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Las Tunas.- A sus 67 años, Olga Agüero asume el rigor de cuidar sola a su mamá Catalina, una anciana que sobrepasa las nueve décadas de vida. La faena de por sí dura para la sexagenaria mujer, a la que tampoco deben faltarle los “achaques” propios de la edad, resulta más compleja ante el estado de salud tan delicado de su progenitora. Y es por eso que le brotan las palabras de agradecimiento hacia quienes en la farmacia El Cuartelón llevan el servicio hasta la puerta de su casa.

“Desde hace tres años -dice- mi mamá enfermó de una demencia. Ellos me entregan los medicamentos de acuerdo con la disponibilidad y luego reponen los que falten. Son muchos los fármacos, imagínese periodista, que ella padece de hipertensión arterial, diabetes, del corazón, cálculos en la vesícula, ha sufrido isquemias cerebrales y operada de tumores de colon y médula.

“He sentido un tremendo alivio y tengo mucho que agradecer no solo al personal de farmacia, también a la doctora y a la enfermera del consultorio que hacen los tarjetones y me los traen hasta aquí. Cuba posee un sistema único en el mundo y me alegro que los mayores reciban una atención priorizada, sobre todo ahora, con la pandemia del coronavirus”, afirma Agüero.

No muy lejos de allí, Bernardo Morales, de 67 años, igual es beneficiado con el servicio. Hasta su domicilio en la calle Teniente Peisso le acercan las medicinas para tratar el mal de Parkinson. Su cuidadora directa y esposa desde hace más de 40 años, Silvia Silva Flores, manifiesta una profunda gratitud por la ayuda de los farmacéuticos, incluso, antes de recibir la mensajería.

El hijo, Yeide Morales, quien labora en el Inder, asegura que la prestación es eficaz y, sobre todo, muy humana con quienes no están en condiciones de hacer colas. “Además, tenemos la seguridad del fármaco, por eso aconsejo a los tuneros con situaciones similares que acudan a su área de Salud y a los trabajadores sociales. De nuestra Revolución podemos esperar siempre este tipo de obras que mejoran la calidad de vida de muchas personas”.

OPORTUNAS INICIATIVAS

Para suerte de unos cuantos de la tercera edad, el servicio de mensajería que prestan algunas farmacias se extenderá, de la mano de brigadistas sanitarias, al resto de las unidades. La directora municipal de la red de farmacias, Isabel Arias Pérez, explica a 26 Digital que ante el panorama epidemiológico con el nuevo coronavirus adoptan estrategias con el propósito de evitar las aglomeraciones y la exposición de los longevos al peligro.

“Siempre hemos contado con un mensajero encargado de llevar los medicamentos a postrados, discapacitados y los que no tienen familia. En el caso de El Cuartelón, la administradora, por iniciativa propia, realiza el pre-despacho a los pacientes con enfermedades crónicas no transmisibles y envía el producto con las mismas licenciadas del centro.

“Ahora, en medio de la situación que vive el país, y de conjunto con la Federación de Mujeres Cubanas se adiestran a varias integrantes de la organización para realizar la tarea. A ellas les entregaron un distintivo que las identificará cuando lleguen a los hogares de los ancianos. También estamos capacitando a profesores que de manera voluntaria se unirán a esta humana labor”.

Arias Pérez comenta que las brigadas tendrán a un representante que, junto a los administradores de cada unidad y las licenciadas, harían el pre-despacho de los fármacos controlados. El resto de los miembros se encargarían de entregarlos casa a casa.

Para la identificación de los pacientes se auxilian de los profesionales de los consultorios médicos que conocen los padecimientos de su población y a los adultos mayores sin compañía en las viviendas.

FARMACIA ADENTRO

María del Carmen Ochoa Rojas, directora provincial de Farmacias y Ópticas de Las Tunas, resalta el cumplimiento de los planes de producción del hipoclorito de sodio y de 10 de los renglones de la Medicina Natural y Tradicional para las infecciones respiratorias agudas. Asimismo, expone las acciones dentro de cada centro para prevenir el SARS-CoV-2.

“Insistimos en mantener un metro de distancia entre cada usuario, el uso del nasobuco y el lavado de las manos. Cuando tenemos dos dependientas solo entran dos personas al establecimiento, y así desempeñamos mejor la labor y sin concentraciones.

“Al llegar el medicamento tratamos de reforzar el área de venta con trabajadores de la dirección de la empresa y el personal técnico que no está directo a la población, a fin de agilizar la actividad”.

El hipoclorito de sodio hoy incrementa su demanda; tan solo en el municipio cabecera expenden 22 mil frascos cada dos días. Desde el 2011, lo venden en la red de farmacias y es preparado en cuatro puntos: el centro de producción local, las unidades de los hospitales Pediátrico y Guevara, y en la municipal principal.

“Reconocemos la disposición y el esfuerzo de nuestros farmacéuticos que ha permitido incrementar considerablemente las producciones -afirma Arias Pérez-. Cada vez que los convocamos, sin importar el horario o el día de la semana, dan el paso al frente porque están conscientes de la significación de esa sustancia para prevenir la Covid-19”.

Bien lo sabe Annia Guevara Pavón, que ha cambiado su acostumbrada labor de cajera de la farmacia municipal principal para estar directo a ese proceso, porque ahora es ahí donde más la necesitan. “Diariamente preparamos de mil a mil 100 frascos; al uno por ciento para el consumo, y estuvimos asumiendo la elaboración al cinco por ciento, usado en la limpieza de manos y superficies”.

En el área permanece también la técnica Deisy Pérez Galván con más de tres décadas de experiencia en su quehacer. Comenta que realizan los cálculos en dependencia de la concentración del producto para rebajarlo al por ciento establecido. “Estamos extremando las medidas higiénicas a fin de evitar alguna contaminación”.

A criterio de la administradora Maida Velázquez, los 22 trabajadores que están activos hoy allí muestran una actitud muy comprometida. Y es justo resaltar a quienes desde el mostrador permanecen al frente de la batalla contra la Covid-19, expuestos al riesgo, para que los medicamentos disponibles lleguen a manos de los tuneros.