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Estados Unidos, principal implicado en los acontecimientos desestabilizadores

La Habana.- Aunque ya, en el muy lejano 1555, un famoso médico y astrólogo francés, Michel De Nostradamus, predijo muchos fenómenos mundiales, todavía estaba muy lejos de vivirse la "era Trump", donde la incertidumbre prevalece para el nuevo año.

Este 2020, en mi opinión, estará marcado por hechos -todos vinculados con EE.UU.-, de los cuales penden hilos conductores que lo mismo llevan a ese país al abandono de los acuerdos para "salvar al mundo de los efectos del cambio climático" o la ruptura de alianzas nucleares o de otras que parecían preservar la paz como única garantía de vida en el planeta Tierra.

Un impeachment o juicio político a Donald Trump, iniciado en los meses finales de 2019 y aprobado por la Cámara de Representantes de mayoría demócrata, debe escenificar un nuevo acto dentro de esa obra de teatro, cuando en este mes de enero se presente al Senado, controlado por los republicanos, que debe vetar todo juicio a Trump.

Es decir, será una demostración de "democracia", que trata de opacar ante la opinión pública estadounidense y del mundo que ambos partidos representan más de lo mismo, y que al final coincidirán en que si inhabilitan al actual mandatario, irían en perjuicio del país y del sistema que lo sustenta.

Este 2020, lo más importante –y determinante– podrían ser las elecciones presidenciales en Estados Unidos el 3 de noviembre, y saber si los votantes en ese país son capaces de emitir mayoritariamente sus boletas a favor de este magnate devenido en presidente, que tanto daño ha hecho a las relaciones internacionales de convivencia.

LA EUROPA NECESARIA

En Europa el año que comienza debe estar signado por la salida definitiva del Reino Unido de la Unión Europea (ue), que debe producirse este 31 de enero.

Al respecto, el primer ministro Boris Johnson aseguró que con la aplicación del conocido "brexit" intentará entablar una renovada relación comercial con la UE.

Por su parte, el mandatario estadounidense, "pescando en aguas revueltas", ha asegurado al premier británico que apostará por un gran acuerdo comercial entre su país y Gran Bretaña.

El loable esfuerzo de unión entre las naciones del Viejo Continente, ahora fracturado con la salida de Londres, ha padecido de otros problemas: en primer lugar de la subordinación a Washington en temas de política internacional, económicos y militares, con expresión concreta en el acompañamiento a las sanciones que ha emprendido Estados Unidos contra países y gobiernos que no comulguen con la ideología imperialista.

Será el presente 2020 un año donde la UE, ahora sin el Reino Unido, tendrá que definir políticas propias en sus relaciones con otros estados para sustentar su importante y necesaria cohesión y fortalecimiento.

AMÉRICA LATINA DEBE Y PUEDE

Ha sido América Latina, en 2019, quizá la región más afectada por la arremetida neoliberal y las amenazas y sanciones de todo tipo por parte del Gobierno de Donald Trump.

Se llega a 2020 con una gran carga de soluciones pendientes y en todos los casos está involucrado el Gobierno de Estados Unidos, encaprichado en convertirla en su "patio trasero".

Chile arriba al nuevo año sin saber qué hacer con sus cientos de hijos con ojos afectados total o parcialmente por la embestida de los carabineros durante las protestas que se han escenificado en los últimos meses de 2019.

De igual forma, se mantiene como presidente Sebastián Piñera, convertido en el timonel de la política neoliberal, apuntalada por leyes impuestas por Augusto Pinochet y usadas en la supuesta "época de los gobiernos democráticos" como garantía para mantenerse en el poder.

Luego de tratar de calmar a la enfurecida población con medidas cosméticas que para nada constituyen soluciones, Piñera ha decidido realizar el próximo 26 de abril un plebiscito para decidir posibles cambios en la Constitución.

Colombia también llega al nuevo año con grandes manifestaciones y protestas populares y la exigencia, entre otras cosas, de que cese la violencia que suma cada día la muerte de civiles, indígenas, líderes comunales, exguerrilleros...

Pero el Gobierno de Iván Duque, lejos de ocuparse de la situación interna de su país, ha optado por encabezar, por órdenes de Washington, las acciones desestabilizadoras contra la vecina República Bolivariana de Venezuela.

