AURORA 4

Las Tunas.- A Aurora del Carmen Frías Suárez, la criaron sus abuelos. De ellos guarda recuerdos, anécdotas y enseñanzas. Tal vez por esa huella que deja crecer entre los de " cabellos cenizos" se ha entendido tan bien con el matrimonio de Rosa Emilia y Elio, con Juan y Joaquín.

"Cuando ellos me ven se ponen contentos y me esperan con la puertas abiertas. Todos los días me levanto con el deseo de sentirme útil porque veo que esos ancianos lo necesitan y como precisan de mi, esté como esté, voy".

Para Aurora incorporarse al ejército de tuneros que en estos meses ha respaldado al Sistema de Atención a la Familia, SAF, ha significado una revelación de entrega y amor. Cada día llega hasta la unidad ubicada en el Mercado del Oriente, en el Reparto Aguilera de la ciudad capital, con la certeza de que ante la adversidad, la solidaridad nos une y nos hace virtuosos, mejores.

"Cuando empezó la enfermedad nos propusieron ayudar a estos ancianos. Uno se cree que tiene problemas pero cuando los ve a ellos advierte la realidad. Para mí ha sido muy provechoso y además, es mejor ayudar a otros que estar en casa, así me mantengo ocupada. Realmente me siento satisfecha porque sé que soy útil", comenta.

En poco más de tres meses ha ido conociendo a "sus viejos" y para ellos reserva mimos y cariño; será por esa razón que Rosa Emilia dice que la extrañará y Juan la espera cada mañana para saber qué ha dicho y qué de nuevo dijo, en esa jornada, el Doctor Durán. Aurora cuenta estas historias con sencillez y la humildad propia de la gente de pueblo, en casa su esposo la aplaude y ella ofrece sus palmadas a otros tantos que en esta batalla han cuidado de la salud de enfermos y sanos.

"Me emociono cuando aplaudo a los médicos, me hace feliz. Digo: «¡Gracias a los médicos cubanos!» Gracias a ellos esta pandemia se está acabando. Quisiera un día escuchar al Doctor Durán decir que no tenemos ningún caso positivo ".

YUSMARYS

                                                                                                                                        YUSMARY, DE LAS VIRTUDES DE LA UTILIDAD

Yusmary Rivero Leyva, también conoce bien de esos quehaceres que engrandecen el espíritu y alimentan el alma. De la utilidad de la virtud y de las virtudes de la utilidad puede dar testimonio en estos días. De igual modo, ella se sumó al noble empeño de llegar desde el SAF en el mercado El Oriente hasta un hogar precisado de apoyo.

"Llueve, truene o relampaguee aquí estamos…el día de las madres, en el de mi cumpleaños o el de mis hijas… verdad que a veces es un poco agotador; pero es un trabajo hermoso y gratificante porque una sabe que hace algo útil. Ha sido una experiencia linda y me llena de alegría poder ayudar a estas personas y al Gobierno ".

Cuenta que Jorge, el primero de los cinco abuelos a los que visita, es muy cariñoso y atento. Ernesto le pregunta siempre por su familia. Ana María y Karel, madre e hijo, se interesan por el acontecer del país y la evolución de la pandemia; mientras a Aleida no la ha visto, pues un familiar recibe siempre el alimento por ella.

Yusmary, sabe que la vida se compone de pequeños y mayúsculos actos. Piensa que el bien que se da se retribuye de vuelta y que ahora, después o en algún momento futuro uno de los suyos, alguno de sus afectos entrañables, puede necesitar y recibir ayuda; ser objeto de una acto de humanidad como el que ella y Aurora protagonizan. 


ALEJANDRO

                                                                                                                            ALEJANDRO, EXPERIENCIAS EN EL TRABAJO SOCIAL 

La Covid-19 cambió las prácticas de muchos, también las de Alejandro Pablo Fernández Nieto, ingeniero industrial que se desempeña en la Dirección Provincial de Trabajo y Seguridad Social.

"Estoy ubicado en el SAF Nuevo León y les llevo almuerzo y comida a tres ancianos: Rodrigo, Alfredo y a una señora conocida en su comunidad como Cuca. En la Dirección de Trabajo mi actividad está relacionada con la Atención a la Población y le digo que no es lo mismo escuchar lo casos que chocar con la realidad y ver las necesidades. A partir de ahí la visión crece y cambia", expresa el joven.

Alejandro recién finalizó su período de adiestramiento pero ya es reserva de cuadro del Subdirector de Prevención y Asistencia Social. De manera que mientras se adiestra en temas y legislaciones relacionadas con los subsidios por enfermedad o accidente, la pensión por invalidez total o parcial, la protección a la madre trabajadora y otras disposiciones en la materia y situaciones de diversa índole; toca de primera mano la realidad de los más vulnerables.

"Este tiempos me han posibilitado también conocer más acerca de la labor de los trabajadores sociales quienes, además, ayudan en otras tareas como la compra de medicamentos. La labor social es heredera de las enseñanzas de la Revolución, una muestra de la solidaridad y la sensibilidad humanas", refiere.


LAZARO

                                                                                                                                    LÁZARO, TRABAJAR ES SIEMPRE LA OPCIÓN

La pandemia de la Covid-19 también "sacó" de su cotidianidad a los más de 25 mil trabajadores no estatales de Las Tunas. Una cifra superior a los 9 mil suspendieron temporalmente su actividad por solicitud propia o por indicaciones gubernamentales, ante el panorama adverso causado por el peligro del nuevo coronavirus.

Lázaro Piñón González, elaborador- vendedor de alimentos ligeros estuvo entre quienes tuvieron que "poner a dormir" sus quioscos. Entones la incertidumbre lo embargó: padre de familia, con dos hijas pequeñas, un adulto mayor a su cuidado… seis en total en su vivienda.

"¿Qué hacer?", pensó. Quedarse en casa sin trabajar no era una opción así que buscó información y empleo. Hasta la Dirección Municipal de Trabajo llegó, mas no encontró ubicación; tampoco en la red de comercio y gastronomía hacia donde se dirigió luego. No se conformó y entre la posibilidad de una ayuda económica y la aparición, ¡al fin!, de una opción de empleo, escogió la segunda. Y allí está, de agente de seguridad y protección en la sede de la Dirección Provincial de Trabajo.

"Me gusta y me siento responsable con esta labor que ahora desempeño, además tranquilo porque sé que garantizo el sustento de la familia", manifiesta Lázaro.
Por ahora su proyección es mantenerse ocupando esta plaza, tal vez, en el futuro alterne ambas actividades. Aunque sabe que ese momento llegará cuando la provincia y el país transiten hacia otras etapas y pueda, otra vez, comercializar en la vía pública, el sabroso prú oriental, la papa-yuca y la fritura de maíz.

Por ahora Lázaro, como Aurora, Yusmary y Alejandro, goza del bienestar de sentirse útil en pos no solo de un bien personal, sino colectivo. Sus historias demuestran las virtudes de la utilidad.

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