Domingo, 04 Noviembre 2018 06:03

Peligros que pueden agravarse

Escrito por Ramiro Segura García

Las Tunas.- Pareciera como si muchas personas naturales y jurídicas de la provincia no entendieran con nitidez la importancia del ordenamiento territorial, eslabón fundamental para implementar medidas concebidas en el programa nacional para enfrentar el cambio climático, conocido como Tarea Vida.

La aseveración está relacionada con valoraciones de especialistas y funcionarios de varios organismos, que no cesan de advertir que multisectorialmente debe andarse más ágil en la eliminación de las ilegalidades detectadas en los ocho municipios, pues bastante de estas tributan a vulnerabilidades y riesgos frente a los nefastos caprichos del clima.
De ahí, el necesario énfasis en acelerar la erradicación de las 11 mil 197 violaciones registradas en el levantamiento del 2010.
A menos de dos meses de la terminación del 2018, reportaban que habían solucionado el 54 por ciento de las 334 irregularidades concebidas en el plan para el año, lo cual merece una labor intensa para no incumplir como ocurrió en el 2017, cuando faltaron más de 300 casos para completar la cifra prevista.
Un aspecto cardinal en la compleja situación compete al combate contra construcciones ilícitas o mal autorizadas, pues si no se realiza a tiempo habrá pérdidas de recursos y disgustos de dueños y vecinos.
Pese a esfuerzos gubernamentales en la protección de las franjas costeras del norte y el sur del territorio, debe ser superior el impacto de las acciones en lugares estratégicos como el Puerto de Manatí, la Jíbara, El Socucho, Carúpano, La Boca, La Llanita, La Playita y Boquerón, en Puerto Padre; La Herradura y Cascarero, en "Jesús Menéndez," y Guayabal, en "Amancio", puntos por donde anuncian subidas del mar. En estos lugares todavía detectan sustracciones de arena, obstáculos en la duna y falta de siembra de mangle.
Nadie piense que los daños climatológicos estarán a larga distancia, pues ya se registran en los frecuentes pasos de eventos meteorológicos, cíclicas sequías y la ascendente salinidad de los suelos a partir de las costas, con incidencias negativas en la flora y la fauna. Determinadas zonas reflejan disminuciones en especies y bajos rendimientos en cosechas de alimentos y caña de azúcar.
La salinidad y otros agentes contaminantes conspiran contra el manto freático y los embalses de agua dulce, con influencia directa en la calidad del líquido para las supervivencias humanas, animales y plantas. Por eso, la insistencia en la eliminación paulatina de vertimientos agresivos de ríos, arroyos, fábricas, cochiqueras y otras indisciplinas de la ciudadanía.
El desbordamiento de fosas permanece como amenaza, pues el escaso parque de carros no permite que los trabajadores de Acueducto y Alcantarillado satisfagan las solicitudes de los dueños de las más de 25 mil existentes en ciudades, pueblos y asentamientos de la provincia. Además, eso provoca focos de insectos y malestar en la población.
En las previsiones requiere mayor impulso la construcción de pozos y reservorios de agua en las comunidades, pues habitualmente llevan en pipas a más de 400, y se incrementan en los períodos de sequía. Se suma a esto, que en los momentos críticos le trasladan el líquido a enormes masas de ganado y el riego a áreas de cultivos.
Sin dudas, el ordenamiento territorial y la Tarea Vida necesitan de enfrentamientos más efectivos para implantar disciplina urbanística y contribuir a que sean menos crudos los efectos del cambio climático.

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