Las Tunas.- El inicio del año 2025 trajo para la provincia de Las Tunas la confirmación de que han sido insuficientes las medidas adoptadas para salvar la masa vacuna, pues el territorio muestra un decrecimiento de 18 mil 448 cabezas, con relación al cierre del 2023.
Hasta diciembre del pasado calendario se registraban 203 mil 381 ejemplares y todos los municipios mostraron disminución. En ese indicador negativo sobresalen Las Tunas, con cinco mil 176; Jobabo, con tres mil 446, y Majibacoa, con dos mil 537 unidades.
Esto y otras causas subjetivas -descontrol de las producciones e impagos a los campesinos- incidieron en el acopio de leche, que apenas se comportó al 69 por ciento de lo previsto. Por eso ha estado muy deprimida la garantía de ese alimento a niños, embarazadas y enfermos.
Detrás de la consecuencia hay parámetros incumplidos, negligencias de ganaderos y especialistas y el efecto concreto de la situación económico-financiera por la que atraviesa el país, la cual repercute de manera directa en varios indicadores.
Como ejemplo, la provincia cuenta con 65 mil 259 hembras en reproducción y solo dos mil 213 están vinculadas al sistema de inseminación artificial. La mayor limitación radica en la poca disponibilidad de nitrógeno, pero se acentúa porque no hay centros de producción de sementales.
También se reportaron problemas con la vacunación de las diferentes especies. Uno de los medicamentos, destinado a evitar el carbunco sintomático, solo se inoculó al cinco por ciento de la masa debido a la afectación con el producto en el país.
En cambio, la prevención con Gavac, contra las enfermedades transmitidas por las garrapatas, se comportó al 48 por ciento. En ese caso, por falta de exigencia de las unidades empresariales de base o brigadas de servicios veterinarios, así como por la inexistencia de personal especializado en las bases productivas.
Otra situación que perjudica a la ganadería -reiterativa año tras año- es que no se garantiza la base alimentaria que satisfaga las demandas de los rebaños. En los ocho municipios solo se sembraron 791,8 hectáreas, de dos mil 623,6 planificadas.
Todo ello propició que en Las Tunas murieran mil 863 cabezas más que en el 2024, casi siempre por falta de alimentación, agua y manejo, lo que causó desnutrición y accidentes. Súmese una baja natalidad, 30 mil 17 nacimientos. Y, lamentablemente, las muertes en crías aumentaron en mil 515 cabezas en relación con el año anterior.
Además, por las ilegalidades asociadas a la masa ganadera, con énfasis en el hurto y sacrificio de ganado mayor, el territorio tunero perdió nueve mil 363 ejemplares vacunos, una cifra que reportó crecimiento en los ocho municipios, con pérdidas considerables para los tenentes.
En Las Tunas urge resolver todas esas dificultades con inmediatez no solo por el presente, sino, también, por el futuro. Al ritmo que van tantas pérdidas, la ganadería vacuna corre peligro de desaparecer y eso sería fatal para el desarrollo socioeconómico del territorio.