Miércoles, 03 Enero 2018 06:50

Alumnos de copia y pega

Escrito por Esther De la Cruz Castillejo

Las Tunas.- En un tecnológico de esta ciudad, hace poco más de tres semanas, un profesor daba orientaciones del trabajo investigativo a los alumnos de primer año. Les decía: "La respuesta está a partir de la página 46 del libro, la copian completa y me la entregan impresa". El sentir me inquieta. Trabajo, sí; pero, ¿investigativo? Lo triste es que la situación no resulta exclusiva de un centro tunero.

Entre los muchos patrones alrededor de tal problemática, de seguro usted, estimado lector, tiene algunos en el tintero. Esta reportera, por ejemplo, puede referir de las llamadas guías de estudio, con preguntas casi idénticas a las que luego salen en los exámenes y en las que, en no pocas ocasiones, se dictan a pie juntillas las respuestas.

Igual detalles de clases impartidas "por arribita", pues "ese no es contenido del que va a la prueba final" y hasta de la existencia de asignaturas no muy tenidas en cuenta: "Total, lo que lleva es un trabajo de curso y nada más".

Es cierto, a veces las orientaciones están  contra reloj, en franca contradicción con los planes de estudio que exigen a los profesores explicar a fondo cada indicación extracurricular y dar el tiempo necesario para que los trabajos se hagan conscientemente, a cabalidad.

Asimismo atentan, debemos decirlo, la preparación integral de algunos maestros y hasta el exceso de paternalismo de quienes en casa apuestan por acrecentar el período libre de los muchachos, en detrimento del estudio individual y la autosuperación; porque claro, "pobrecito, se pasa todo el día en la escuela y, ¡también los fines de semana!".

Hace poco, una apasionada maestra me confesó que no estudian sus niños de cuarto grado y me dijo que ahí está el gran problema. Los padres creen que solo se aprende en la escuela. Y "quemarse las pestañas" va quedando como idea del pasado o asociada con la vida universitaria y las pruebas de ingreso. ¿En qué momento se adquiere la costumbre mágica que te hace prepararte con los libros, sin que luego resulte castigo?

Quizás por eso esta reportera conversó con varios estudiantes que, aseguran, los trabajos prácticos los hacen los padres en sus centros de labor porque allí tienen computadoras. Gracias a eso, ellos exhiben buenas notas. ¿Cómo? Se aprenden el contenido la noche antes de cada presentación, de memoria, como no quería el presbítero Félix Varela.

¿Y entonces? ¿A qué aspiran esos alumnos en el mañana si nunca han estudiado de verdad, por sí mismos? Y resulta curioso que muchos afirman que serán doctores, ingenieros, biólogos puros. Lo peligroso es que tienen índices académicos, algunos astronómicos,  que avalan sus sueños.

La educación cubana vive hoy su transformación más profunda de la etapa revolucionaria, luego de la Campaña de Alfabetización que marcó el rumbo del camino. Hacerlo bien es desafío imprescindible para el futuro de la Isla y la virtud de sus hijos, adondequiera que los lleve la vida. No alcanzan las nuevas tecnologías, la entrega denodada y las convicciones sólidas en este sentido. Estudiar sigue siendo lo más importante. Es esencia que no cabe en modelos. Difícil lograrlo mañana, si hoy, investigar se vuelve copiar textualmente de un libro para coger la nota brillante de un trabajo investigativo.

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