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El Sistema de Salud en Las Tunas garantiza la atención a embarazadas e infantes en medio de la Covid-19, y exhibe una tasa de mortalidad infantil de 3,4 por cada mil nacidos vivos en menores de 1 año

Las Tunas.- En aquel lugar las horas parecen interminables, pero Enma Cisneros ha aprendido a dar color a los días. La inspiración le crece dentro, al saber que dos corazoncitos laten al compás del suyo. Lleva más de un mes en el hogar materno Clodomira Acosta y los rostros que al inicio le eran ajenos ya los mira con familiaridad.

En sus rutinas incluye la lectura e interesantes materiales audiovisuales. Confiesa que allí se siente protegida, a pesar del nuevo coronavirus que azota al mundo.

“El personal es muy profesional y nos explica los detalles de cada examen y las medidas para evitar la propagación de la enfermedad. Las embarazadas usamos el nasobuco y tenemos una solución clorada para lavarnos las manos. Asimismo, desinfectamos el teléfono antes de usarlo”, asegura la joven madre, convencida de que cualquier precaución es poca ante la Covid-19.

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“No todos entienden la situación difícil que vive el país y el clima psicológico es complejo. Mi familia evita visitarme, en correspondencia con las nuevas estrategias de Salud Pública”, refiere.

Como ella, otras 33 gestantes permanecen bajo cuidados en ese centro. Su directora, la doctora Belkis Martínez Acosta, comenta a 26 Digital que el actual panorama epidemiológico exige mayor rigor en el tratamiento a este grupo de pacientes, así como la adopción de estrategias de prevención.

“Los familiares no pueden tener contacto directo con nuestras embarazadas; cuando les traen alguna pertenencia el custodio se las hace llegar. Durante el descanso en el portal, ellas mantienen la distancia establecida una de la otra. A la entrada de la instalación tenemos dispuestos los recipientes para el lavado de las manos, al igual que en los cubículos. Las bicicletas de los trabajadores son fumigadas antes de entrar y los bultos también”.

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Puntualiza que ese recinto, ubicado en la carretera de Jobabo, acoge remisiones de los ocho municipios y se les garantiza la alimentación balanceada, los productos de aseo y el cambio de la ropa tres veces por semana.

“Hoy tenemos ingresadas por diferentes causas, como embarazos múltiples, flujo vaginal persistente, en estudio por infección urinaria y otras a término del área rural”, comenta.

Martínez -con tres lustros de experiencia en la profesión- afirma que trabajar en las presentes circunstancias constituye un verdadero desafío. “Para nadie es un secreto que las mujeres en estado de gravidez son más sensibles y les resulta difícil estar lejos de sus niños, esposos y no poder verlos. Con mucha dedicación y paciencia he tenido que hacerles entender la necesidad de que permanezcan aisladas por el bien de todos”.

De tal aseveración da fe la licenciada en Enfermería Mercedes Cegueira Rivas, quien ya acumula una hoja laboral de 36 años. “Al recibir el turno por la mañana conversamos con ellas para saber el estado de cada una; si se les mueven los bebés, cómo durmieron y comprobamos las dinámicas uterinas en los casos a término, entre otras cuestiones.

“El nasobuco ya forma parte de nuestro atuendo e insistimos en la higienización. Quien muestre algún síntoma respiratorio se traslada hacia el hospital Ernesto Guevara”. Y Mercedes sigue al pie de la letra las recomendaciones no solo para proteger a las pacientes, sino también a los suyos, fundamentalmente a su madre, que ya es una anciana. “Entro a la casa por el fondo, me lavo las manos y voy directo para el baño”.

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En otro punto de la ciudad, en el hogar materno Herminia Betancourt, Yoleydis Pérez pasa los días al resguardo de los profesionales de la Salud. Llegó allí por una amenaza de aborto hace algunas jornadas y a pesar del poco tiempo reconoce el desempeño esmerado de quienes la asisten.

Comenta que en casa dejó a su otro niño de 8 años. “Es muy difícil, pero es este el sitio donde debo permanecer por el bienestar del pequeño que cargo en mi vientre”, dice convencida la muchacha de 25 años.

Entonces salta una inevitable interrogante: Teniendo en cuenta la pandemia, ¿te sientes segura aquí? Y la respuesta no se hace esperar: “Sí, claro, todas estamos muy bien cuidadas y cumpliendo con las orientaciones”.

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La licenciada María Teresa Mejías Rojas es una de las responsables de la seguridad que abraza a Yoleydis y a otras 20 féminas ingresadas allí. Esta enfermera habla con sentido de pertenencia de aquella institución que bien podría hasta reconocer sus pisadas. “Son ya 20 años trabajando en este lugar y 36 en la Obstetricia”, refiere y en sus palabras se descubren emociones.

