Viernes, 01 Marzo 2019 05:31

Entre pillos y carencias

Escrito por Jorge Pérez Cruz
Entre pillos y carencias Foto: ReyLópez.

Las Tunas.- "Hace pocos días, en una shopping de Manatí había tremenda cola para comprar pollo y algunas personas se lo llevaban por cajas", me contó un conocido con visibles muestras de indignación.

Dice que cuando preguntó sobre esas ventas al por mayor, el gerente las justificó con un argumento real: "Es un producto liberado". En época de abundancia tal proceder nadie lo cuestiona, pero frente a las limitaciones de hoy es un atentado al sentido común y a las aspiraciones populares.

Resulta posible que quienes hacían -y hacen- esas adquisiciones sean propietarios de restaurantes o paladares particulares, necesitados de un mercado mayorista para este sector, cuyo crecimiento amenaza la estabilidad del entorno minorista y el sosiego de los pobladores que buscan el sustento familiar, del día o la semana.

Algo parecido sucede con el aceite, incluso, cuando lo regulan, pues algunos clientes marcan una, dos, tres y en ciertos casos tantas veces como sus finanzas y el afán de lucro que los anima se los permita.

Para todo el mundo está claro que de ahí provienen las ofertas del mercado negro, donde un litro de aceite se cotiza a 80.00 pesos y hasta a 100.00; y el cuarto de pollo puede alcanzar los 40.00.

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Estos son solo dos ejemplos de productos básicos en la alimentación del cubano de ahora. Hay más, porque el pan de 7.00 pesos también escasea y en las calles suele aparecer a 15.00. La pasta dental estuvo en el escenario especulativo con valores que rondaban los 18.00 y 20.00 pesos. Artículos de aseo personal como el jabón y el detergente salieron airosos de supuestos falsos acerca de su inminente falta.

Las autoridades gubernamentales aseguran que se estabilizarán los suministros y confío en sus vaticinios. Es tangible a simple vista esa tendencia, porque han aumentado los niveles de abastecimiento, pero todavía no pueden con una demanda inflada por la incertidumbre y los intereses lucrativos de insensibles que olvidan los valores de la solidaridad humana y solamente piensan en el dinero.

Se imponen cambios en la forma de proveer, lo pensé cuando vi y oí en la puerta de una TRD a una señora ya mayor, que después de preguntar si había aceite y pollo y ante la respuesta negativa, con el cansancio y la frustración reflejados en el rostro, exclamó: "¿Es que los sacan a buchitos?" Y es verdad.

Parece como si los distribuidores no se percataran de que esa modalidad fertiliza el terreno de la especulación, cuyos actores disponen de todo el tiempo de la vida, se dedican a eso, para indagar, dónde y cuándo saldrán a la venta dichos alimentos.

"A río revuelto ganancia de pescador", tal máxima popular anima a no pocos marrulleros, que propagan rumores entre la ciudadanía sobre la inminencia de escaseces y hasta las redes sociales son usadas como herramientas que generan ansiedades en este sentido y estimulan la acumulación que deforma la realidad.

Considero que no es suficiente aún la información oficial sobre estas cuestiones vitales para la estabilidad social, aunque no constituyen secretos los avatares económicos y financieros por los que atraviesa el país; la pérdida de mercados tradicionales de esos productos de importación y cómo el imperio arrecia el bloqueo económico y comercial contra Cuba.

La actual coyuntura exige prudencia colectiva, porque andamos entre pillos y carencias, y los esfuerzos estatales por el restablecimiento de las ofertas hay que apoyarlos con el consumo racional, ya que el acaparamiento y la especulación son prácticas que niegan valores inculcados por la Revolución y laceran los principios de unidad, sin los cuales todo será más difícil.

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  • Invitado - Benito Leyva Córdova

    Soy Cubano, soy tunero y este ejemplo bien utilizado, no es exclusivo de Las Tunas, pues lamentablemente ocurre en todo el país y ademas del pollo y el aceite se pone de manifiesto en todos los productos de primera necesidad, detrás de los cuales siempre vamos a tener un pillo. Considero muy importante incluir en este análisis el exceso de dinero circulante en las dos monedas oficiales CUC Y CUP. Para mi, este complejo problema debe abordarse sin más dilación, pues los mas perjudicados (trabajadores honrados y sobre todo jubilados de bajos ingresos) sufren las consecuencias negativas de los pillos que obtienen jugosos beneficios e imponen los precios de los productos de alta demanda popular.

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