Las Tunas.- No hablaré de calabazas, ratones o varitas mágicas. Y sí de la música de concierto, que si bien se encuentra protegida desde la subvención, a diferencia de otras expresiones, no escapa de desmanes que entorpecen el trabajo, decepcionan, lastran... Todo ello, paradójicamente, en una provincia con valores sonoros en tal sentido, los suficientes como para no dejarla ser otra Cenicienta.
SOLFEO DEL PASADO
El coro profesional Euterpe rebasó los 30 años. Su labor está inevitablemente unida a la de su directora, Aleyvis Araúz. Ella, toda expresiva, viaja en el tiempo para recordarnos que en “en Las Tunas la música de concierto siempre ha sido bien recibida. Incluso, antes de la Revolución, muchos jóvenes se matriculaban en clases particulares de piano, violín, solfeo... Era una necesidad latente”.
Reconoce el impulso dado por la Banda Provincial de Concierto y su homóloga de Puerto Padre, la huella dejada por el Patronato Pro-Arte y cómo, luego de 1959, se enfatizó en el desarrollo cultural, influyendo en esta área.
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“Se desarrollaron cursos emergentes para instructores de arte en Santiago de Cuba y La Habana. Los egresados, al regresar a sus localidades, crearon coros para niños y adultos, y otras agrupaciones. En nuestra tierra, tuvimos dos buenos directores, Cristino Márquez y Alma Rodríguez. También nos marcó, años después, Martha Roche. Fueron tiempos de desarrollo cultural, que incluyeron el aliento de las escuelas de arte”, refiere.
Y entonces llegó una época dorada, la década del 80; “por Las Tunas pasó lo que más vale y brilla en materia de música de concierto en el país. Empezaron los intercambios con países socialistas. Venían concertistas de Bulgaria, Hungría, la URSS... Teníamos, en el museo provincial Mayor General Vicente García, viernes, sábados y, a veces, los domingos, conciertos de grandes personalidades. Estaba el Círculo de Amigos de la Música de Concierto.
“Yo era estudiante y recuerdo que, para nuestra formación, era obligatorio participar en los conciertos. La sala se llenaba, y no solo de artistas. Había días que hasta iban a otros municipios. Existía un movimiento muy dinámico”.
El maestro concertista Félix Ramos dejó huellas en aquellos años, especialmente como promotor del Círculo de Amigos de la Música de Concierto, labor que también desempeñara dignamente después Jesús José Diéguez. “Venían unidades artísticas prestigiosas. Llegaban jueves y daban presentaciones hasta el domingo. Se sabía que el sábado, a las 9:00 pm, había concierto en el museo provincial. Éramos referentes en el país.
“Luego las presentaciones se empezaron a espaciar, hasta desaparecer. El Período Especial lo complicó todo. Ya no disponíamos de los aseguramientos”.
Félix resalta el nacimiento, al inicio de la década del 90, del programa Pequeño concierto, emitido por Radio Victoria de lunes a viernes, pasadas las 11:00 pm. “Idania Gamboa lo creó y dirigió. Yo, desde el inicio, hacía conducción, guion y producción. Así estuve por alrededor de dos lustros. Conversaba con el público, gustaba. Hoy se mantiene, atendido por Maritza López Ronda, pero solo sale los sábados, en igual horario. Es una lástima”.
Con el sabor refrescante de aquellos años, matizados por las retretas sistemáticas de la Banda Provincial en los parques Maceo y Vicente García, estos entrevistados miran al presente, con dolor y nostalgia, pero sin claudicar.
ALREDEDOR DEL PENTAGRAMA
Una mirada actual al panorama concertante en la provincia denota calidad en materia de intérpretes, elencos reconocidos, maestría... Sin embargo, los espacios para compartir esas sonoridades son escasos y el público, aunque disfruta de ello, dista mucho de aquella época de esplendor.
En ese sentido, Ramón Carlos Leyva, director de la orquesta de guitarras Isaac Nicola, apunta entre los factores incidentes la inexistencia de promotores apasionados como Jesús Diéguez, quien “me decía: ‘Carlín, tengo que pasar tiempo en el teléfono para hacer muchas llamadas’. Él se encargaba de avisar a diferentes personas para que asistieran a los conciertos, conocía de música clásica, nos llamaba para saber qué obras interpretaríamos y movía cerca de 400 personas. Eso se ha perdido, ese público capaz de llenar el teatro Tunas”.
Que esta instalación haya cerrado por reparación y, luego de años, siga sin reabrir, ha afectado el desenvolvimiento de colectivos como la Orquesta Sinfónica. Giudel Gómez, director de esa cofradía, plantea angustiado: “Se han afectado nuestros ensayos y suspendido conciertos”.
