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Las Tunas.- Desde que raya el día y hasta bien entrada la tarde, Ramón Antonio Hechevarría Espinosa se debe por completo al Consejo de Defensa 310504. No precisa horarios porque “cada jornada tiene sus especificidades” y hasta que no se resuelven los mínimos detalles él no regresa a casa. Su responsabilidad no es pequeña, tributa a la tarea cardinal de estos tiempos: enfrentar la Covid-19, desde el aseguramiento de las principales necesidades de la población.

En los salones de clase de la escuela primaria Andrés Leyva, en el reparto Aeropuerto, se agrupa una gran fuerza que hurga en las cuestiones más puntuales, ya sea el pesquisaje de las comunidades o el abastecimiento de los productos agropecuarios. Bajo las órdenes de Ramón están los ocho delegados de las circunscripciones de la zona, además de representantes de los organismos involucrados con la contingencia, como Salud, Educación, Comercio y Gastronomía, Agricultura, Acueducto, Comunales y los órganos de Inspección.

“Desde que escuchamos en el Noticiero la noticia de convocar a los consejos de Defensa, supimos automáticamente que ya estábamos activos -comenta Ramón-. Es cierto que nunca se había presentado una situación similar, pero existían los protocolos y no estábamos ajenos a las acciones que necesitaba la provincia para garantizar la seguridad de sus habitantes.

“Nos planteamos la premisa de asegurar la Atención Primaria a las cuatro mil 475 viviendas enmarcadas en el área; por supuesto, hoy ya están inspeccionadas todas y continuamos chequeándolas constantemente. Atendiendo a las características del lugar establecimos la prioridad de proteger al adulto mayor y al resto de los pobladores que padecen enfermedades crónicas que constituyen factores de riesgo.

“Nuestra presencia aquí no es de observación, fuimos llamados para actuar a favor de las demandas locales. Contamos con 21 asistenciados, a los que les llevamos el almuerzo y la comida al hogar para evitar que salgan a la calle. De esta misión se encargan los trabajadores sociales vinculados, y debemos comentar que la medida ha tenido un impacto muy positivo.

“Tenemos un alto porciento de la población de la tercera edad que vive sola, más de 340 personas que requieren ser atendidas en estos momentos, cuando es imprescindible el aislamiento social. Hemos creado los vínculos con los CDR para que algún vecino los apoye y les haga los mandados; aun así, no hemos podido llegarle a la totalidad.

“Esta situación nos impone un reto diario porque los lugareños tienen características muy específicas por su grupo etario y no siempre se dejan ayudar, ni son receptivos, de cualquier manera, nadie va a quedar desprotegido”.

ACERCAR LOS ALIMENTOS A LOS CONSEJOS POPULARES

El Consejo de Defensa 310504, que abarca las cercanías del Ferrocarril, Casa Piedra y el Aeropuerto, lidia con tangibles limitaciones que entorpecen su accionar cuando se trata de garantizar la alimentación del pueblo. El reparto Aeropuerto, por ejemplo, no cuenta con ningún establecimiento de Gastronomía, lo cual crea serios problemas a las familias que ahora tienen a niños y adolescentes todo el día en casa.

Hechevarría Espinosa precisa que las demandas están muy por debajo de las ofertas, pero comenta que tienen una planificación para acercar los alimentos a los barrios, en correspondencia con la disponibilidad de estos.

“Sabemos que estos son tiempos difíciles, pero hemos logrado que en el seminternado Jesús Argüelles cocinen diariamente para 100 comensales. Estamos hablando de arroz, potaje, vianda y plato fuerte, que puede ser huevo, croqueta, medallón, lo que se pueda. Allí priorizamos a los más necesitados, pero les vendemos a los demás vecinos hasta que alcance. Nuestra pretensión es extender esta oferta”, puntualiza el presidente del Consejo de Defensa.

Explica que cada semana están recibiendo un termo de sirope que se coloca en distintos puntos, para beneficio de varias familias. Asegura que establecieron una estrategia para surtir al menos tres veces a las cuatro placitas de la zona, gracias a los esfuerzos de Acopio y otras formas productivas.

EL COMPROMISO DE VELAR POR TODOS

El ajetreo en la escuela, devenida punto de confluencias, no asombra a los moradores de aquellos predios. Allí hay siempre personas con diferentes cargos y funciones que tienen como única meta proteger a todos, principalmente, a los más vulnerables.

En los salones se enumeran los incidentes negativos acontecidos hasta la fecha: pobladores con riesgos sin el nasobuco, inspectores de la campaña antivectorial también desprotegidos, centros sin las condiciones creadas para la desinfección de los visitantes... Nada pasa desapercibido ante el lente de tamaño colectivo.

“Estos son momentos de respetar las leyes y hacerlas cumplir, tenemos una responsabilidad ciudadana. Los niños, los ancianos, las embarazadas y los impedidos físicos no pueden estar haciendo colas, vamos a erradicar esas conductas”, argumenta Ramón, como suerte de despedida

“El Consejo de Defensa tiene el compromiso de cuidar al pueblo, incluso, de sus malas decisiones”.