Aun con su experiencia, Mejías Rojas nunca antes había tenido que laborar en medio de un panorama como el que hoy enfrenta la nación con la Covid-19. “Nos ha tocado reforzar el trabajo educativo respecto a la higienización y el necesario distanciamiento que obliga a suspender las visitas de los familiares.

“Hemos habilitado el baño podálico a la entrada de la instalación para que nuestro personal desinfecte las suelas de sus zapatos, además de los recipientes con el agua clorada. Diariamente examinamos a las gestantes con el fin de verificar que no tengan manifestaciones catarrales. Tampoco permitimos que ningún obrero acuda con infecciones respiratorias.

“En caso de que aparezca alguna paciente con síntomas activamos una brigada de respuesta rápida para llevarla al 'Guevara'. No se permite la salida de quienes estamos aquí hasta tanto comprueben la causa del padecimiento. Hace poco se nos dio la situación y enseguida nos aplicaron el test de diagnóstico rápido; y todos fuimos negativos a la Covid-19.

“Hasta ahora, las embarazadas han mantenido la disciplina, porque saben que lo hacemos por el bien de ellas y los bebés. Incluso, están al pendiente de los detalles y nos comunican sus preocupaciones”.

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APUESTA POR LA VIDA

En este contexto epidemiológico, el Programa Materno Infantil (PAMI) continúa siendo una prioridad para la Isla. Así lo afirma la doctora Osmara López Borrero, jefa de esa sección en Las Tunas.

“Tenemos más dos mil 500 gestantes, de ellas, unas 152 permanecen en hogares maternos, 15 en el servicio de hospitalización de 'Amancio' y 11 en el de Jobabo; en la maternidad provincial se hallan 172.

“Al hospital Guillermo Domínguez lo preparan para asistir a personas con la Covid-19, razón por la cual a embarazadas y puérperas las estamos trasladando hacia el 'Guevara'”.

López Borrero asegura que funcionan las consultas de seguimiento en los consultorios de la familia y la multidisciplinaria en cada policlínico, así como la realización de los ultrasonidos de Genética y obstétricos; todo bajo el estricto cumplimiento de las disposiciones.

“En los hogares maternos se les aplica el medicamento homeopático profiláctico ProvengHo-Vir. Ante la sospecha de alguna contagiada con el nuevo coronavirus, una comisión provincial discute el protocolo por seguir.

“Hoy en los centros de aislamiento hay cuatro mujeres con un período de gestación inferior a las 26 semanas y sin patologías asociadas. Otras seis, que sobrepasan ese tiempo o padecen distintas afecciones, se encuentran vigiladas en salas del hospital Guevara habilitadas para ese fin. Si resultan positivas, las trasladamos para el 'Fermín Valdés Domínguez', en Holguín”.

Aquí hay cuatro mil 462 lactantes; de ellos, 855 son de alto riesgo, dígase cardiópatas, nefrópatas, obesos y otros. Explica que reciben asistencia por el médico de la familia y los pediatras de los grupos básicos de trabajo.

“Tenemos bajo control como sospechosos al SARS-CoV-2 a seis pequeños de menos de 18 meses en el pediátrico Mártires de Las Tunas. A la vez, 78 niños se mantienen en los centros de aislamiento”.

La provincia muestra una tasa de mortalidad infantil muy por debajo de la media del país, de 3,4 por cada mil nacidos vivos en menores de 1 año. Las causas fundamentales están relacionadas con la prematuridad. El índice de bajo peso al nacer continúa siendo un problema de salud, al igual que el embarazo en la adolescencia y la reducción de la natalidad.

De acuerdo con López Borrero, el Programa de Atención a la Pareja Infértil conserva la vitalidad. En el territorio existen cinco mil 944 parejas en estudio y están abiertas las consultas municipales y la provincial. “Tratamos de asegurar la transportación hacia esta ciudad para la interconsulta de los pacientes”.

Hasta la fecha no se lamentan defunciones maternas. “Los resultados son fruto de las acciones para el control de las morbilidades maternas y de los niños. Es una labor conjunta entre los niveles de Atención Primaria y Secundaria, liderada por la Dirección Provincial de Salud”.

La titular del PAMI en el Balcón de Oriente solicita a las embarazadas quedarse en casa y solo salir para los correspondientes exámenes. “Todavía vemos a algunas en la calle y al indagar nos percatamos que sus motivos no justifican las salidas. Ante cualquier signo o malestar deben comunicarle a su médico o llamar al 104 para ser trasladadas al hospital”.

Mientras la Covid-19 arrebata la vida a tantas personas en cada rincón del planeta; hay muchas manos en función de proteger a quienes todavía se hallan acurrucados en el claustro materno. Es un que gesto que, definitivamente, salva el futuro.