Él asegura que “este tipo de música no está pasando por buen momento” y enumera algunas razones: “La sala de concierto nunca se terminó. Emigran músicos de experiencia. Las condiciones de trabajo son malas. El dinero que percibimos no cubre nuestras necesidades. Desde que se creó la orquesta -más allá del salario- no ha habido inversión para esta, y la necesitamos”.
Un ejemplo que enuncia, y con el que coinciden otros entrevistados, es que a veces se toman decisiones sin contar con personas de experiencia. “Cuando determinaron que la Dirección Municipal de Cultura atendiera directamente a los músicos de concierto, recuerdo que nos opusimos a eso, planteamos posibles consecuencias, pero no nos escucharon.
“A raíz de ello se han generado insatisfacciones, porque esta entidad posee su propia dinámica, no tiene especialistas que entiendan nuestro funcionamiento, la información no fluye de manera eficiente, los presupuestos siempre son menores y no hay conciencia sobre cuestiones como por qué es necesario imprimir un programa para el público cuando vamos a dar un concierto”.
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Giudel remarca, además, que la sinfónica no puede asumir a quienes pasen el Servicio Social que no sean tuneros. “Se cerró la beca de profesores que funcionaba en lo que era la Academia Provincial de Artes Plásticas y, aunque no estaba en buenas condiciones, ayudaba. Aquí los oboístas son escasos y, por eso, no podemos traer a alguien de otra provincia”.
Aleyvis, mientras, plantea que la programación, aunque ahora se percibe más organizada, está lejos aún de cubrir nuestra demanda, pues “con solo dos citas al mes es difícil formar público”. Se refiere a Tarde de concierto y Sábado de concierto, la primera liderada por Carmen Rosa Núñez, en el Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, Uneac, (segundo miércoles), y la otra a cargo de Elvira Skourtis, en el museo provincial (cuarto sábado).
“La constancia crea el hábito. Aunque los tiempos no son los mismos, se ha demostrado que las personas están ávidas de música viva”, agrega Araúz. Y señala que, desde el punto de vista de la promoción, antes contaban con más programas dedicados a la expresión sonora en la Radio y Televisión. Además, “si como artista quiero tener un espacio de música coral, no debo ser quien lo promueva. Para eso está el promotor, para que vaya y lo divulgue”.
Otro asunto planteado por la directora del coro Euterpe es la inexistencia de una sede para este elenco. “Eso lleva una infraestructura, no puede ser cualquier sitio. Ahora estamos más o menos estables en el Centro de Superación para la Cultura, pero no es lo idóneo. Ensayamos en un local pequeño en el interior de la institución, que -aunque es algo- también ha afectado la sonoridad del coro. Y los cuerpos se agotan”, confiesa.
Carmen Rosa Núñez, quien ha integrado colectivos como Euterpe, Melisma y Vocal Ancore, sin negar las vicisitudes, reflexiona sobre la responsabilidad social del artista. “No podemos cruzarnos de brazos esperando a que nos programen, se hagan convenios, nos traigan público... Ha habido también pasividad y conformismo de nuestra parte. Pensar que hacemos música de élite es un error de concepto. Me duele que pocos tuneros conozcan a sus concertistas. Debemos buscar estrategias, independientemente de tener apoyo o no, como llevar el arte a escuelas, centros de trabajo…”, dice.
DO, RE, MI, FA, SOL...
Una inquietud recurrente a lo largo de la investigación fue sobre la Resolución 20, que entró en vigor en abril del 2022. La maestra concertista Elvira Skourtis explica su desacuerdo: “Me entristece una normativa que dice que no puedo tener tres vínculos artísticos. Soy solista concertista, tengo mi cuarteto de guitarras Sultasto e integro la orquesta de guitarras Isaac Nicola. Resulta que ahora debo escoger y quedarme con dos, aunque cumpla con la programación. Esto limita la música de concierto, el pensamiento y la vocación”.
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Ramón añade: “No se puede ver al músico como a una fábrica de ladrillos, midiéndolo por ocho horas en cada labor, porque en la práctica no es así. Elvira, siendo directora de Sultasto, cobra menos que las otras integrantes del cuarteto y, como guitarra principal de la ‘Isaac Nicola’ es menos remunerada que sus alumnas. Eso no es justo. Y en los tres ámbitos es excelente”.
Al respecto, Nilian Rodríguez Escobar, directora de la empresa comercializadora de la música y los espectáculos Barbarito Diez, detalla a 26: “La Resolución 20 establece requisitos y procedimientos para el otorgamiento de la condición de unidad artística subvencionada, así como su organización y funcionamiento. Su génesis se remonta a los tiempos de la covid-19, cuando se hizo un estudio en el país y arrojó que había quienes tenían hasta cinco contratos, violando el Código de Trabajo.
