idalys

Tokio.-  Tarde de emociones en el Nippon Budokan. Cuba se citaba con su historia en el judo olímpico. Y se citaba con Japón, que ya es mucho decir. Y en medio de todo eso estaba Idalys Ortiz, la más grande de nuestra historia en este deporte, ahora sí.

Tras anotarse en semifinales en horas de la mañana, la tarde cayó sobre todos con un mar de esperanzas, y se fueron cumpliendo poco a poco. Así lo veo…

Se fueron cumpliendo porque la artemiseña “despachó” por plata a la francesa Romane Dicko, mediante wazari marcado con técnica de Yoko-guruma.

Se fueron cumpliendo porque en la final ante la gran favorita, la japonesa Akira Sone, no hubo rendición, ni regalo, ni resignación. Vendió cara la derrota ante un auditorio pequeño, pero sabio, que observaba cada acción expectante y consciente.

Delante estaba una extraclase joven, ya victoriosa y todavía prometedora. Delante también una leyenda del Caribe, una mujer negra cubana que se ha paseado por este deporte como una reina.

Sí, todos notamos cierto cansancio de Idalys en la última presentación, pero así y todo obligó a su vital rival a pelear casi nueve minutos. ¡Qué clase!

Sone, matadora del tipo escuela japonesa, se llevó el oro por tres shidos. Y se echó a llorar. No pudo marcarle wazaris o ippon a una mujer que le demostró sabiduría, autoconfianza, que la miró de reojo alguna vez, que le dio de lado en otras, que quería ganar, pero se sabía cumplida con ella y su pueblo.

Idalys fraguó esta plata en poco más de dos meses, tras perder a su padre y enfermar de covid-19, tras competir poco y soñarlo mucho.

Un buen cubano, desde la grada, le gritaba: «Vamos negra, que toda Cuba te está viendo».

Y ahí está la otra razón de que este sea un gran momento: Idalys y nuestro deporte vuelven a paralizar a la patria por razones de orgullo, por el noble acto de llevarnos al podio más selecto.

La artemiseña habló mucho con la prensa, y entre lo más importante estuvo la duda, el “quizás no he terminado”. Y eso infla el alma porque volvió de salvadora.

Y es que esta medalla nos mantiene en el medallero del judo desde Montreal 1976, y rinde tributo a quien hace hoy 45 años abrió el camino de Cuba en este deporte bajo los cinco aros: Héctor Rodríguez.

Entonces… ¿Cumplió o no? Honor a Idalys.

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