familia

Las Tunas.- Fueron nueve meses a la espera de su llegada, imaginando su rostro, las suaves manitas, el tibio beso… Y todo quedó reducido a una ilusión que nunca pudo acariciar. Tras pocas horas del alumbramiento, un grave problema congénito apagó la pequeña vida y no hubo tiempo para más. Ese dolor acompaña a Sonia, aun cuando, años más tarde, pudo conquistar el sueño de ser madre.