Viernes, 19 Octubre 2018 08:35

Alas que abrazan la vida

Escrito por Misleydis González Ávila

Las Tunas.- ¡Ya no recuerdo ni que me operaron! -dice en tono jocoso Carlina Rosa Báez Machado. A sus 79 años disfruta cada instante de la vida y agradece el cariño de los suyos, y la oportunidad de integrar el Proyecto Alas por la Esperanza, al cual califica como "uno de los más humanos de la Revolución".

Ciertamente, resulta imposible borrar la cicatriz que lleva consigo desde hace 25 años, pero sí las secuelas psicológicas de una cirugía de mama. Y de eso trata la iniciativa que nació en el 2006 en esta ciudad. Dentro de este grupo, las mujeres intercambian experiencias y ayudan a muchas otras a sobrevivir a la enfermedad.

Carlina-junto-a-su-nieto"Es muy difícil recibir un diagnóstico de cáncer -comenta- porque piensas que tu tiempo puede terminar en cualquier instante, aun cuando sabemos que nacimos para un día partir. En mi caso, además de amar a la familia, el magisterio me movía a luchar; desde los 17 años educar fue mi gran pasión".

De la mano de Alas por la Esperanza, Carlina conquistó sueños y hoy figura en la lista de guerreras que suman motivos de existencia. "Nos sentimos felices en este proyecto y la sola presencia de su impulsora, la radióloga María Victoria Justo Celorrio (Mariví) resulta un bálsamo para todos", afirma.

Hace pocos días, se les vio reunidas en la Casa Iberoamericana de la Décima para celebrar la vida, a propósito del Día Mundial de Lucha contra el Cáncer de Mama. Las acompañaron en la emotiva jornada trovadores, repentistas y especialistas de Salud.

Para saludar la fecha, se han realizado pesquisas en la Atención Primaria y centros laborales de la provincia. Al decir de la doctora Mariví, aquí las áreas de Salud disponen de un médico preparado para asistir a los pacientes con esta afección, además de las consultas que ofrecen los residentes en la especialidad de Oncología.

                              PREVENCIÓN CONTRA CÁNCER

Las neoplasias malignas de mama figuran entre los tumores más frecuentes en la población femenina del territorio y los municipios de mayor incidencia son Majibacoa y Las Tunas. Tan solo en este año se han diagnosticado 100 nuevos casos, algunos ya han sido sometidos a cirugía y otros permanecen bajo distintos tratamientos.

"Nos preocupa -refiere Justo Celorrio- que a estas alturas, tras tantos años de labor preventiva y promoción, nuestras mujeres acudan en estadios avanzados de la enfermedad. Hemos explicado en muchas ocasiones que la detección temprana puede cambiar los pronósticos y aumentar las posibilidades de curación".

Las féminas deben conocer su cuerpo y hacer una autoexploración de los senos una vez al mes después del período menstrual y aquellas que por determinada razón no menstrúan elegir una fecha fija. "Al palpar el seno con la mano contraria y a favor de las manecillas del reloj, de preferencia frente a un espejo, debemos buscar un bulto que, al tacto, se siente diferente del tejido mamario que lo rodea, y puede o no ser doloroso.

"Hay que estar atentos a los cambios en el color de la areola, alteraciones en la textura de la piel de la zona, incremento de las venas visibles, un pezón retraído, asimetrías en el tamaño... Ello no significa que se tenga un tumor maligno, pero son signos que debe estudiar el personal calificado".

Según la radióloga, existen factores de riesgo como los antecedentes personales y en la familia de este tipo de tumor, procederes con estrógenos, una menarquía o menopausia tardía, obesidad, los inadecuados estilos de vida y otros.

Quien detecte algún signo puede dirigirse a su consultorio. Allí el médico, después de realizar un examen clínico, determina si es necesario remitirla a la consulta de Oncología y Mastología que funciona en el hospital Ernesto Guevara de la Serna.

Lo ideal, pasados los 30 años, es que un especialista explore las mamas anualmente. Varias tuneras, que superan esa edad, refieren no haber sido vistas por el facultativo de su área. Tales exámenes resultan vitales para prevenir y diagnosticar de manera precoz la patología.

No obstante, cada persona es responsable de su salud y quienes buscan ayuda encuentran respuestas inmediatas. Siempre existen temores e incertidumbre ante las sospechas del padecimiento, aun así, hay que crecerse y enfrentar la realidad para actuar sin demoras.

Ahí están las historias de cientos de mujeres, que, como Carlina, viven a plenitud cada día y regalan sonrisas a sus seres queridos. Y de eso se trata, de no desfallecer en la lucha contra el cáncer, tejerse alas de esperanza y hacer que cada minuto de existencia valga la pena.

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