EDAS

Las Tunas.- Mayo llegó a bañar con sus lluvias la tierra sedienta; una suerte de temporada que muchos anhelaban para mitigar el calor abrasador. Y aunque se ha perdido la costumbre, todavía algunos beben la primera agua de este mes, porque -según la creencia popular- posee propiedades medicinales que previenen las enfermedades diarreicas agudas (EDA).

A estas alturas se sabe que no hay en ello poderes mágicos ni explicación científica. Más allá de la decisión de mantener o no viva la tradición, existe un hecho irrefutable, y es que solo la adopción de medidas higiénico-sanitarias evitará enfermar por las EDA.

Desde hace ya más de dos meses, los tuneros extreman los cuidados para enfrentar la Covid-19. Justamente, el lavado de las manos, el uso del hipoclorito, la limpieza de las superficies…, también muestran un impacto positivo frente a las EDA.

La responsable en la provincia de ese programa, Yailín Nápoles Noviella, declaró que las atenciones médicas por esta causa disminuyen con respecto al pasado calendario. “Hasta lo que va de año han sido reportadas mil 293, 665 menos que en igual etapa del 2019.

“El canal endémico -instrumento empleado para medir el comportamiento de los padecimientos transmisibles- se mantiene en zona de éxito y en la última semana todos los municipios reducen sus tasas, excepto "Colombia", que a pesar de no sobrepasar la tasa provincial incrementan las atenciones por diarreas”.

Si bien las estadísticas muestran un escenario favorable, la especialista refiere que históricamente las altas temperaturas y las lluvias traen consigo un aumento de estas afecciones. Por tal razón, insiste, en no confiarse y sostener las medidas.

Los virus, las bacterias y los parásitos son los agentes causales más frecuentes de las EDA. Generalmente se transmiten por vía fecal-oral y casi siempre son infecciosas. Afectan a todos los grupos de edades, pero los más vulnerables son los niños menores de 5 años y los adultos mayores.

“En el ámbito familiar o en lugares donde varias personas consumen de un mismo alimento pueden ocurrir brotes de intoxicación alimentaria, por lo que debemos ser estrictos en la manipulación y conservación de los mismos”.

La especialista recomienda no mantenerlos a temperatura ambiente por más de dos horas después de elaborados, pues aumenta el número de microorganismos. Hay que comerlos bien cocidos, no guardarlos de un día para otro, taparlos y conocer su procedencia.

Asimismo, aconseja tratar el agua con hipoclorito de sodio, “porque las lluvias arrastran impurezas que contaminan las redes hidráulicas y pozos y pudieran aparecer las diarreas”.

En el actual contexto, que la Covid-19 acapara la atención de todos, no deben olvidarse ni minimizarse las consecuencias de las EDA. Ante cualquier episodio de este tipo es preciso acudir a los servicios médicos para evitar las deshidrataciones. La prevención constituye la vía más efectiva e inteligente de preservar la salud en el quinto mes del calendario, que trae algo más que lluvia y calor.

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