Martes, 22 Enero 2019 07:06

Programa del Médico y la Enfermera de la Familia: La materialización de un sueño (+video y tuits)

Escrito por Misleydis González Ávila
La doctora Martha Vergala, a la izquierda, y Marlene Campa. La doctora Martha Vergala, a la izquierda, y Marlene Campa. Fotos: De la autora

Las Tunas.- Más de tres décadas han transcurrido desde que el doctor Eduardo Villamil Toranzo llegara al Consultorio 9303 a convertirse en guardián de la salud de esa comunidad tunera. Siente el orgullo de haber sido uno de los primeros en vestir una bata blanca como parte del Programa del Médico y la Enfermera de la Familia.

Y aunque mucho ha llovido desde entonces, no olvida que allí recibió el amor y la admiración de gente humilde. Tal vez por eso, conserva intactos los recuerdos de Eusebia Romero, una famosa adivina, a quien no solo supo ganarle el corazón y la confianza, sino además, la disposición de acompañarlo en la noble tarea de la prevención.

La anciana le abrió las puertas de su casa como una verdadera madre, y lo ayudó a formar los clubes de adolescentes y embarazadas. En el seno de esa circunscripción adquirió el sentido de pertenencia que hasta hoy le hacen afirmar: "Soy médico de la familia de los pies a la cabeza y siempre lo seré".

Doctor Eduardo VillamilEl doctor Villamil acumula una vasta experiencia, que le permite hablar con toda propiedad sobre los inicios. "Comenzamos en algunos locales de viviendas con el apoyo del pueblo. Gracias a la voluntad política se construyeron los primeros consultorios y muy pronto vimos los frutos.

"Después nos sorprendió el Período Especial -comenta- con una economía deprimida que también afectó el Programa, sobre todo en la parte de la infraestructura de las instalaciones. Hoy, las nuevas graduaciones han permitido llegar a todas las comunidades, sin la colaboración de médicos de otros territorios, como ocurría en el pasado".

Anda con el regocijo de saberse un galeno de corazón, de los que ofrece algo más que tratamiento terapéutico: él ama al ser humano. No duda en ofrecer oportunos consejos a las generaciones actuales.

"El futuro está garantizado y me regocija ver a los jóvenes con un buen nivel científico. Sin embargo, hay que rescatar el protagonismo con una mayor disciplina y consagración. Es fundamental acercarse más a las personas, establecer prioridades, resolverles las diferentes situaciones para conquistar lo que teníamos en esos años".

UN MODELO DE ATENCIÓN ENRIQUECIDO EN LA PRÁCTICA

El Programa del Médico y la Enfermera de la Familia constituye la materialización de la idea del Comandante en Jefe Fidel Castro de crear un especialista capaz de alcanzar nuevos niveles de salud y mayor satisfacción de la población.

Los antecedentes datan de la década del 60 del pasado siglo cuando en el país comenzaron a implementar el Servicio Médico Rural y el Policlínico Integral. Los resultados se extendieron a las diferentes localidades y más tarde surge un modelo de Medicina con novedosos fundamentos.

En 1983 un grupo de profesionales recibe entrenamiento en el policlínico Lawton, perteneciente al municipio 10 de Octubre en La Habana, sobre técnicas y procedimientos de este quehacer. En la noche del 3 de enero de 1984 son presentados oficialmente y al día siguiente se abren las puertas de los consultorios.

A partir de ahí, sucedieron varias etapas de transformaciones y consolidación. Actualmente, los objetivos están encaminados a la renovación, sin renunciar a los conceptos fundacionales. Desde el nivel Primario de asistencia se busca resolver el 70 por ciento de los procederes.

De acuerdo con Guiuzel Cutiño Pavón, subdirectora de Salud, aquí funcionan 543 consultorios, 14 policlínicos, de los cuales algunos prestan servicios de hospitalización o de Cirugía Menor, y 35 grupos básicos de trabajo.

"No tenemos déficit de recursos humanos para el Sistema de Atención Primaria y los grupos se cubren con los especialistas básicos (obstetras, pediatras y clínicos) y donde no están se busca una segunda opinión. También laboramos en la mejora de las condiciones estructurales de nuestros locales".

En el 2019 se enfocan en disminuir la tasa de mortalidad infantil y mantener en cero la materna. Al mismo tiempo, buscan impulsar los programas preventivos, optimar el empleo del método clínico y epidemiológico, así como la detección oportuna del paciente febril y de enfermedades como el cáncer, la hipertensión y la diabetes.

No menos importante resulta elevar la calidad de las prestaciones y la participación comunitaria, además de lograr la estabilidad de los médicos en los consultorios.

COMPROMISO Y AMOR

Las doctoras Martha Vergala Silva y Marlene Campa Cruz comparten una misma pasión desde hace más de 30 años. Saben defender el legado de nuestro máximo Líder en el hacer diario y nada les resulta más gratificante que velar por el bienestar de la población.

"Al graduarnos -dice Martha- fuimos ubicados directo en los barrios. Hemos mantenido el principio del internacionalismo proletario. Nos sentimos orgullosas de formar parte de estos primeros equipos. Hoy atiendo la vicedirección de Higiene y Epidemiología en el 'Gustavo Aldereguía'".

Considera que la intersectorialidad es esencial para el desarrollo del Programa. "En aquella época, el médico era un rey en su área y recibía una mayor atención por parte de las organizaciones. Los vecinos les confesaban sus problemas; esa complicidad mejoraba el desempeño".

Marlene asiente los argumentos de su colega y agrega: "Nuestra labor está enfocada en prevenir las enfermedades, incidir sobre los factores de riesgo y promover estilos de vida saludables.

"Tenemos el desafío de rescatar la confianza del pueblo, mantener la estabilidad, convertirnos en un integrante más de la comunidad e incluso fungir, de madres, padres, hermanos, hijos, amigos... No nos pueden faltar la sensibilidad y el amor por los pacientes".

La enfermera Marianela Rivero Hernández, quien es también fundadora, coincide en que el secreto del éxito radica en el cariño y la comunicación con el enfermo. Ella vive y trabaja en el Consultorio 13, ubicado en la Calle 38 de Buena Vista, condición que le ha permitido consagrarse a tiempo completo.

"Empecé muy joven y lloraba cada fallecido a la par de los familiares, que son además, mis vecinos; todavía lo hago. Yo adoro mi profesión y si naciera otra vez, volvería a elegirla".

Los logros que exhibe el país en la Medicina llevan el sello de este noble Programa que, aunque perfectible, constituye un baluarte en nuestra sociedad. A lo largo de los años, estos hombres y mujeres -como refirió Fidel- han sabido prestar el más humano de los servicios: aliviar el dolor, preservar o restablecer el inmenso bienestar de la salud, y sobre todo, salvar vidas.

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