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Las Tunas.- Son muchos los jóvenes que están en el centro de la lucha en Las Tunas contra la Covid-19 y no siempre resultan ser doctores, epidemiólogos o el resto del intenso personal de Salud que tanto nos ha crecido el alma en estos duros meses.

Muchos de ellos son jóvenes de las comunidades. Y se mantienen ahí, muy cerca de sus viviendas y del barrio que les cobija desde hace años los amaneceres. Son lugares cuyos vericuetos conocen hasta el detalle y esa es otra fortaleza; andan sus esquinas, saben del indisciplinado, conocen los puntos de mayor afluencia de personas habitualmente y tienen el conocimiento a fondo de los que viven solos y cómo ser útiles.

Entre ellos está Yandy Licea. Vive en el reparto Casa Piedra, de esta ciudad y forma parte de un contingente de apoyo popular que, con esos fines, le ha trastocado sus rutinas diarias. Ahora dedica un tiempo especial del día a andar por el mercado, sabe que es epicentro de muchos encuentros y, por eso, se mantiene alerta.

Igual participa en la distribución de alimentos a los más vulnerables, los asiste para que no tengan que salir de casa y, a ratos, explica más de una vez, porque “es muy difícil hacer que algunos abuelos entiendan que no pueden ir al banco por su chequera o hacer otras cosas. Tienen que confiar en nosotros”.

En casa están, protegidos, sus dos hijos pequeños. A ellos llega exhausto cuando ya el día se escapa y escucha de las travesuras de la jornada y los esfuerzos de su esposa Lisandra por mantenerlos felices a pesar de que no pueden salir a ningún sitio y cada amanecer, para ella, también es agotador y valiente.

Él es uno de los muchos jóvenes laboriosos y determinados que están ahora mismo en las calles de Cuba, haciendo su parte del deber, sin fanfarreas, para que todos salgamos victoriosos.