Miércoles, 31 Julio 2019 07:17

Julián Santana, entrega y valor

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Las Tunas.- El 31 de julio de 1931 murió el general de Brigada del Ejército Libertador, Julián Santana. Un hombre que tuvo el raro privilegio de participar en todas las contiendas bélicas mambisas y vivir para contarlo.

Había llegado desde Islas Canarias a Cuba con apenas 21 años, como tantos otros, buscando ardores y fortuna. Cuentan que su apellido lo debía a la Institución Benéfica Santa Ana de Las Palmas. En ese sitio de la ciudad de Tenerife nació, de padres desconocidos.

Se enroló rápido a las órdenes de Joaquín Agüero en el fallido intento de tomar Las Tunas allá por 1851. Y se fue también a la manigua en los albores de la Guerra Grande, entonces a la vera de Ramón Ortuño.

Joven de arrojo y temple. No por gusto recibió del general Vicente García González los grados de comandante. Cuentan que fue después de los sucesos cruentos de la toma del Fuerte de La Zanja. Un combate en el que se arrancaron al enemigo abastecimientos, más de 300 mil tiros, armas y otros pertrechos de guerra. Allí brilló su valor colosal.

Estuvo con Antonio Maceo en Mangos de Baraguá, porque nunca aceptó paz sin independencia. Y fue el propio Titán el que le hizo los honores de general de Brigada, avanzada ya la Guerra Necesaria. Los estudiosos de la historia aseguran desde entonces: "Por su defensa de los ideales de Cuba en su lucha por la libertad".

A sus tres matrimonios le nacieron 13 hijos. Y ninguno debió sorprenderse demasiado el día de 1908 en que, ya anciano, encaminó los pasos hasta el juzgado de la ciudad para renunciar a su ciudadanía española y asumir la cubana.

La muerte lo sorprendió tiempo después de aquella fecha, entre el calor de los suyos y los cuentos de la guerra. Tenía 101 años.

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