Cayo Largo del SurLa Habana.- Cayo Largo del Sur fue en su momento un rincón apartado de Cuba que hoy resalta por un colorido particular, sus playas y escondrijos significativos, espacio digno para el turismo y la protección ambiental. 

Como paraíso terrenal, la recreación marinera destapó una moda de visitar este cayo, y constituir un privilegio particular que con el tiempo transformó ese destino en plaza ideal para viajeros en busca de silencio, intimidad y bellezas naturales.

Ahora, con el descongelamiento del turismo en Cuba, dicho escenario puede representar el sitio ideal para una recuperación de los efectos de la pandemia de Covid-19 tal y como lo consideran las autoridades del turismo.

Ubicado en la porción sur-occidental cubana, tiene historia, magia y un futuro por delante que quieren depararle las autoridades turísticas, sobre todo con actividades como la fotografía sumergida, los paseos y las vacaciones más activas posibles.

Su bautizo se debe a su forma geográfica alargada, como parte del archipiélago de los Canarreos en su extremo este, y el más grande de un grupo de los Jardines y Jardinillos conocidos en su momento por los exploradores españoles.

Se trata de un escenario muy llano, sin alturas notables, con unos 50 pies sobre el nivel del mar y una superficie de 38 kilómetros cuadrados, con 27 kilómetros en su porción más larga.

Los historiadores reseñan que al cayo no es necesario crearle una historia para el turismo, pues tiene su propia trayectoria. Documentos señalan que exploraciones arqueológicas ubican tres puntos de asentamientos prehistóricos con la presencia de instrumentos elaborados a partir de caracoles.

PRESENTE DE UN CAYO CON FUTURO

El Grupo Empresarial de Náutica y Marinas Marlin tiene en sus planes una expansión de las actividades recreativas marineras y nuevos proyectos, sobre todo, vinculados con el buceo y en particular con el cayo.

De ahí el entusiasmo de directivos que comentaron oportunamente incorporar a tales planes a la Marina Cólony, del próximo hotel de igual nombre, en la Isla de la Juventud, archipiélago de los Canarreos.

En particular en cayo Largo todo comenzó como industria a partir de 1982, luego de un inicial hotel Isla del Sur y un servicio incipiente de marina.

Precisamente, significó el principal pilote para la realización de la quinta edición del Evento Internacional de Fotografía Subacuática Fotosub 2014 (14 al 18 de mayo).

En el certamen tomaron parte fotógrafos de México, Colombia, España y Cuba, además de directivos y jurados de Alemania e Italia, pero ya con anterioridad, en 2013, ocurrió en el lugar un Mundial de la Fotografía Sumergida.

Marlin en el cayo cuenta con una flota de 22 embarcaciones, sumadas seis en el Colony, y un muelle internacional con 30 atraques, cuyo calado es de tres metros de profundidad.

La unión con Colony permite programas interesantes como la Ruta de los Galeones y la Ruta de los Indios, que enlazan a cayo Largo, con Colony y al poblado marinero de La Coloma, en la occidental provincia de Pinar del Río.

Esos trayectos facilitan una mayor variedad como parte de las propuestas de buceo de Cuba.

Además, cayo Largo cuenta con un proyecto de protección de las tortugas marinas, y otro en el Colony de cuidado de esos mamíferos herbívoros sirénidos de la familia de los triquéquidos conocidos como manatíes, al que incorporan a los turistas, con la finalidad de unir la industria recreativa con el cuidado del medio ambiente.

En particular destaca en el Colony, su proyecto integrador que incluye cada año a 300 estudiantes de Estados Unidos y el Reino Unido, que llegan allí para bucear y realizar tanto actividades científicas como ambientalistas.

Marlin de cayo Largo trabaja de conjunto con el Centro de Estudios Marinos de la Universidad de La Habana y el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, para esos fines proteccionistas.

El proyecto del Colony lleva seis años de acciones, y en cayo Largo el programa de protección de tortugas marinas, en particular las verdes, cumplió en el 2013 sus 20 años.

Por demás, el territorio de cayo Largo opera con el principio gubernamental de ser Zona Bajo Régimen Especial de Uso y Protección.

Para estas operaciones náuticas el cayo cuenta con siete hoteles propiedad de la compañía hotelera cubana Gran Caribe, algunos con administración extranjera.

Esos establecimientos son Playa Blanca, Isla del Sur, Coral, Soledad, Linda Mar, Sol Pelicano y Sol Cayo Largo, que totalizan unas mil habitaciones en total.

El hotel de más capacidad es Sol Pelícano que tiene 307 habitaciones, seguido del hotel Playa Blanca con 306 (sede de Fotosub 2014).

Los principales mercados emisores al cayo (antes de la pandemia) fueron Canadá, Italia y en menor medida el Reino Unido, Francia y Alemania, con crecimientos para Rusia y visitas de otras procedencias como suizos, holandeses, checos y polacos.

El producto líder en el cayo es el buceo y dos excursiones de mucho impacto como es el caso de una nombrada Super Reef, cuando se degusta a bordo un menú marinero, o la visita al cercano cayo Rico.

Por año en el cayo se realizan más de 41 mil inmersiones, para potenciar al buceo.

El aeropuerto internacional de cayo Largo recibe vuelos directos desde Milán y Roma (Italia), Toronto y Montreal (Canadá), y en temporada alta turística (noviembre-abril), llegan viajes desde Buenos Aires (Argentina).

Y tales infraestructuras y bondades colaboran en un escenario con mucha historia, porque antaño fueron lugar de recalo y atraque de piratas, con nombres como Don Hawking, con un primer viaje a estos lugares en 1565.

También son citados los conocidos aventureros franceses Jean Laffitte y Latrobe con presencia en esos lugares en 1819, o el propio Pepe el Mallorquín, pirata pinero de 1820, entre muchos otros, hasta el punto de hablarse de un tesoro aún no encontrado.

Para 1976, cayo Largo del Sur -luego de muchos trasiegos e, incluso, dedicarse a escuela de pesca- pasó a ser parte de la Isla de Pinos, y se decide convertir el lugar en un centro turístico.

La prensa cubana informaba el 24 de febrero de 1982 que cayo Largo del Sur tenía un hotel nombrado Isla del Sur, que aún se conserva, con 71 habitaciones, una piscina y otras instalaciones, la génesis de una espiral ascendente que en la actualidad se puede aprovechar.

*Periodista de la redacción de Economía de Prensa Latina

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