Bolivia, que hasta finales de 2019 fue el país de la región sudamericana con más altos índices de desarrollo, inclusión social y fomento de la industria minera, entre otros logros, sufrió un golpe de Estado que la ha detenido en el tiempo, y más de 40 de sus hijos fueron asesinados y otros cientos heridos, por la acción de la policía y los militares plegados al golpe derechista diseñado desde Estados Unidos y con el accionar directo de la oea.

En un clima de total desconfianza, fundamentalmente entre la población mayoritariamente indígena, y las autoridades que ejercen el gobierno de facto, la nación boliviana debe celebrar elecciones este 2020 y elegir a su presidente, luego de declarar a Evo Morales impedido de aspirar al cargo y hasta se le trata de llevar al Tribunal Penal Internacional, con acusaciones mentirosas que persiguen sacarlo totalmente de la escena política de su país.

Ecuador mantiene este nuevo año su entorno de incertidumbre y de vuelta al neoliberalismo que, gracias a sus nuevas autoridades, se ha convertido en la punta de lanza contra todos los proyectos integracionistas, conquistas claras de la América Latina con gobiernos progresistas, que ahora tratan de eliminar.

Brasil, con su "Trump del trópico" como mandatario, nos muestra enormes retrocesos en las políticas económicas y sociales, pero con una gran llama iluminando el futuro, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, ahora en libertad luego de un largo, injusto e ilegal arresto, dedica todas sus fuerzas a recorrer el extenso país y llevar la confianza a su pueblo de que la justicia verdadera volverá a imperar.

Un grupo de naciones latinoamericanas y caribeñas se enfrentan a las más arbitrarias medidas neoliberales, sanciones y amenazas por parte del Gobierno de Estados Unidos, pero resisten y vencen, como son los casos de Cuba, Venezuela y Nicaragua. De gran importancia para la región es el ascenso al poder de los gobiernos progresistas de Alberto y Cristina Fernández, en Argentina, y de Andrés Manuel López Obrador, en México.

OTROS ESCENARIOS

Por supuesto, hay otros muchos escenarios en la geografía mundial que evidencian un presente y un futuro de incertidumbre. Uno de ellos es la guerra en Siria y la participación de tropas estadounidenses que defienden al grupo terrorista Al Nusra, y se aprestan a apoderarse de pozos de petróleo en algunas zonas del país.

También la inercia de años en Libia, nación que desde la agresión estadounidense y la muerte del presidente Muammar Gaddafi, se ha hecho ingobernable y se presenta al mundo en dos polos de poder totalmente diferentes.

Irak tampoco ha logrado recuperarse de la invasión y guerra impuesta por Washington, que ha exacerbado las diferencias étnicas y la corrupción administrativa.

La República Islámica de Irán llega a este 2020 resistiendo y venciendo, luego de que Donald Trump rompiera con el Acuerdo Nuclear y elevara el nivel de sanciones contra la nación persa.

Las alarmas se han disparado recientemente en el Oriente Medio tras la autorización por parte del presidente estadounidense, Donald Trump, del ataque en Bagdad en el que murieron el comandante de la Fuerza Quds de los Guardianes de la Revolución de Irán, Qasem Soleimani, y el subcomandante de las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), Abu Mahdi al-Mohandes. El bombardeo selectivo agrava las tensiones entre Washington y Teherán, y representa una clara violación del Derecho Internacional y de la soberanía de Irak.

Tras el suceso, el presidente de Irán, Hassan Rouhani, ratificó que, tanto su nación como otras de la región, vengarán el asesinato de Qasem Soleimani. La acción agresiva, unilateral e injustificada de Estados Unidos, además de disparar los precios del petróleo en el mercado internacional, puede ocasionar un conflicto de grandes proporciones, con consecuencias incalculables para la paz mundial.

Respecto a China y Rusia deben impulsar su desarrollo económico, social y militar para enfrentar de forma efectiva las consecuencias de las presiones que en el plano comercial reciben por parte del imperialismo. Asimismo, deben consolidar sus relaciones con otras regiones, principalmente con América Latina.

Como vemos, es Estados Unidos y su política el hilo conductor que ha llevado al mundo al clima de inestabilidad e incertidumbre con el que se recibe al año 2020.

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