Lunes, 27 Mayo 2019 07:05

Fidel vuelve a Chaparra

Escrito por Omar Villafruela Infante

"Jesús Menéndez", Las Tunas.- El 28 de mayo de 1996, nuestro Comandante en Jefe Fidel Casto Ruz vuelve a Chaparra. Lo había prometido 18 años atrás. Esta vez lo hace con la intención de analizar la marcha de la zafra del coloso azucarero y tomar decisiones oportunas para el feliz término de la contienda en el territorio.

El ingeniero agrónomo Pablo Guntín Arias, entonces director del complejo agroindustrial Jesús Menéndez, recuerda tan significativo acontecimiento:

"Dos días antes recibí la noticia de que se produciría una importante visita al central, que no podía ausentarme de la localidad y debía estar localizable. No me dieron más detalles acerca de quién era. Esto solo lo sabíamos el primer secretario del Partido, Vladimir Amat Moro, y yo. Por eso, sacamos la conclusión de que se trataba de Fidel y me preparé para ello.

"Ese fue un año de lluvia, casi no se podía moler. Había una situación anormal en todo el norte de la provincia con elevada concentración de caña sin cortar, con afectaciones para nosotros y los ingenios Argelia Libre, Antonio Guiteras e incluso, Majibacoa.

"Un helicóptero sobrevoló Chaparra. Ese fue el primer indicio, después llamó el guardia de la puerta del central, que un general solicitaba mi presencia. Este me dijo: 'Dentro de unos minutos llega el Comandante en Jefe, búscame un lugar donde pueda reunirse'. Escogió la sala de análisis.

"Un rato después entró Fidel y su comitiva, acompañado de Misael Enamorado Dáger, primer secretario del Partido en la provincia. Nos sentamos en torno a una mesa redonda. Había sillas para 15 personas, Fidel quedó frente a mí.

"La reunión se inició con una pregunta del Comandante en Jefe: '¿Qué barrio es ese que está antes de llegar a Chaparra, que tiene los techos tan buenos?' Yo no contesté, nadie lo hizo, pero según conjeturas, se refería a Velasco. Y agregó, 'por esa zona había un área de piñas que yo mandé a sembrar'. Como todos se quedan callados, dije: 'Comandante, quizás usted se refiera a La Resbalosa'.

"Y así era. Esto yo lo sabía porque realicé allí las pruebas de un círculo de interés. Luego de confirmar mi respuesta, Fidel se dirigió a mí: 'Háblame del central y de la situación que tienes'. Le hice la historia de las zafras, de las más grandes hasta ese momento, tanto de las realizadas por la compañía norteamericana, como las ejecutadas después de la nacionalización.

"Le informé acerca de las culminaciones de contiendas en tiempos pasados, con el corte manual y el tiro con carretas de bueyes, que en estos momentos era más compleja la situación ya que se empleaban combinadas y camiones, aunque no desesperada. Mi objetivo era demostrarle que se podía continuar con una interrupción, incluso, de 15 días".

-¿Cómo puedes materializar eso?, indagó.

"Le expliqué: nuestro territorio tiene una característica peculiar. Estrecho y largo del noroeste al suroeste y zonas bajas y llanas al norte, altamente mecanizadas y al sur, zonas más altas, donde es menor la concentración de humedad y las operaciones son manuales. Además, contamos con tres centros de acopio más de lo que corresponde. Por otra parte, los rendimientos del sur a inicios de zafra son de uno o uno y medio superior a los del norte, que conservan la humedad y atrasan la maduración.

-¿Cuál es tu composición varietal?, siguió preguntando.

"Más del 75 por ciento está compuesta de Jaronú 60-5 y un siete por ciento de Cuba 87-51, variedades que mantienen un estable rendimiento industrial", respondí.

-Con esa composición, ¿qué rendimientos industriales has obtenido en los últimos años?, inquirió otra vez.

"Ahí para responderle me basé en los últimos 10 años, o sea, de 1985 a 1995 e hice énfasis precisamente en ese último calendario, en el que se alcanzaron 13,7 de rendimiento industrial y produjimos más de 150 mil toneladas de azúcar.

"Se interesó por la fuerza de trabajo, composición, salarios. Preguntó acerca de la presa  Juan Sáez, de las posibilidades de riego, de las inversiones al respecto. Aquello resultó una gran prueba para mí. Su mirada fija y escudriñadora, no fue fácil".

Algo muchos recordamos, un mar de pueblo esperó a Fidel a la salida de la fábrica, y hasta ellos llegó para estrechar las manos de hombres y mujeres, ponerlas sobre las cabezas de los niños y ser aclamado por todos, con vivas y cerrados aplausos.

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