Jueves, 15 Junio 2017 14:02

Teófilo merece mucho más

Escrito por Dubler R. Vázquez Colomé

Las Tunas: Este comentario corre el enorme riesgo de repetirse cada año, y aun así se antoja inevitable retomarlo ahora que la V Copa Teófilo Stévenson in Memoriam ha estado tan lejos de lo que prometía.

Una vez más, nos queda ese regusto amargo en la certeza de que los tuneros no andamos todavía a la altura del homenaje merecido por el tres veces campeón olímpico y mundial. No solo por la leyenda que escribió encima del ring, sino principalmente, por el enorme ser humano que fue.
A todas luces, no somos capaces de aquilatar la magnitud de su peso específico en la historia deportiva de una provincia en la que no abundan los campeones.
Sí, el mejor boxeador amateur de todos los tiempos nació aquí. El gigante por el que suspiraron los más renombrados entrenadores y promotores del boxeo profesional, el único que pudo haberse puesto a la altura del estelar Mohamed Alí, dio los primeros pasos en el central Delicias y llevó con orgullo en sus 60 años de vida, la condición de tunero.
Teófilo es el símbolo de una época dorada del deporte cubano y probablemente sea el atleta más grande nacido jamás en esta Isla. Quizás solo se le puedan equiparar verdaderos mitos como José Raúl Capablanca o Martín Dihigo. Y eso es ya mucho decir.
Fuera del ámbito atlético, no podemos cansarnos de recordar que Stévensonconstituye un pilar de la cultura tunera, a la altura de Vicente García y de Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé.
Por eso,resulta inexplicable la pobrísima asistencia de público a los carteles de la Copa que lleva su nombre; o la escasa atención recibida porel torneo que cada año debería movilizar toda la capacidad creadora de un territorio que sigue en deuda con su más excelso campeón.
Porque a seis años de su muerte, el museo de Teófilo Stévenson es aún una quimera. No se ha consolidado el proyecto de fundarlo en su casa natal, a las afueras de Delicias, pero tampoco ha surgido el espacio propicio en esta ciudad, donde dijo adiós al deporte activo en 1988.
Y aunque parezca una ironía de muy mal gusto, en la capital de las esculturas no existe una estatua en su honor. De tanto acariciar, evaluar y postergar la idea, los bayameses nos robaron la arrancada y lo inmortalizaron ya en el Museo de Cera.
Todo eso y más debemos cuestionarnos los tuneros. Solo que las respuestas tendrían que comenzar a llegar, sin esperar a que a la vuelta de un calendario esta catarsis serepita como letanía en un diálogo de sordos.
En el plano nacional, las autoridades locales deberían interesarse por la idea de que el habanero Coliseo de la Ciudad Deportiva, principal instalación atlética del país, comience a llamarse Teófilo Stévenson. A fin de cuentas, el Gran Teatro de La Habana lleva el nombre de Alicia Alonso y todos coinciden en lo atinado del homenaje a una de las más egregias bailarinas clásicas que hayan existido.
Esta vez, para colmo de males, la presencia internacional ha sido muy limitada, casi simbólica, después de que ala edición anterior la prestigiaran varios clasificados a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.
A la copa Teófilo Stévenson no la favorece estar programada después del torneo internacional Giraldo Córdova Cardín, pues algunos de los países que asisten a este tradicional evento se marchan una vez concluido.
Quizás situarla como antesala del "Cardín" podría propiciar la presencia de púgiles extranjeros de calidad, aun cuando no sea posible hacer coincidir su celebración con el 11 de junio, fecha del fallecimiento de Teófilo.
Repensar con mucho cuidado la idea original de Alcides Sagarra, para que no languidezca poco a poco,es el mejor tributo que le podemos hacer a Stévenson. Y defenderla desde el orgullo que sentimos los tuneros por compartir el suelo natal con el Gigante de Delicias, es sencillamente nuestra obligación.

Visto 901 veces Modificado por última vez en Jueves, 15 Junio 2017 14:18

Escriba su comentario

Post comentado como Invitado

0
  • No comments found