Norge campesino

Las Tunas.- Para incursionar con éxito en un oficio que exige, cada día, mes y año, mucho rigor, constancia y esfuerzo excepcional, como el de trabajar la tierra, hay que tener el arrojo de Norge Corps Peña.

Resulta que El Negro -así lo nombran las amistades- se ha hecho respetar, a lo largo de sus 27 años de militancia en el sector cooperativo y campesino. Y lo ha logrado no solo por sus meritorios resultados en la producción de alimentos, especialmente en dos que sustituyen importaciones -maíz y frijol-, sino por la seriedad con la que asume sus compromisos.

Basta con que él estampe su firma en cualquier contrato de producción, para que en Las Tunas y, sobre todo, en la cooperativa de créditos y servicios (CCS) Antonio Fernández, del municipio de Jobabo, a la cual pertenece, apuesten por el triunfo.

Ahora, más consciente que nunca del primerísimo rol del campesinado en las nuevas condiciones de la economía cubana, encerrada entre cuatro paredes por el bloqueo y la Covid-19, el sobresaliente agricultor hace público, en los albores del 17 de Mayo, la meta de cosechar en la actual campaña de primavera más de 800 quintales de maíz en granos secos, destinados al desarrollo de los programas de la masa porcina en Las Tunas.

Para materializar la encomienda, que según él pudiera alcanzar hasta los mil quintales si llega a tiempo el paquete tecnológico, dedica a ese cultivo 25 de las 37 hectáreas que adquirió en usufructo.

El resto de la superficie la tiene ocupada con boniato, yuca, pepino, ají pimiento y plátano macho, esfuerzo que responde a la necesidad de acrecentar y diversificar los surtidos. Lo hace con el apoyo de su hijo Norge y cuatro trabajadores a los que da empleo.

Antes, el labriego concedió al Estado varios quintales de frijol para la canasta básica, y una buena cantidad de cebolla. También donó alimentos al centro de aislamiento ubicado en el campismo de Jobabo.

Al intercambiar opiniones sobre su inspirador quehacer, fue enfático al sentenciar que “salvo pequeñas porciones que dejo para el autoconsumo, todo lo que produzco lo entrego. Si me comprometo con un plan es para cumplirlo, de lo contrario no lo hago. Eso de andarme reclamando porque debo algo, no va conmigo. Primero está mi moral y mi prestigio.

“Por tanto, mi preocupación hoy no es el trabajo, sino cómo incrementar aún más las producciones para ayudar al país a salir de este difícil trance”.

Así piensa y actúa Corps Peña, de 50 años de edad y con asiento en la zona de San José de Plata. Él, en el 2018, fue protagonista de un acontecimiento que la historia guardará en sus archivos como el primero de la provincia en recoger y venderle al Estado mil quintales de maíz seco, en una cosecha de primavera.

No por azar es acreedor de la Medalla Romárico Cordero, distinción honorífica que otorga el Consejo de Estado, a propuesta de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), a hombres y mujeres consagrados al aporte económico. Norge sabe de qué se trata eso.

norge234

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