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programa materno infantil

Las Tunas.- El Programa Materno Infantil (PAMI) en esta provincia registró una tasa de mortalidad infantil de 4,7 por cada mil nacidos vivos en menores de 1 año; siendo las principales causas las malformaciones congénitas, el bajo peso extremo y los nacimientos pretérmino.

De acuerdo con la doctora Osmara López Borrero, jefa de la Sección Materno-Infantil, fue un calendario de intenso trabajo desde la Atención Primaria hasta la Secundaria, con la conducción de la Dirección Provincial de Salud. “En este 2020 añadiremos nuevas acciones para transformar problemas que están identificados, pero aún no resueltos”.

Comenta que encaminan las estrategias hacia el control del riesgo reproductivo preconcepcional, tanto en la mujer como en el hombre para que lleguen al embarazo en óptimas condiciones de salud. Es la manera también de enfocarse en las adolescentes; cuya tasa de fecundidad figura entre las más altas en Cuba.

“Aquí el 21 por ciento de nuestras gestantes son menores de 19 años. El embarazo en estas etapas de la vida trae consigo repercusiones no solo desde el punto de vista personal, sino además social. Urge consolidar el trabajo conjunto de sectores como Educación, FMC, CDR y Salud para cambiar esa realidad”, dice.

Entre los asuntos más preocupantes se halla la disminución de la natalidad que en la etapa acumuló más de cinco mil 270 alumbramientos con unos 500 menos respecto al 2018, según datos preliminares.

La atención especializada a las parejas infértiles que desean concebir alcanza las seis mil 923, dispensarizadas desde los consultorios médicos de la familia con seguimiento en las consultas municipales; en las cuales inicia el estudio y se orienta el tratamiento. Ese programa permitió 244 nacimientos y actualmente 87 féminas esperan sus hijos.

“Tenemos que lograr que un mayor número de pacientes acuda al servicio provincial de Reproducción Asistida, en el que previa evaluación integral se utilizan otras alternativas. De requerirlo son remitidos al centro territorial en el hospital Vladímir Ilich Lenin, de Holguín”, puntualiza.

Otra de las cuestiones pendientes es el ingreso de las gestantes de riesgo en los hogares maternos, los cuales disponen de un equipo multidisciplinario para la atención integral y diferenciada a las pacientes. Sin embargo, existe una baja percepción del riesgo al no cumplir con las indicaciones médicas. “Necesitamos la participación de la familia durante la gestación y el apoyo a los criterios de ingreso en estas instituciones”.

En la atención prenatal se incorporaron nuevos estudios de alta tecnología que permiten el diagnóstico precoz de la hipertensión en el embarazo, el crecimiento intrauterino retardado del feto y el parto pretérmino, así como el diagnóstico precoz de algunas malformaciones.

No menos importante resultó el intercambio con el Ministerio de Salud Pública para el análisis de la morbilidad de niños, gestantes y puérperas a fin de adoptar las medidas terapéuticas y los aseguramientos correspondientes en cada caso.

La pérdida de un infante o de su madre es siempre dolorosa; evitarlas es el desafío continuo de quienes laboran en el PAMI. Razón sobrada para renovar los compromisos y enfocarse en los problemas que intervienen en el feliz término de una gestación. Es una obra siempre perfectible que requiere el concurso de toda la sociedad.