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Las Tunas.- Pocas cosas resultan más placenteras tras estos meses de epidemia para un cubano de tierra adentro que reencontrarse con el susto del mar. Quizás sea porque hemos nacido en una Isla, pero esa sensación de libertad que te alcanza cuando el viento es más fuerte y el olor del salitre marca la diferencia es, a pesar de las altas temperaturas, inigualable.

Las instalaciones de Campismo Popular resultan excelentes espacios para redescubrir la experiencia por estas fechas. Los de 26 Digital llegamos con la expectativa hasta Playa Corella, una de las bases más populares de la provincia. Sabíamos de antemano que funciona apenas al 60 por ciento de su capacidad total de bañistas y que nuevas medidas sanitarias se han sumado a las dinámicas de sus trabajadores.

Las opiniones de quienes llevaban más de dos días allí, nos dejaron el grato sabor de lo que se ha estado haciendo bien. Los encontramos a la sombra, sentados en los bancos de la pista de baile, con la piel luciendo las huellas del sol y el mar. Algunos esperaban el transporte para el regreso a casa, tras las que resultaron, dijeron muchos, jornadas de “desconexión total”.

Olivia fue una de ellas. “Puedo decirle que la playa está muy buena y que mosquitos, no hay. Han quitado la corriente por el día (de 9:00 am a 3:00 pm), pero nos explicaron que es porque andan en medio de los trabajos para tener un mejor verano y los campistas que entren próximamente no deben sentirlo. De noche no han ocurrido afectaciones. Todo está muy bien. Vale la pena”.

Algo similar escuchamos de Dania, pasando por entre los maletines y la algarabía cercana de quienes a esa hora disfrutaban del mar. “Desde que nos desmontamos del ómnibus, en la llegada, las medidas han sido muy exigentes. Se vela porque se use el nasobuco, encuentras agua clorada y jabón en todos los lugares. Muchas medidas preventivas para evitar el contacto. Es decir, el público tiene derecho a divertirse, pero sin olvidar la disciplina.

“El personal de servicio se dedica a su labor al máximo. Los hemos visto cocinando con leña, con una sonrisa y sin dañar la calidad del servicio. Hacen un esfuerzo extraordinario para que los clientes se sientan contentos y repitan.”

Los campistas hablaron de trabajadores "todo terreno"; y eso, refiriéndose a quienes lo mismo atienden en la carpeta, que ayudan a servir el almuerzo o están al tanto de lo que hace falta en la cafetería. De ellos se siente orgulloso Crescencio Ronda, el director de la base.

“Iniciamos con una reparación profunda del campismo y quienes ya nos han visitado se han dado cuenta de que el confort ha mejorado bastante. La empresa nos da la garantía del suministro de recursos para la etapa, por lo que no han fallado y no deben hacerlo en lo que queda del verano la alimentación de los campistas y las ofertas en la cafetería.

“Contamos con compañeros de Salud Pública que nos asesoran y también con la presencia de un médico y un enfermero a tiempo completo en la instalación para que nada se malogre. La salud de todos es lo más importante”.

Otras cinco sedes tiene Campismo Popular en Las Tunas. Y allí, cerca del mar, la directora comercial de la entidad en la provincia, Elvira Ricardo, nos aseguró que en cada una se ha trabajado con especial compromiso en la etapa. Lamentó, como todo su equipo de labor, que las actuales circunstancias limiten aún más la concurrencia a estos sitios; algo necesario, pero que crea molestias en el pueblo, sobre todo, en los miles que tienen a dichos parajes entre sus mejores opciones de esparcimiento en estos meses cálidos.

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“La venta comenzó muy bien, con gran demanda de las capacidades que se destinaron al público general. Otras fueron dedicadas a la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) para estimular a un grupo de tuneros que estuvieron frente al coronavirus. Y el proceso ha ido funcionando perfectamente. Hemos logrado llegar a todos los municipios, incluso a los tres que no cuentan con campismo en sus demarcaciones (Las Tunas, Majibacoa y Colombia)”.

Sé de sus desvelos. Y, en el caso de Playa Corella, la nueva normalidad hace que cada día se atienden poco más de 170 personas y que para fines del período estival alrededor de 10 mil 700 veraneantes disfruten de la instalación. Gente sencilla como Olivia y Dania. Parte del pueblo de Cuba que, a pesar de la pandemia, tiene muchos motivos para sonreír y encontrar, cerca del mar, renovadas fuerzas para andar la vida. 

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