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Las Tunas.- Suelen ser las edades de la inocencia las de la rebeldía. En ese tiempo de vida, las voluntades acostumbran a no someterse, cuestionan, contradicen… Es muy difícil, a veces, lograr el consenso. Ellos, muchachas y muchachos, tiene sus propios paradigmas, gustos, placeres; falta a veces en la juventud temprana la vocación del sacrificio y la conciencia necesarias para entender ese "bien mayor", movilizador de voluntades y gestos de humanísima esencia.

Mas suele ser también esta etapa huerto fecundo en el cual, si se sabe sembrar, la semilla devendrá en fruto seguro y salvador.


"¡Oh!, he aprendido una cantidad de cosas"


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Poco sabía Norles Luis Reyes Novo, de limpiar, lavar, organizar… en casa esas labores quedaban esencialmente dedicadas a su madre.


"¡Que tiendas la cama, que mira lo regado que eres!", solían ser esos los habituales reclamos de su progenitora, expresa este joven, quien en los últimos tiempos se ha empinado en estatura moral. "Aquí me han enseñado no solo a estar correctamente vestido y ordenado, con las botas lustradas, algo que antes era difícil, sino además, a mantener la litera organizada, los albergues limpios, la ropa planchada, el pelo corto…Todo eso es algo nuevo para nosotros y es mejor porque uno sale más preparado.", subraya. Luego se emplea en la enumeración de cuánto ha ganado en este tiempo, finalmente concluye: ¡Oh!, he aprendido una cantidad de cosas.


"Aquí", es adverbio de lugar y la palabra exacta para referirse al Batallón de Infantería de la Región Militar Las Tunas, un sitio cada vez más familiar para este mozalbete que transita por el Servicio Militar Activo. "Una escuela que nos prepara física y mentalmente", dirá en otro momento de la conversación Norles Luis.


Dariel Serrano"He aprendido a trabajar la tierra", apunta Dariel Serrano Reyes, mientras Carlos Elián Reinaldo Márquez destaca, "me ha ayudado a prepararme políticamente, ahora leo la prensa, veo el noticiero (…) algo que ya es costumbre diaria y ante lo cual era apático".


Sus historias pueden ser las de muchos que cursan, en la actualidad, el popular "verde" -como se le denomina entre los cubanos a este período-. Ellos también son la voz de una generación y se han crecido en tiempo de rigores y limitaciones. Desde su trinchera muestran los bisoños rostros de la resistencia nacional.


 En el Servicio Militar se crece


No ha sido fácil. Estar lejos del hogar nunca lo es, más cuando se extraña la familia y los mimos a los que esta nos acostumbra. Pero quienes hemos sufrido esas ausencias sabemos que momentos así nos hacen crecer, empinarnos, independizarnos. En suma, nos confieren fortalezas. De manera que ante la imposibilidad de regresar a sus casas debido a lógicas medidas de seguridad derivadas de las acciones con el objetivo de prevenir la propagación del nuevo coronavirus, estos jóvenes que transitan por el Servicio Militar debieron permanecer en el Batallón de Infantería.


Y aunque cuentan los días para abrazar de nuevo a la familia, estas jornadas han servido para forjar actitudes y aptitudes. Ahora calculan mejor y disponen fuerzas para ese aporte suyo a un país donde ahora mismo mucha gente despierta admiración y orgullo.


Esos pensamientos le han robado algún que otro momento al sargento de tercera Ricardo Mayo Nápoles. En estos días el ejemplo de su madre, enfermera de servicio en un centro de aislamiento, le anima a mantenerse firme ante el deber. Él es consciente de que a quienes añoran ver doblegada la histórica resistencia de los cubanos, poco les importa o les impide una pandemia global como la actual.


"Nadie está ajeno de lo que sucedió en la embajada cubana en Washington ni a los sucesos de la intervención marítima en Venezuela, el pasado 3 de mayo, por eso reforzamos la preparación combativa".


ricardo mayoDe los menesteres impuestos por la Covid-19, bien puede hablar Róger Corrales Gutiérrez, sanitario de la batería de mortero. "Cumplimos estrictamente con todas las medidas indicadas. Desde la entrada a la unidad hay dispuesta una barrera sanitaria con control de los signos vitales. Aplicamos pesquisas a diario para detectar cualquier combatiente con síntomas respiratorios. A la entrada a cada local debemos lavarnos las manos y también en la formación observamos las medidas de distanciamiento físico".


Con resolución, Hamlet Corrales Martínez, sentencia: "Tengo el deber de cumplir con la Patria". Muy cerca de él, Carlos Elián Reynaldo Márquez destaca que esa aseveración es hoy asumida con mayor conciencia y responsabilidad debido a la preparación política recibida en la unidad: "Primeramente te mantienes preparado y no puede venir nadie a darte una información falsa. Me aporta mucho porque puedo también ser una fuente de conocimientos para otras personas".


"Seguimos echando pa' lante"


javier alejandro ortiz 2La familia es soporte y resistencia. El magisterio de la madre de Javier Alejandro Ortiz Pino ha sido también obra formadora en casa. Su retoño la extraña, pero aquí se sabe útil, necesario…Y aunque es muy joven comienza a entenderse bien con ese "honor y deber" que la Ley 75 de la Defensa Nacional, decreta solo en palabra y papel; pues en la realidad honrar ese precepto implica compromiso constante y sonante.


"Es un honor para mí cumplir el Servicio Militar y poder ayudar al país en esta situación. En este momento de enfrentamiento a la Covid-19, seguimos preparándonos, echando pa' lante, como dirían los cubanos".


Para Dariel Serrano Artelles, con la mayoría de edad, llegó una etapa de descubrimientos. Mientras habla de los sembrados de legumbres, viandas y especies aromáticas, o de la conejera y la cría de cerdos y carneros; el rostro va descubriendo una sonrisa.


"Es una realidad que me estoy encontrado por vez primera. Son cosas que se aprenden en el Servicio Militar y que forman a los jóvenes porque yo no sabía trabajar la tierra, tampoco había lidiado con conejos y carneros y todo esto me ha servido de experiencia".


Cuando concluya la etapa del Servicio Miliar Activo, Dariel, comenzará sus estudios de Técnico Superior en Enfermería, después, dice, se dará la oportunidad de afianzar y practicar sus conocimientos en materia agropecuaria. Tal vez la agronomía sea parte de su futuro, comenta con la mirada cifrada en el porvenir.


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Así van estos muchachos tejiendo historias, sus historias.


Ninguno lo negó. Fueron sinceros, transparentes como es la juventud. Extrañan la casa, la familia y ansían que el coronavirus deje de ser una amenaza. Pero mientras ese sueño llega, asumen el nuevo desafío y demuestran, una vez más, la valía de nuestra juventud. Están con las manos en la obra, la suya, la de su tiempo; su escalón para crecer.
Sin dudas, el Servicio Militar Activo constituirá otro peldaño en el camino a la adultez, a su formación como seres humanos y cubanos de bien.

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Comentarios   

# Guest 08-06-2020 15:40
Quisiera saber cuando se le va a dar pase a los jóvenes de servicios militar. Esto es un tema q nunca hablan y deberían
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