grupo danzario rey las tunas

Este 25 de Octubre, Día Internacional del Artista, merece un reconocimiento a quienes dedican su talento a esta labor. Su aporte rebasa el instante de una presentación o la recepción de una obra

Las Tunas.- En mi vida tuve la fortuna, casi por gracia de la existencia, de estar rodeado de artistas. Conozco a creadores extraordinarios, personas cuya obra despierta admiración y cuya sensibilidad deja huellas que el tiempo difícilmente borra. Algunos encuentros me enseñan a mirar con más hondura, a descubrir en la creación.

Ser testigo de ese universo me permite comprender la dimensión humana del arte. El artista toma algo de la vida, lo atraviesa con su sensibilidad y lo devuelve transformado en una experiencia capaz de conmover a otros. Hay obras que sobreviven a las circunstancias que las vieron nacer. Cruzan los años, encuentran nuevos sentidos en cada generación y llegan a personas que jamás conocerán a sus autores, una permanencia transgresora de este mundo. En esa relación entre quien crea y quien recibe la obra nace una de las formas más hermosas de comunicación humana.

El periodismo también participa de esa vocación creadora. Trabajar con la palabra implica una responsabilidad que exige conocimiento, sensibilidad y rigor. El periodista se enfrenta a la realidad, escucha las voces que la conforman y busca una escritura capaz de explicar los acontecimientos sin traicionar su complejidad. Su oficio responde a compromisos propios, vinculados con la verdad y el interés público, pero comparte con el arte una aspiración esencial, encontrar la expresión justa para que una experiencia humana llegue a otros y permanezca en su conciencia.

En los tiempos que corren, esa capacidad de tocar la sensibilidad humana merece una gratitud especial. La incertidumbre y el cansancio dejan poco espacio para detenerse y sentir. El arte abre ese espacio. La creación artística forma parte de nuestra esencia desde tiempos inmemoriales, de la manera en que contamos nuestra historia y reconocemos aquello que nos une. En la obra de sus artistas habitan las alegrías y las heridas de varias generaciones, la imaginación de un pueblo y su capacidad para encontrar expresión incluso en circunstancias adversas. Cada creador aporta una mirada singular a ese patrimonio vivo y ensancha las posibilidades de comprender quiénes somos. 

Este 25 de Octubre, Día Internacional del Artista, merece un reconocimiento a quienes dedican su talento a esta labor. Su aporte rebasa el instante de una presentación o la recepción de una obra. A veces alcanza a alguien que necesita recuperar el ánimo; otras, despierta una inquietud que acompaña durante años. El artista quizá nunca llegue a conocer todas las vidas que toca, pero su creación puede continuar ese encuentro mucho después de que él abandone la escena.

Celebrar a los artistas es reconocer la importancia de su presencia en la vida humana. Es agradecerles ser el bálsamo espiritual en la tempestuosidad. El arte seguirá tendiendo puentes entre las vidas y mantendrá abierto ese territorio común donde la humanidad puede reconocerse.

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