Las Tunas.- El director de la Empresa Eléctrica en esta provincia del oriente cubano explicó la complejidad a la que se enfrentan a la hora de definir qué circuitos pueden ser energizados aquí en días cuando el déficit en capacidad de generación supera el 60 por ciento de la demanda del territorio.
Gestionar el déficit de capacidad de generación eléctrica cuando este supera el 60 por ciento, especialmente en la provincia, es algo complejo, enfatizó Carlos Arias Sobrino, director de la entidad, refiriéndose a las condiciones actuales en las que opera el Sistema Electroenergético Nacional (SEN). Ahora mismo están fuera de línea, por averías o mantenimiento, las principales unidades generadoras del país, mientras se mantienen las carencias de combustible para las baterías de generación distribuida.
En las condiciones de estos días, admitió, es muy difícil mantener una rotación equitativa del suministro eléctrico, por lo que se deben priorizar servicios esenciales como los centros de Salud y los sistemas de abastecimiento de agua.
De modo que, tangencialmente, las viviendas ubicadas en esas zonas se benefician de más tiempo de electricidad. Así ocurre, por ejemplo, en las zonas cercanas al complejo de la Salud en la capital provincial como la Universidad; o quienes residen cerca de los sistemas de abasto de agua potable o las industrias alimentarias locales.
Además, destacó Arias Sobrino, a la hora de decidir qué circuitos se apagan o no, se deben considerar múltiples variables, como la capacidad de generación, el estado de las redes eléctricas, la infraestructura provincial y la generación distribuida, que incluye parques solares y plantas de generación con fuel y diésel.
Para que el que sistema energético provincial funcione, argumentó, es preciso mantener energizados los circuitos que permiten evacuar la generación eléctrica generada en el propio territorio, ya sea desde los parques solares o desde las baterías de motores diésel o de fueloil. Estos circuitos, insistió, no pueden ser afectados, ya que por ellos se transporta una cantidad significativa de energía; y en momentos de colapso del SEN funcionan como "islas" de generación con probada efectividad para salir de esos momentos críticos.
"Algunos circuitos, como la línea de 33 kilovoltios (KV) en Manatí y Puerto Padre, ejemplificó, no pueden ser afectados, ya que son vitales para la distribución de energía generada por los parques solares y la generación distribuida. En condiciones normales, se intenta mantener una rotación de aproximadamente cinco horas para los circuitos priorizados, mientras que el resto se rota en función de las condiciones".
Arias Sobrino significó, finalmente, que no todos los circuitos tienen la misma demanda, lo que complica la gestión de los cortes de energía. Algunos, como el que abarca a todo el municipio de Majibacoa, o los que comprenden a los municipios de Jobabo y Colombia, tienen una carga elevada y no pueden ser manipulados fácilmente, mientras que otros, como los de Puerto Padre, permiten una rotación más flexible.