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Las Tunas.- Por primera vez en días mi barrio tiene música, esa que salta de balcón a balcón y te contagia. También las banderas ondean entre ese himno de estos tiempos: Resistiré. Es Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, y el corazón proletario marca la diferencia. ¡Estamos en la batalla, la eterna batalla por la vida! ¡Y hay que cumplir las misiones desde casa, con la misma esperanza que hoy en los hospitales la medicina se pone zapatos altos!

Aplausos ininterrumpidos rompieron el silencio de la mañana de este viernes. Algunos de voz potente contagiaron con sus “Vivas” a una cuadra que, entre viviendas y edificios multifamiliares cobija a más de mil familias tuneras. Liam Rafael Mancebo no se conformó con acompañarnos a las 9:00 de la noche, y cantó el Himno Nacional que sabe de memoria, a pesar de sus escasos 3 años. Tras él, se sumaron los más cercanos a su portal, adornado con la bandera del 26 de Julio.

Fiesta de confianza y esperanza. Gesto agradecido a estos meses en los que los esfuerzos son desmedidos desde la máxima dirección del país, los consejos de Defensa, los gobernadores provinciales y municipales, organismos estatales, instituciones… y fundamentalmente cada uno de los miembros de Salud Pública que ya perdieron el sentido de los días y las noches.

Garantía que significa que lo poco se reparta entre muchos, y se cumplan las medidas sanitarias al precio justo: los agentes del Minint tampoco duermen. En estos tiempos de pandemia son miles de obreros quienes hacen de sus desvelos el abrazo profundo de la Patria. Por eso cuando escribo estas líneas hago un alto. Salgo al balcón y miro. Mi cuadra entre banderas es la luz que nos alcanza en los oscuros meses de aislamiento.

Hay razones para esta música que resiste por el barrio y esa apasionada ovación de puerta en puerta… ¡Viva el Primero de Mayo!, una frase que ya tiene más tinta roja para escribir sus memorias en Las Tunas y en Cuba. 

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