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Las Tunas.- El conteo regresivo se detuvo esta semana en 120 días. Justo cuando restaban cuatro meses para la inauguración de los Juegos Olímpicos de Tokio, los organizadores japoneses y el Comité Olímpico Internacional debieron ceder por fin a la cada vez mayor presión internacional y aceptar un escenario distinto del que habían sostenido contra viento y marea: la pandemia del coronavirus se extiende por todo el mundo y, en consecuencia, la magna cita ha quedado pospuesta hasta 2021.

Si bien la suerte estaba echada y el aplazamiento era inexorable, el COI dilató todo lo posible el anuncio, espoleado por sus propios intereses y por la postura inflexible del Comité Organizador nipón, pese a que la pandemia sigue asolando al mundo a un ritmo que incluso se ha acelerado en las últimas jornadas.

De esta manera, el coronavirus se cobra una nueva víctima, esta vez la cita con mayor poder de convocatoria en todo el mundo, cuyo inicio estaba previsto para el 24 de julio.

Así se lo comunicó el primer ministro japonés, Shinzo Abe, al ente rector del olimpismo. El mandatario nipón mantuvo el martes una conversación telefónica con Thomas Bach, presidente del COI, y en ella anunció que el escenario de 2021 es el preferido. Después, el ministro para los Juegos, Seiko Hashimoto, lo confirmó en rueda de prensa.

Luego de que el domingo el COI reconociera por fin que el aplazamiento era una posibilidad, durante el lunes creció la presión internacional solicitando el retraso de un año. Países como Australia, Canadá, Polonia, Estados Unidos, Irán, Suiza o Portugal anunciaron que no asistirían a unos Juegos en el otoño del 2020 que no podrían garantizar la protección de la salud de sus deportistas.

Según diversos medios de prensa, la fecha preferida por el COI y los organizadores eran los meses de septiembre y octubre próximos, el mismo periodo en que se celebraron los Juegos de 1964, la anterior cita olímpica en la capital japonesa. Sin embargo, esos meses coinciden con el monzón meteorológico -y por tanto con lluvias y tormentas severas-, además de que no existe certeza de que para entonces la pandemia estará controlada.

La nueva fecha tentativa, julio de 2021, provocará quizás una reacción en cadena, pues en los años impares se celebran los campeonatos mundiales de atletismo, natación y gimnasia, los tres principales deportes olímpicos. Posponerlos hasta 2022, aprovechando que el Mundial de fútbol de Qatar se disputará en diciembre y los Juegos de Invierno en enero, era el tercer escenario previsto y por el momento descartado.

La prensa internacional se ha hecho eco de la encrucijada en la que se encuentran ahora mismo el COI y el Comité Organizador. El diario español El País lo graficó de esta manera: “Como el capitán del Titanic, Thomas Bach, el presidente del COI, ha terminado comprendiendo, días después de que todo el deporte mundial se lo dijera casi a gritos y de forma unánime, meses después de chocar con el iceberg del coronavirus, que el transatlántico de los Juegos Olímpicos, la quimera de celebrarlos del 24 de julio al 9 de agosto, se hundía irremisiblemente”.

A diferencia de las principales ligas del mundo y de las competiciones globales de mayor envergadura, Tokio 2020 era el único gran evento que se aferraba a sus fechas.

En la capital nipona se esperaban 11 mil deportistas de 206 países, con el consiguiente desplazamiento de cientos de miles de personas, un movimiento que haría incontrolable la expansión del virus en las condiciones actuales.

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