Amancio, Las Tunas.- La cooperativa de créditos y servicios (CCS) Camilo Cienfuegos, del municipio de Amancio, es una de las más destacadas en el país en la siembra y cosecha de arroz popular, una alternativa que aplican diferentes entidades para incrementar la producción de ese cereal.
Son empeños muy difíciles -según el presidente de la unidad, Ernesto Concepción Conesa-, pero el colectivo los ha acogido con determinación, conscientes de cuánto beneficia a los residentes en la provincia de Las Tunas producir parte de ese valioso alimento.
"Nosotros tenemos 30 productores que se dedican a ese renglón y, en los últimos ocho años, aquí se han obtenido resultados muy buenos, de hasta 7 toneladas por hectárea. Eso ha sido posible por la sustitución de los fertilizantes químicos por productos biológicos.
"Como parte del proyecto Vietnam-Cuba, hemos recibido seminarios de los especialistas de la nación asiática y asesoramiento de la Unidad Empresarial de Base (UEB) de la Empresa de Granos en este territorio. También contamos con el apoyo y la compañía del Partido y el Gobierno del municipio".
Yordanis Oramas Palomino es uno de los productores sobresalientes en el cultivo de arroz popular y ahora mismo está enfrascado en la siembra de 15 hectáreas del grano, porque a lo largo de los años ha tenido buenos rendimientos y decidió sumar otras tierras de las que tiene en usufructo.
"Parte de esos resultados se deben al interés de la UEB, pues los responsables vienen y nos asesoran. Además, influyen los trabajadores, que se entregan incondicionalmente. Por eso los estimulo. Les doy desayuno, almuerzo y entre 15 y 20 sacos de arroz, depende de la cosecha.
"El arroz es un cultivo que demanda de muchos insumos, sobre todo de fertilizantes; sin embargo, es posible hacerlo así, con un mínimo de recursos. Aplicamos productos biológicos y lo más recomendable es estar pendientes de las plantaciones casi todo el tiempo".
"Amancio" es un buen ejemplo de cuánto se puede hacer para incrementar la siembra de arroz en áreas más pequeñas, con un mejor aprovechamiento de los escasos recursos disponibles, sin descuidar el programa especializado que también se desarrolla aquí.
Las principales autoridades políticas y gubernamentales del sureño territorio han sacado cuentas. Para garantizar el consumo social en entidades de la educación y la salud, y 7 libras mensuales a los 36 mil 132 residentes en el municipio, se requieren mil 200 toneladas de arroz cada año.
Eso implicaría seleccionar nuevas superficies y sembrar alrededor de 620 hectáreas de la gramínea. Actualmente se reportan 300 mediante el cultivo especializado y 87 de arroz popular, ubicadas en su mayoría en las comunidades de Los Kilómetros, El Indio y San Alberto.
En "Amancio" hay tierras disponibles; incluso, se podría llegar a tres mil hectáreas, pero una significativa parte de ellas están llenas de malezas y para su desbroce se necesita maquinarias y combustible. También se requiere de mayor cantidad de agua.
Otras demandas de los campesinos y los especialistas de la actividad son el alistamiento de un secadero que dé respaldo a todos los productores y la instalación de silos para el almacenamiento. Ahora mismo el grano se seca en la carretera, sobre el asfalto y con los medios propios de los campesinos.
Es urgente resolver esa situación para disminuir las pérdidas por las condiciones climatológicas, evitar accidentes de tránsito y humanizar las tareas de quienes se suman a la siembra de arroz, empeñados en sustituir importaciones por los altos precios del alimento en el mercado internacional.