guaguas dianasLas Tunas.- Un control efectivo de los inspectores, la gestación de iniciativas desde las cooperativas de transportistas y una oleada de solidaridad popular han hecho que en Las Tunas se perciba una situación favorable en el traslado de pasajeros, a pesar de las limitaciones con el combustible.

El cuerpo de inspectores populares fortaleció su labor en los principales puntos de la ciudad, mientras la medida del Ministerio de Transporte referente a que los carros estatales deben detenerse en las paradas de ómnibus y puntos de embarque, se unió de inmediato a la sensibilidad ciudadana.

Luis Enrique Arias Peña, director provincial de Transporte, significó a la Agencia Cubana de Noticias que 56 trabajadores conforman el grupo de inspección estatal, con énfasis en las principales paradas del centro de la ciudad y en los puntos de transportación masiva.

Arias Peña destacó que se han detectado más de un centenar de violaciones, a las que tanto las propias entidades estatales como la empresa han respondido con amonestaciones públicas y separación del puesto laboral.

Precisó que hace unos días llegaron 12 nuevos ómnibus, los cuales se pondrán a funcionar en la medida en que se vaya estabilizando el suministro de combustible, afectado desde septiembre por la presión de la actual Administración de Estados Unidos para evitar la llegada de barcos con carburantes a puertos cubanos.

Como resultado de la identificación de transportistas privados y estatales con la situación real de Cuba, los trabajadores de las cooperativas de mototaxis, bicitaxis y los autos de Cubataxi, realizaron recorridos gratis por las principales rutas de la urbe tunera, ideas que demuestran la comprensión ante el llamado del país.

Por aquí transita un grupo importante de personas, sobre todo, estudiantes universitarios, y los carros ligeros y ómnibus de los organismos y empresas, en su mayoría están cumpliendo lo establecido, dijo Raúl Roselló Pérez, inspector del centro histórico de la ciudad.

Pasajeros como Adelaysis Carmenate comentó que lo del transporte para ella es un tema de suerte, pues a veces pasan dos o tres guaguas, una detrás de la otra, y en otras ocasiones es como si estuviera todo el tránsito paralizado; aunque eso también depende mucho del horario, recalcó.

Otro viajero, Rolando Torres Pérez, subrayó que antes ni siquiera se quedaba a esperar que pasara algo, porque era prácticamente un caso perdido; sin embargo, ahora se percibe una mayor organización y más que todo, una cultura de la solidaridad entre choferes y pasajeros.

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