La iniciativa surge en 1987 durante la reunión de integrantes de la Red mundial de mujeres por los derechos sexuales reproductivos y constituye un importante paso en la lucha por el acceso libre sin exclusiones de ningún tipo a la salud reproductiva y sexual.
Las muertes maternas figuran entre los sucesos más trágicos y desgarradores para las familias y la sociedad. Afectan fundamentalmente a las mujeres de los países más pobres para quienes ser madres implica asumir un verdadero peligro.
En Cuba, la realidad es muy distinta; las féminas reciben una asistencia privilegiada y de calidad. El Programa Materno Infantil (PAMI) es tan solo una evidencia de cuánto hace el gobierno por el bienestar físico y psicológico de las gestantes y su bebé.
Desde las primeras semanas del embarazo, se les realiza un seguimiento por los profesionales de atención primaria para evitar futuras complicaciones. Asimismo existe un programa de genética que les ofrece un diagnóstico oportuno ante cualquier malformación del feto u otros padecimientos. A ello se suman las consultas de planificación familiar para concebir un embarazo con mayor preparación psíquica y física.
Los hogares maternos también forman parte de las fortalezas del PAMI. Aquí brindan asistencia a las embarazadas de riesgo incrementado: mujeres obesas, hipertensas, desnutridas, en edades avanzadas o en la adolescencia para evitar el parto pretérmino y con ello un bebé inmaduro y el bajo peso al nacer.
Cuando se trata de atender o salvar a las gestantes no se escatiman medios ni esfuerzos. Al mismo tiempo se les brinda apoyo emocional, muy positivo durante toda la gravidez y la recuperación tras el parto u alguna complicación asociada al mismo.
En este país, las mujeres pueden celebrar este 28 de mayo con la satisfacción de vivir en un lugar donde son respetados sus derechos sexuales y reproductivos.






















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