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Puerto Padre, Las Tunas.- Las estadísticas de los últimos días evidencian un escenario epidemiológico favorable respecto a la Covid-19 en el país. Disminución de casos y eventos de transmisión signan la realidad nacional frente a la pandemia.

Puerto Padre, por ejemplo, con casi un mes sin registrar casos positivos y a punto de cerrar los dos eventos activos, igual da fe de un acertado camino en materia sanitaria.

Sin dudas, es un panorama alentador, pero ello no puede llevar a exceso de confianza. En las jornadas recientes, cierto relajamiento en la disciplina social resulta visible, no solo en la ciudad villazulina. Más personas en las calles, algunas, incluso, evadiendo las indicaciones sanitarias, denotan que baja la percepción de riesgo, y ahí radica el mayor peligro.

Bajar la guardia sería retroceder en el tiempo, después de avanzar en el aplanamiento de la curva de la epidemia.

“En la Isla todavía hay mucho riesgo, y existe un nivel de transmisión de la enfermedad”, lo escuchamos del doctor Francisco Durán, jefe de Epidemiología en el Ministerio de Salud Pública, durante la conferencia de prensa.

Crecerse ante la Covid-19 ha sido máxima de la nación. Por eso, a la par del rigor en las medidas sanitarias, la ciencia y la innovación han demostrado su valía.

Solo en una Isla como la nuestra se puede hablar de participación popular en la lucha contra la enfermedad. Ejemplos desde las comunidades de empeño y contribución sobran.

Una y otra vez se insiste en el uso del nasobuco, el distanciamiento social, el lavado de las manos y la desinfección de superficies, entre otras indicaciones para evitar el contagio y la propagación.

Solo la responsabilidad individual y social posibilitará que en Cuba se mantenga bajo control la Covid-19, y se creen las condiciones para responder adecuadamente a la fase de la endemia.