesgos de ese proceder quirúrgico, entre ellos la sepsis, lesiones de vejiga, intestino y hemorragias.

“La casi totalidad de las pacientes que van a cuidados intensivos es por una complicación de la cesárea. En el Salón de Parto permanecemos bajo un estrés constante, porque muchas familias carecen de la preparación y piensan que, si uno no le hace la operación a la mujer, el niño va a morir”.

TRABAJO DE TODOS

Actualmente golpean sobremanera los nacimientos pretérminos, el bajo peso extremo y las malformaciones. Son esas las principales causas de la mortalidad neonatal.

A criterio de la especialista, superar los problemas que hoy impiden mejores resultados en el Programa Materno Infantil depende de varios actores. “No podemos responsabilizar a un nivel de atención o a una persona en específico. Pienso que hay que insistir en la preparación de la mujer que decide tener un hijo, allí empieza todo.

“Existe una realidad y es que por más que el médico enfatice en la conducta por seguir, la madre debe ser consciente y cumplir las indicaciones. Además, está fallando la comunicación de ambos lados, en ocasiones el especialista ofrece una información que no es comprendida.

“Es importante ponerse en el lugar de la embarazada y los acompañantes que se desesperan tras tantas horas de parto. Las personas ya llegan indispuestas y no fluyen los mensajes de la manera adecuada”, refiere.

Desde el Nivel Primario de Atención se prioriza el Programa Materno Infantil. “A pesar de las limitaciones, la gestante tiene todo a su disposición; si hace falta un medicamento o un transporte para traer a un especialista desde otra provincia, siempre aparecen los recursos”, afirma.

Para el 2020 aspiran a reforzar la asistencia y sumar acciones para llevar a feliz término el esfuerzo de muchos. “Nosotros prácticamente ni dormimos, venimos al hospital a cualquier hora, y en la casa estamos pensando en la paciente que dejamos en parto”. Es justo ese sacrificio el que permite enaltecer uno de los programas más nobles de la Revolución.

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