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Las Tunas.- Extender el brazo para donar una parte de sí constituye una verdadera demostración de amor de un ser humano hacia otro. Y suma méritos en estos tiempos en los que la pandemia del nuevo coronavirus arrebata tantas vidas, pero a la vez inspira gestos de solidaridad por doquier. Desde el Banco Provincial de Sangre se genera un valioso aporte para la producción del factor de transferencia, empleado dentro de los protocolos de tratamiento a la Covid-19.

El licenciado en Microbiología, Ernesto Utra Álvarez, encargado del control de la calidad y el aseguramiento de los procederes allí, explica a 26 Digital que el medicamento, comercializado con el nombre Herbertrans, fortalece el sistema inmunológico humano, sobre todo, de los adultos mayores y los infantes.

“Es una acción preventiva y hemos visto que ya lo administran en Mayabeque a algunos positivos a la Covid-19. Tenemos la misión de entregar la materia prima para su fabricación, que es obtenida a partir del concentrado de leucocitos de las unidades de sangre donadas. Cada persona aporta de 450 a 500 mililitros (ml) de sangre y aquí la centrifugamos a bajas temperaturas a unos cuatro grados Celsius.

“Luego pasa a un área de desplasmatización, donde asépticamente se separan los componentes de la sangre total; de estos obtenemos el sobrenadante o plasma, otra capa intermedia de leucocitos y plaquetas (concentrado leucocitario), y una tercera de masa de eritrocitos o glóbulos rojos”.

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Y es la capa intermedia la que envían a la Industria Biofarmacéutica, específicamente al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba para la realización del factor de transferencia. “En estos momentos se intensifica el proceso a petición de los especialistas de esta área de dicho centro. Desde el primero de abril hasta la fecha hemos enviado cerca de 200 unidades (cada bolsa contiene 100 ml del concentrado leucocitario de un donante)”.

Utra Álvarez explica que actualmente la mayor cantidad del vital tejido líquido que se colecta en la ciudad de Las Tunas es través de unidades móviles, pues el Banco de Sangre trata de acercar el servicio a los centros de extracción en las cuatro áreas de Salud. Una vez obtenida la donación, regresan de inmediato a la sede provincial para el procesamiento ágil de la sangre, pues el concentrado de leucoplacentario solo tiene una duración de 48 horas.

“Desde La Habana garantizan la transportación dos o tres veces por semana del producto”, asegura.

EL MEJOR REGALO

Cerca de ocho mil donantes voluntarios en el Balcón de Oriente protagonizan el noble gesto. El licenciado Ernesto Utra refiere que tienen bien identificados a 200 de ellos, con grupos sanguíneos no habituales, es decir, los de factor negativo, para localizarlos en situaciones determinadas. “Gracias a ellos se pueden salvar muchas vidas, de niños, embarazadas, de pacientes que necesitan la sangre de forma urgente, porque la misma no tiene sustituto alguno”.

En los municipios de Amancio, Jobabo y Puerto Padre disponen de esas unidades, dedicadas también a la selección, colecta, extracción, procesamiento y almacenaje del fluido.

La provincia entrega unas 18 mil donaciones cada año y mil 500 por mes; ello permite garantizar la sustancia en la totalidad de los procederes médicos locales.
En el año, igualmente se envían unos cinco mil litros de plasma a la Planta de Hemoderivados para la fabricación de medicamentos de alto costo en el mercado internacional, como la albumina humana, la gammaglobulina antitetánica y la anti hepatitis B.

“Hemos destacado en el plan de plasma hiperinmune anti D, que se usa en la obtención de una vacuna para aplicar a las embarazadas RH negativo y así evitar la enfermedad hemolítica del recién nacido”.

En cualquier lugar del mundo si no existe un suministro estable del vital tejido líquido mueren las personas, principalmente aquellas que lo requieren periódicamente. “Vivimos tiempos en los que debe prevalecer el sentimiento de humanidad. Hacemos un llamado a las organizaciones de masas, a la población sobre la necesidad de donar sangre. Si usted desea hacerlo debe estar sano, tener entre 18 y 60 años, una hemoglobina mayor de 125 gramos por litro (es decir de 12,5 gramos por decilitro), y un peso superior a 110 libras”.

Son estas, refiere el microbiólogo, las condiciones básicas necesarias para que alguien decida extender su brazo y dar la oportunidad a su semejante de disfrutar de nuevo del mejor de los regalos: la vida.

SEGURIDAD, VALOR AÑADIDO

El Banco Provincial de Sangre posee dos laboratorios, uno de inmunohematología-serológica y otro perteneciente al sistema ultramicroanalítico (SUMA), para descartar elementos infecciosos en la composición de la sangre y certificar su calidad.

“A todas las donaciones se le hace el pesquisaje viral, que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Incluye VIH Sida, hepatitis B, C y serología para minimizar los riesgos de transmisión de algún virus por infección y certificar el buen estado con destino a la industria”, destaca el experto.

Este trabajo lo desarrollan sorteando a menudo las limitaciones y dificultades generadas por el cerco económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, el cual impide renovar y reponer los equipos necesarios para procesar la sangre donada y que son de tecnología muy costosa. Así sucede, apunta Utra Álvarez, con tres máquinas diseñadas para la colecta del plasma, las cuales no han podido recuperar debido a que parte de sus componentes son estadounidenses.

En otros casos, como las bolsas plásticas para la recolección, a la Isla se le encarecen los costos debido a la adquisición del material por terceros países, algunos tan lejanos como la India.

Lo cierto es que en situaciones normales y circunstancias como las actuales, en Las Tunas no falta el empeño y la voluntad de muchos, conscientes, que saben que cada donación es una vida salvada o una pena aliviada. Esa es la mejor recompensa para quienes dan parte de sí y solo esperan la satisfacción de saberse útiles y hacer el bien.