cuba bandera beisbol 580x386 2Las Tunas.- Por más de una década, y mucho más en estos tiempos de receso obligado por causa de la Covid-19, una interrogante ha desvelado a miles de aficionados cubanos: ¿Está verdaderamente en crisis nuestro béisbol?

Muchos se hacen la pregunta, no menos se atreven a responderla y otros, como yo, la ponemos en tela de juicio. Eso sí, no podemos obviar lo evidente: los últimos resultados internacionales revelan un lado oscuro, en el que nuestra pelota parece quedarse rezagada, mientras la Serie Nacional pierde espectacularidad debido al arrastre de disímiles errores durante años.

En lo que sí parecemos coincidir las distintas partes es en que el béisbol cubano debe aglomerar a todo aquel pelotero desarrollado en la Isla, a pesar de que hoy, por diversas cuestiones conocidas por la mayoría de los fanáticos, no representen al país en eventos internacionales. Talentos forjados desde la niñez con todo el empeño y las carencias existentes en nuestro mecanismo de entrenamiento, que en la actualidad brillan con luz propia en las máximas competiciones a nivel mundial, seguirán siendo triunfos del movimiento deportivo cubano.

La política, perenne en muchos ámbitos sociales, en especial el genocida bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, entorpece la toma de varias decisiones en cuanto al futuro inmediato del pasatiempo nacional. Justo cuando se empezaba a andar con pequeños pasos, la administración Trump canceló el acuerdo de la Major League Baseball (MLB) y la Federación Cubana de Béisbol (FCB). Una recta dura y pegada, tanto para atletas, como para entrenadores y fanáticos en general.

La respuesta a la interrogante inicial está marcada por un análisis de las actuaciones de los antillanos en las diferentes ligas. En todas encontraremos el talento cubano imponiéndose, ya sean entrenadores, scouts o peloteros activos.

Los ejemplos sobran: el camagüeyano Dariel Álvarez, fue el MVP de la anterior campaña en la Liga Mexicana del Pacífico. Igual premio, pero en el play off por el título, consiguió Yurisbel Gracial en la Liga Profesional de Japón, considerada por los expertos el segundo mayor evento en el mundo. Por otra parte, destacan los títulos individuales de Yordan Álvarez en las “Grandes Ligas”, y entre los que resalta por su prominencia el de Novato del Año.

Las cifras de los cubanos jugando en las Menores, sistema de equipos que responden a los planteles de MLB con el fin de desarrollar peloteros, asciende hasta los 130 atletas, quienes complementan el desempeño de otros 30 en el máximo nivel en Estados Unidos. Estos datos hablan del caudal de talento de los nacidos en la Isla, quienes buscan llevar su juego a la expresión suprema.

Un ejemplo de ello es Jorge Soler. La pasada campaña fue de ensueño para él, al convertirse en el primer jugador de los Reales de Kansas City en obtener el campeonato de cuadrangulares de la Liga Americana; y a la vez impuso récord para los nacidos en la Mayor de las Antillas, con 48 batazos de vuelta completa. El habanero es otro de tantos que muestra con orgullo sus raíces cubanas y su disposición para vestir la franela de las cuatro letras.

A la espera del inicio de la temporada quedó el debut del principal prospecto a lo largo de toda la competición, Luis Robert Moirán. El jardinero avileño sobresale por sus condiciones físicas y labra su futuro como candidato a gran estrella, junto al cienfueguero Yoán Moncada, en la organización de los Medias Blancas de Chicago.

Otro dato interesante resulta la ubicación del receptor Yasmani Grandal entre los de mayor ranking en el videojuego MLB the Show 2020. Antes del análisis de los puntajes del cácher es válido señalar que para determinar estos números participan entrenadores, atletas y los propios fanáticos, por tanto, esos atributos virtuales están muy ajustados a la realidad. Grandal cuenta con un promedio general de 83, suficiente para situarlo como el segundo receptor, solo superado por el jugador de los Phillies, J.T. Realmuto. Con esa puntuación, el cubano supera a estrellas de la “Gran Carpa” como Buster Posey, Gary Sánchez, Yadier Molina y muchos más.

La Covid-19 no bastó para impedir el comienzo de la Liga de Korea (KBO) y en estos inicios resaltan por su desempeño dos nombres conocidos por la afición cubana: Odrisamer Despaigne y José Miguel Fernández. El relevo de los KT Wiz, equipo donde milita el lanzador capitalino, ha desperdiciado en par de ocasiones el triunfo para Odrisamer, a pesar de tener aperturas de calidad. Al subirse por tercera vez en el box logró la tan ansiada primera victoria con otra notable actuación, dejando un PCL de 2.65 en 17,0 entradas. Mientras, José Miguel, a fuerza de batazos, va tallando su nombre con una línea ofensiva de 479/519/729 (AVG/OBP/SLG), cifras suficientes para ubicarlo en los primeros puestos de cada departamento.

La afición cubana conoce de los motivos, aspectos económicos y deportivos, por los cuales estos atletas deciden emigrar. Así, vería con buenos ojos contar con su arsenal para venideros torneos y devolver a la selección a lo más alto del podio.

El recuento deja evidencias suficientes del enorme talento de los peloteros cubanos, quienes ponen en la cumbre el nombre del país desde todas las latitudes. El punto final aún no se vislumbra, pero bien es cierta la calidad de un equipo en el que se reúnan los principales exponentes sin importar la liga donde militen y la expectativa alrededor de ello crece, pues los directivos nacionales todavía no definen una postura institucional.

Más allá de fronteras florece un panorama paradisíaco para nuestros jugadores. Seguramente podría ser la cura a todos los males del béisbol en Cuba, aunque es una decisión cargada de elementos políticos y limitantes fuera del alcance de la Federación Cubana.

 

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