Miércoles, 02 Enero 2019 18:14

Ciencia y amor a favor de la vida

Escrito por Misleydis González Ávila

Las Tunas.- El sabor amargo de aquella madrugada de septiembre va quedando atrás en la memoria de Kenia Pupo Escalona. Ahora concentra todas las energías en la pronta recuperación de su pequeñita Doriannis, quien llegó demasiado pronto a este mundo, con solo 26 semanas en el vientre materno.

neomatologia31Hurgar allí le resulta algo más que doloroso, pero se aventura a rebuscar justo en el punto donde comenzaron sus pesares. No tiene miedo, por el contrario; hoy una luz de esperanza le ilumina el rostro.

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"Tuve una ruptura prematura de membranas y en el Cuerpo de Guardia del hospital Guevara me dijeron que mi bebé era un feto no viable, es decir, sin  posibilidades de sobrevivir. Ya yo había cogido infección y los médicos se enfocaron en salvarme. Cuando decidieron hacerme la cesárea, la niña nació viva y la llevaron de inmediato para Prematuro.

"Permaneció 47 días ventilada y llegó a pesar 700 gramos. Nunca me ocultaron sobre las posibles complicaciones. Pude tocarla por vez primera a los dos meses y medio de nacida. Aunque estaba dentro de la incubadora, intubada y con sus ojitos cerrados, le decía cuánto la amaba y que todo iba a estar bien".

Y no se equivocaba en su premonición, Doriannis integra la lista de infantes que han sido arrebatados a la muerte. La gratitud de esta madre es infinita: "Sé cuánto han hecho por mi niña y ni en los instantes más difíciles me prohibieron estar su lado. La sala de Neonatología es ya como mi casa y soy parte de esa gran familia. Agradezco la entrega de cada uno, desde el personal médico hasta las auxiliares de limpieza".

VERDADERO PREMIO

En ese escenario tan particular, en el que a veces el inicio y el final de la vida se entrecruzan en el tiempo y donde la ciencia convive junto a las emociones, incertidumbres y miedos, transita el día a día de estos profesionales. Bien lo sabe la doctora Arianne Estrada Ortiz, para quien el amor hacia los niños es un valor inherente a su labor.

"Estudié Medicina para hacerme neonatóloga y lo disfruto. Tenemos que ser cuidadosos y muy asertivos, pues los recién nacidos no pueden decir dónde les duele. A pesar del constante estrés, nos reconforta el bienestar que sentimos al entregar un nene sano en brazos de sus padres".

La enfermera Ivis Parra Vázquez también comparte ese goce y confiesa sentir un apego especial por los más pequeñitos. "Hasta fotografiamos a los bebés de menos peso para ver la evolución; luego se ponen bellos", dice mientras devela la ternura que habita en su interior. "Acompañamos a las familias en el proceso, brindándoles apoyo psicológico.

"La pérdida de una criatura golpea a todos. Es el tiempo infinito de uno queriéndola reanimar y ver que no puedes. Realmente desearíamos hacer milagros siempre".

Durante el recién concluido calendario allí ingresaron más de mil 500 neonatos con un índice general de sobrevida de un 99,3 por ciento, y en los de un peso inferior a los mil 500 gramos, de 96,3 por ciento. La inmadurez o prematuridad fue la principal causa de los decesos.

Yodalys Cedeño Ramírez, jefa de la sala, explica que en el período consolidan los vínculos con especialidades (nefrología, oftalmología...) y el desarrollo del Programa de Retinopatía de la Prematuridad para ofrecer tratamiento oportuno y evitar la ceguera infantil. Al mismo tiempo, la red cardiopediátrica a nivel nacional asiste a los pacientes con alguna patología cardiovascular.

El quehacer de los neonatólogos no culmina con el egreso de los pequeños. A quienes estuvieron críticos les realizan un seguimiento para lograr incorporarlos a la sociedad con mejor calidad intelectual, menos secuelas y preparados para enfrentar la vida en el futuro.

UNA CADENA DE MUCHOS ESLABONES

Exhibir una tasa de mortalidad infantil de 3,8 por cada mil nacidos vivos, sin defunciones maternas se dice muy rápido; sin embargo, solo los protagonistas de tamaña obra, saben cuánto sacrifico, desvelos y dedicación absoluta hay detrás de esos números. Y sería injusto distinguir entre un servicio y otro cuando tantos corazones palpitan por una misma causa; desde la Atención Primaria hasta los servicios hospitalarios, guiados por la Dirección Provincial de Salud.

Las estrategias del Programa Materno Infantil (PAMI) inician, incluso, antes de la gestación. Se trata de determinar los riesgos de las féminas (edad, multiparidad, estado nutricional, los antecedentes obstétricos, enfermedades crónicas, condiciones socioculturales) para garantizar un mejor estado físico y psíquico durante la gravidez. A pesar de ello, muchas parejas no acuden a las consultas de Planificación Familiar.

De acuerdo con Guiuzel Cutiño Pavón, subdirectora provincial de Salud, este año incrementa el embarazo en la adolescencia. "En esa etapa –explica- las féminas no están preparadas ni física ni psicológicamente para concebir un hijo. Hemos implementado consultas orientadoras y nos ha dado resultados, pero debemos continuar para recoger los frutos".

La especialista exhorta a la familia a participar de la maternidad de manera responsable, teniendo en cuenta que las indisciplinas maternas (el abandono de las instalaciones médicas, las relaciones desprotegidas y el incumplimiento de las orientaciones) afectan el desarrollo exitoso de un programa que es hoy baluarte de la Salud Pública.

Sin dudas, mantener en cero la tasa de mortalidad materna figura entre los mayores éxitos en este calendario. No se escatiman recursos para atender a las pacientes graves con la participación de equipos multidisciplinarios, integrados por intensivistas, anestesistas, ginecólogos, cirujanos...

Según Cutiño disminuye el número de cesáreas, propiciando más partos fisiológicos y por ende la conservación de la salud reproductiva de las féminas; además de evitarse todo tipo de complicaciones, entre ellas las quirúrgicas y anestésicas.

La terapia intensiva del hospital pediátrico Mártires de Las Tunas es otra de las fortalezas del PAMI. Exhibe un índice de supervivencia de un 98 por ciento y en los pacientes ventilados sobrepasa el 96 por ciento. Allí, protagonizan verdaderas proezas y no solo por cumplir con la honrosa misión de curar, sino porque dotan al esfuerzo de un profundo sentido humanista.

En este 2019 crecen los desafíos para quienes tienen el compromiso de salvar vidas. Ciertamente, los resultados alientan a seguir el camino, que aunque difícil y perfectible, vale la pena transitarlo cuando la meta es la sonrisa de un niño, la gratitud de una madre y la continuidad de las nuevas generaciones.

 

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