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Las Tunas.- Con los codos sobre el mostrador de la cafetería del complejo gastronómico La Arboleda, en esta ciudad, Miriam degusta un refresco de mango y comparte los pormenores de su faena, de muchas mañanas, en busca de alimentos para los más pequeños de casa.

“Tengo a mi cargo dos hijos y dos sobrinos, conseguirles merienda, no solo para la escuela, sino para después de la hora del juego, se vuelve un dolor de cabeza cada vez más insoportable. Yo soy cuentapropista, y puedo asegurar que el reto es enorme, por los precios y la falta de opciones.

“De La Victoria vengo a este sitio, porque es de los abastecidos, y para colmo ya no encuentro aquí ni el yogur de soya. Ahora mismo regreso con las manos vacías. Les compraré a los muchachos un par de pasticas de maní en algún punto, pero eso no me resuelve ningún problema”, enfatiza Miriam.

Ana Mercedes, por su parte, confiesa a 26 que los alimentos sólidos son los más difíciles de hallar en estos momentos. “Tradicionalmente una se llegaba hasta las cafeterías estatales para comprar bocaditos, croquetas, porque el sueldo, bien sabemos, no da para otros planes; pero ya no aparece nada por la escasez de harina, con suerte alguna croqueta o medallón. ¿Qué les mandamos a los muchachos para la escuela?".

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Luisa y Mario, un par de abuelos, vecinos de Las 40, en esta localidad, alertan sobre la falta de calidad de los jugos naturales en algunas de esas instalaciones. “Oiga, el otro día compramos de fruta bomba en un pomo y cuando llegamos a la casa estaba fermentado, perdimos el dinero y el viaje. Hoy pasó algo similar en otra unidad del Estado. Y los precios son altos. Es irrespetuoso”.

EL DESAFÍO DE LAS OFERTAS

Desde el mes de octubre del 2021, la provincia no recibe abastecimiento de harina de trigo para la actividad gastronómica, razón por la cual se ha sentido la ausencia de los derivados de esta materia prima en la red. Esos alimentos gozan de gran aceptación por parte de los pobladores, sobre todo de aquellos que tienen bajo su cargo menores en edad escolar.

Luis Manuel Páez Tamayo, director de Gastronomía en el municipio cabecera, asegura a este Periódico que en medio de un panorama marcado por el desabastecimiento, se ha vuelto prioridad la reanimación y el mejoramiento de las 38 cafeterías y 120 puntos de venta con los que cuenta el territorio, pero desde la óptica de la creatividad, el ingenio y el compromiso de producir para el pueblo.

“Es cierto que nuestras cafeterías no viven un buen período, pero seguimos buscando alternativas -puntualiza-. Ante la falta de harina utilizamos extensores como la yuca, el polvo de arroz y otros que nos permitan mantener activas las líneas productivas. Actualmente ofertamos casabe en esas unidades y podemos asegurar que goza de aceptación por parte de los consumidores.

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“Tenemos a la venta también bolas de yuca, fritas de yuca, croquetas, medallones, y el personal de los centros de elaboración está inmerso en lograr productos con la mayor calidad posible. En las 10 cafeterías que expenden comida, dígase por ejemplo La Cubana, hemos mantenido el menú, para que los tuneros sigan contando con esta opción.

“Desde el inicio ha sido una prioridad no desechar los surtidos de línea económica en los establecimientos de ese tipo cercanos a centros de marcada aglomeración de personas, como hospitales y funerarias. Son protegidos y seguirán siéndolo siempre”.

LOS ALCANCES DE LA AUTOGESTIÓN

Dalgis Inés Pupo Hernández, directora de Gastronomía en el Grupo Empresarial de Comercio en Las Tunas, asegura que en el actual escenario muestran más opciones ante los clientes las cafeterías inmersas en el perfeccionamiento del sector, resultado de la autogestión y el compromiso de la eficiencia.