“Entonces, el Ministerio de Cultura, junto al Instituto Cubano de la Música (ICM), se pusieron de acuerdo para -de alguna manera- favorecer a los artistas, teniendo en cuenta peculiaridades del sector.
“Gracias a esta resolución, el ICM, en la persona de su presidenta (e) tiene facultades para aprobar unidades artísticas de alta significación, a propuesta de las empresas de la música y sus consejos de dirección y técnicos. Esto permite que se pueda tener dos vínculos laborales, cobrándolos al ciento por ciento, si son elencos con dicha clasificación. Pero no se ha logrado un entendimiento por parte de aquellos que, ya con esos dos vínculos, no pueden establecer un tercero. En el caso de que suceda tienen que dejar de cobrar el segundo al ciento por ciento, aunque su tercer colectivo sea de alta significación artística”.
La directiva subraya que esto refuerza lo planteado por la Constitución de la República, que el Estado le garantiza un empleo a cada ciudadano, así como lo estipulado en el Código de Trabajo sobre el pluriempleo. Y esclarece que la provincia cuenta con 30 unidades artísticas subvencionadas (que agrupan a 260 músicos), dentro de las cuales 11 son de alta significación artística, como las orquestas Sinfónica, de Cámara y Guitarras, el cuarteto Sultasto, el grupo Eclipse, la Banda Provincial de Concierto y sus homólogas de los municipios de Puerto Padre y Colombia.
“Cumplimos con lo establecido de proteger los programas sinfónico, de cámara, coral, de bandas y música de concierto, en general”, destaca.
Esos argumentos -asegura Rodríguez Escobar- se han explicado en diálogos con los intérpretes, incluso ante la presencia de autoridades del ICM y viceministros de Cultura, pero persiste la inconformidad en los artistas que coinciden en que, si son capaces de cumplir con todo, por qué no.... Más de siete casos en Las Tunas tenían tres vínculos. Su esperanza, al cierre de este reportaje, figuraba en que el tema fuera analizado en el X Congreso de la Uneac.
OTRAS NOTAS MUSICALES
Ante los problemas de espacios, presupuestos, de índole organizativa y otros, por lo que atraviesa esta vertiente sonora, se esboza cierto aliciente para el próximo año, con el ya aprobado Centro de la Música.
“Se presentó la propuesta al Gobierno aquí -anuncia Nilian-, porque lleva su estructura, y la Dirección Provincial de Cultura tiene responsabilidad en que se aplique. La institución será el ente rector de la política musical del territorio. Nuestra empresa -a partir de entonces- solo se concentrará en lo comercial. Todo ello responde al reordenamiento del sistema empresarial de la música y permitirá darles más atención a los grupos de la subvención”.
Ella reitera que su entidad “les ofrece hoy atención metodológica, pero administrativamente las responsables son las direcciones municipales de Cultura. Y, para pagar el salario al músico subvencionado, debe tener respaldo de trabajo. Resulta fundamental que cumpla con la programación y en ello presentamos problemas, en gran medida, por escasez de espacios y problemas de logística (transporte, audio...).
“El presupuesto que se destina a eso todos los meses es de alrededor de dos millones de pesos y hay que hacer malabares para que alcance. El éxodo de artistas ha complicado las plantillas y, sin violar lo establecido, se trata de cubrir con el pluriempleo, pero no es fácil. Sin embargo, luego de que estos creadores cumplan con sus convenios de trabajo al mes por la subvención, otras entidades pueden solicitar su actuación en varios lugares”.
¿ENTONCES?
Aparejado a las complejidades objetivas, despuntan cuestiones subjetivas que pasan, a veces, por desconocimiento del tema, otras, por la insensibilidad y, en la mayoría de los casos, por la falta de entendimiento que se podría paliar con el diálogo oportuno. Estamos en una provincia donde, desde la Enseñanza Artística, existe una calidad probada. Además, desde allí se trabaja con los programas de desarrollo de la música de concierto, una garantía para el futuro.
Asimismo, cuando hablamos de esas sonoridades no nos referimos solo al universo clásico, pues el repertorio de estos intérpretes es diverso e interpretan música popular tradicional, trova u otra, aunque llevada a la forma concertante. Si el potencial está garantizado, tenemos en las manos una carta de triunfo. Pero, para que los creadores no se sientan desamparados, sería sabio intencionar la concreción del Centro de la Música y fortalecer la programación con espacios especializados y más frecuentes. Bien dijo Giudel: “Cuando faltan opciones culturales, la sociedad se corrompe”. Un poco más poético opinó el Indio Naborí: “Sin música seríamos un pueblo sin alas”. Pongamos alas al asunto.