“A partir del 31 de marzo, todas las unidades tuneras entrarán en ese proceso -detalla la directiva-, a finales de abril se sumarán los centros de elaboración y de esta manera quedará sellada la red gastronómica, con el objetivo de alcanzar estabilidad en las ofertas y precios asequibles para los diferentes niveles adquisitivos de la población”.

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Bárbara Brito Caballero, al frente del complejo gastronómico La Arboleda, comenta que para mantener abastecida la cafetería y el resto de la instalación se requiere mucho empeño. En su caso comienza la faena a las 4:00 am y sin límites de horario.

“Época difícil, los recursos hay que salirlos a buscar, no vienen solos -enfatiza-. A veces hay que hacer 'maromas', pero no queda otra. Como no contamos con pan, hacemos bolas de viandas, papayucas, fritas, medallones, croquetas de calidad. Por aquí desfila una buena parte de Las Tunas y nosotros tenemos el compromiso de que no se vayan con las manos vacías.

“Preparamos jugos, refrescos, infusiones, para todos los gustos y posibilidades adquisitivas. Próximamente venderemos paletas de helado y seguimos tras nuevos proveedores y contratos que nos garanticen la preferencia de los usuarios. No hay muchos recursos, pero lo que sí no puede faltar es la voluntad de producir.

“Hace un tiempo adopté la estrategia de expender pequeños combos a la circunscripción. Cuando recibo los recursos lo informo y vendo cigarro, vino, sirope, bebidas, refresco, lo que se pueda, pero con control para que todos alcancen. La gente lo agradece.

“No le tengo miedo a la estrechez económica. Estoy percibiendo muy buenos ingresos, utilidades; mi colectivo laboral está contento y cada día me esfuerzo para que la autogestión llegue a los niveles que el pueblo necesita”.

Por ese rumbo de arrojos anda también la unidad empresarial de base (UEB) Las Antillas, pues ya no es la heladería que mantenía una propuesta enjundiosa casi todos los días de la semana y se caracterizaba por un surtido de excelente calidad. Ahora la producción oscila entre 20 y 25 cubos de helado diarios, que salen de su propia miniplanta, por demás de tecnología obsoleta y sobrexplotada.

A partir de las 3:00 pm comienza la venta de ese lácteo, que a decir de sus dependientes no suele durar más de tres o cuatro horas. El resto de la jornada la cafetería del complejo intenta respaldar, con iniciativas diversas, la solvencia del colectivo de 38 trabajadores.

Niuris Verdecia, jurídica de la UEB, comenta que en los últimos tiempos han elaborado juegos naturales, refrescos variados, incluso de chocolate, cocada en barquilla, dulce de naranja, casquitos de guayaba, fruta bomba en trozos, bolas de diferentes viandas, croquetas…

“Nos ha tocado hacer muchos convenios -aclara la jurídica-. Comenzamos a ofertar chatino con refresco y boniato frito y la entidad se mantenía llena, incluso, estábamos entregando pedidos por el barrio. Ahora estamos parados por falta de aceite. Los fines de semana, en la tarde noche, animamos esta área expendiendo masa de cerdo frita, viandas y bebidas. Con estas iniciativas el mes pasado vendimos un millón y medio de pesos”.

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EL RETO DE LA SOSTENIBILIDAD

De la mano del perfeccionamiento del sector, con los cambios significativos que presupone, los más entendidos aseguran que la gastronomía tunera debe tomar mejores caminos en el futuro inmediato. En la competencia de los cuentapropistas y pequeños empresarios estará, sin dudas, una motivación para perfeccionar la sostenibilidad de las ofertas que se coloquen a disposición de las familias.

En este contexto, en el que toda la red se encuentre inmersa en los horizontes empresariales, se impone el control efectivo y oportuno en los establecimientos. La eficiencia y competitividad son claves en las nuevas formas de gestión, no solo porque se traducirán en rentabilidad, sino porque pueden ser buen antídoto para el actual panorama de desabastecimiento.

 

 

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